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Keiko Toda de Miyamoto
Por:
May 21, 2009
Keiko Toda de Miyamoto Espíritu del nopal
Keiko Toda de Miyamoto reside en México desde 1940, “cuando aún había vacas en Coyoacán”, como ella misma comenta. Aún tiene presente la imagen que le causara impresión a su llegada: un cactus derribado cuya penca en el piso se encorvaba y que retoñó sin necesidad de agua.
Así nació su admiración por el nopal, cuya resistencia admiraría siempre.
A los 20 años tuvo contacto con un biólogo japonés amigo de su familia, quién decía que los cactus resisten todo, sacan sus pencas y se renuevan, dan su flor y su fruto; tomando esto como filosofía de vida.
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Inició clases de pintura en l Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) donde le surgió la idea de realizar encapsulados lo cual, en combinación con su carrera de Ingeniería Química, le daría las bases para utilizar las resinas y crear el encapsulado en poliéster en casa.
Con un trabajo de ensayo de 12 años logra separar la fibra del nopal, técnica propia para emplearla en sus obras, al combinarlas con la resina poliéster.
Técnica El proceso comienza con la imagen mental de la forma que quiere plasmar, elabora una maqueta con plastilina que le da una idea de cómo se vería desde diferentes ángulos, buscando siempre la creatividad y la armonía en sus creaciones.
Después hace un molde en el que coloca la fibra de nopal, y vacía para una mezcla de resina y pigmento poliéster con peróxido de metil etil cetona, como catalizador. Una vez solidificada la mezcla, le da la forma que tendrá la penca.
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Resultado Con el objetivo de enaltecer al nopal y, al mismo tiempo, lo mexicano, Keiko Toda cuenta con más de 15 exposiciones de pintura y escultura. La embajada japonesa le dio la oportunidad de mostrar la obra que inició en 1998, con la integración de algunas obras nuevas en su colección Espíritu del nopal que tiene como principal característica nopales en diferentes situaciones como lo hizo en sus pie-zas “De esta agua no puedo beber”, “Aquí me tocó y no me quejo”, “Nopal de la barda”, y “Espíritu de libertad”.
La artista admitió tener influencia oriental en su obra al manejar ciertas piezas con el gusto del bonsái como en “Pencas que huyen de la cazuela”, “Se verme elegante”, “Sicodélico” y “Me escapé de la cocinada”.
Concluye confirmando que el encapsulado es el lenguaje que le permite expresar, mostrar la belleza interna del nopal y su resistencia, que simboliza la del propio mexicano.
“Yo he visto penca de nopal tirada en el piso, con la cicatriz de la mordida de una vaca en forma de luna, pateada a la orilla del árido camino. Pero pasado el tiempo, esa penca se encorva y sacando humedad de su propia savia, enraíza… saca una penca y sobre ésta, otra penca… más pencas y más pencas… llega a ser otro nopal y da su flor, una de las más bellas de la naturaleza, característica de las flores de los cactus, que se transforma en jugosa tuna”.
Espíritu invencible el del nopal. En los momentos difíciles, cuando estemos en crisis, hay que recordar el espíritu del nopal. Porque si águilas ya somos, necesitamos agregar su resistencia y su persistencia.
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La solución tiene que salir de nuestra propia savia. ¿Acaso no somos más mexicanos que el nopal?
Fragmento de la “Oda al nopal” por Keiko Toda de Miyamoto. Octubre 1985.
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