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LOS ANTOJOS CELESTIALES

¿Qué comen los astronautas?

Por: Alex Arteaga
Mar 18, 2008

Más espartana que la comida que se sirve en un avión comercial, de por sí anodina, la comida para las misiones aeroespaciales siempre ha sido motivo de preocupación, y aún más ahora que hay astronautas en las estaciones espaciales y planes para largos viajes de varios meses para visitar el planeta Marte.

 “Estas opciones –aseveran- no solamente son una buena fuente de alimentación, sino que también contienen aceites que se pueden usar en otras comidas. También se pueden convertir en otros productos alimenticios como la harina, y el queso de leche de soya”. Los científicos están seleccionando cuidadosamente las plantas que sí se pueden cosechar en una nave espacial, y el pequeño plantío servirá además para que los astronautas no sufran de añoranza: “La comida –explican- no es sólo una necesidad básica, sino que también un recuerdo reconfortante del hogar”.

 LOS GRAVES PROBLEMAS DE LA  GRAVEDAD

La gravedad no es solamente una fuerza, es también una señal que indica al cuerpo cómo actuarSe sabe que en un ambiente de gravedad cero, los músculos se atrofian rápidamente porque el cuerpo cree que ya no los necesita. Los músculos que se emplean para contrarrestar la fuerza de gravedad -como los de la cadera y la columna, para mantener la postura, pueden perder hasta un 20% de su masa si no se utilizan.

 Las tripulaciones que ya no participan en los vuelos espaciales viven ahora preocupadas porque la masa ósea tarda más tiempo en recuperarse que lo que demoran otros síntomas producidos por los vuelos espaciales: Los huesos pueden tardar hasta dos años en regresar a su estado normal. En ese sentido, la pérdida de calcio que sufren los astronautas cuando están en el espacio les hace experimentar síntomas como los de la osteoporosis.

Según los enterados, si se organiza un viaje espacial a Marte, los astronautas estarán lejos de la tierra de dos a tres años. “¿cómo se aprovisionarán de alimentos?” –se preguntan, y responden: “cultivando y procesando comida es una opción”. Los investigadores creen que para una misión de largo tiempo, las mejores plantas son la soya, el maní, la papa, el tomate y el trigo.

En el carrusel de las órbitas, hasta el estómago flota, moviéndose como un péndulo de un lado a otro; empujando a otros órganos, como en cámara lenta, y jaloneando los intestinos; y es que todo el organismo, por dentro y por fuera, busca dónde asirse. Hasta la lengua hay que ponerla a veces en su lugar, y no por lo que dice o calla, sino porque la situación se parece a la sensación de caer, pero sin nunca llegar al suelo.

 A pesar de todo ello, la digestión en un ambiente de microgravedad guarda un parecido con lo que le sucede al mismo individuo en la tierra, “aunque hay algunas partes del intestino que requieren especial atención”, según los nutriólogos de la NASA. La comida dilata más en pasar, ya que, sin gravedad que empuje las cosas, hay algo de retraso. ¿Cómo se lleva a cabo todo este circo cuando la gravedad no coopera para poner todo en su lugar?


 INDIGESTIONES ESPACIALES

Hasta ahora, el alimento sigue siendo una necesidad básica. Quizá algún día la tecnología hará que nos crezcan setas en los brazos, palomitas de maíz en los muslos y uvas en las orejas para autoabastecernos; pero mientras eso no ocurra, se debe contar con suficiente alimento mientras se viaja. Hay un dato curioso, los módulos y las cabinas, por razones que se desconocen, no cuentan con ningún refrigerador.

 Además de contar con suficientes raciones, los tripulantes de las naves espaciales ensayan continuamente formas innovadoras de envases, pensados para almacenar la comida e impedir que se eche a perder. Los hay de plástico y de otros materiales ligeros, los hay bonitos y prácticos.

 De hecho, los diseñadores han ayudado a la creación de empaques perfectamente sellados que además generan poco o ningún desperdicio. Sin duda, los embalajes de allá pronto se reflejarán en los productos envasados y en los anaqueles de acá. Como ocurre aquí abajo, la comida del espacio se presenta en empaques desechables, ya que los astronautas arrojan los desperdicios en un compactador de basura. Por supuesto, los empaques impiden que la comida y sus restos escapen y se conviertan en una pesadilla.


 Foto: NASA/Si no fuera por el plástico los astronautas pasarían hambre.

Hace unas décadas, en los albores de la exploración espacial, los astronautas se llevaban la comida a los labios mediante tubos de plástico, empujándola como si fuera pasta de dientes. Al parecer, los guisos entonces eran de lo más desabrido. Pero eso quizás había sido a propósito, para que no se distrajeran y no despertaran el apetito.

 Según narraciones de esos primeros exploradores, “la comida espacial costaba mucho comérsela, ya que en el espacio la comida y el agua flotan, y muchas veces lo más difícil era ‘cachar’ el alimento”. De hecho, había temores fundados de que en un descuido se perdieran algunas gotas de jugo o que vagaran por el aire de la cabina migajas de pan y restos de tocino. Cualquier pedacito suelto podía fastidiar los delicadísimos sistemas de las aeronaves espaciales.

 En el transbordador espacial y la estación espacial Internacional (eeI) hay quien recuerda que lo que los astronautas comían en el espacio originalmente era comida en forma de cubitos, comidas liofilizadas, o semi-líquidos dentro de tubos como los de dentífricos.

 COMIDA CORRIDA… Y DE VOLADA en misiones más recientes, los astronautas han disfrutado de un menú más variado. Comen tres veces al día, desayuno, almuerzo y comida fuerte, como en estados Unidos. Los nutricionistas han hecho un plan alimenticio muy riguroso y completo para que la dieta incluya muchas vitaminas y minerales, pero adecuada a la contextura de cada uno y, obviamente, según su sexo; una mujer puede necesitar sólo 1,900 calorías al día, mientras un hombre, hasta 3,200 calorías.

 La mayor parte de los alimentos se envían empacados en bolsas, o en latas, y para ocupar menos espacio, y muchos vienen deshidratadosMás tarde, en órbitas más estables, la tripulación se encarga de rehidratarlos con agüita caliente.

Foto: NASA  /Módulo de servicio Zvezda de la EEI  

 De cuando en cuando, los navegantes tienen suerte y prueban frutas y verduras frescas en módulos como las naves progress. Son de los pocos alimentos que pueden disfrutar en su forma natural. Y es que depende del peso del producto, su composición y el hecho de que pueda mantenerse naturalmente por varios días. Hay otros como los quesos y los spaghettis, a los que hay que ponerles agua.

 ¿Y los chilitos? no se rían, la NASA, desde los años 80, prefirió las tortillas de harina en el transbordador espacial, porque son mejores que el pan, el cual se desmigaja a la menor provocación. Sólo hay que imaginar el intento de hacerse un sándwich con dos pedazos de pan: “en el espacio –dice un especialista-, necesitarías tres manos para lograrlo”. Por eso las tortillas son las favoritas de los astronautas, y en la eeI duran almacenadas hasta 18 meses. Por eso los astronautas más previsores se llevan su salsa picante y preparan deliciosas fajitas, ya que este platillo es una de las comidas favoritas de los astronautas.

 Existen muchos tipos de comidas que pueden consumirse perfectamente fuera de la atmósfera terrestre, tales como frutas, pollo, carne, mariscos… y hasta brownies. ¿Y de tomar? café, té, jugo de naranja, jugos de frutas y limonada.

 La sal y la pimienta sólo pueden llevarla en forma líquida, porque si utilizan un salero normal, la sal nunca va a llegar al plato y flotará por toda la nave. Y lo peor, una brizna de sal puede tapar las ventanillas de aire, contaminar algún equipo o meterse en los ojos de los astronautas. ¿Qué tal?

 A LA CARTA

En la medida que fueron planeando mejor las misiones espaciales, la comida ‘mejoraba’ en variedad, sabor y textura. Hoy las opciones continúan en aumento y los astronautas pueden elegir entre más de 70 clases de alimentos y 20 tipos de bebidas. Al respecto, la nasa ha creado el centro espacial comercial de tecnología de Alimentos (nasa Ftcsc) con la finalidad de impulsar el desarrollo de alimentos y tecnologías de procesamiento para mejorar la calidad de las misiones espaciales, y a la vez promover productos alimenticios comerciales a través de esfuerzos en cooperación con el personal científico y tecnológico de la nasa, compañías comerciales e investigadores.

 Pero, ¿qué tipos de comidas son buenos alimentos espaciales? el sabor es importante, por supuesto, pero las comidas también se escogen por su valor nutritivo, aparte de que deben ser fáciles de envasar y almacenar. Estas comidas deben ser rehidratadas o liofilizadas (deshidratadas), o de “contenido de humedad intermedia”, que es cuando retiene un poco de agua para mantenerla suave, como las frutas disecadas, o bien natural, como las galletitas y las nueces, por ejemplo, mientras otros alimentos deben ser procesados luego de ser envasados, como las comidas irradiadas (ejemplo: el pavo ahumado) y termoestabilizadas (ejemplo: el pollo a la parrilla para fajitas) con el fin de destruir las bacterias.

 Con tantas opciones, los astronautas del transbordador, por ejemplo, pueden escoger algo diferente para cada comida durante una misión típica de siete días. Sin embargo, en el caso de los astronautas en la estación espacial Internacional, eeI, durante una misión de cuatro a seis meses, se verán obligados a repetir algún platillo en su menú de 30 días.

 

Fotos: NASA  /  Tripulación en la ISS atrapando los ingredientes.

 EL RETO: EMPAQUE DE ALIMENTOS

Con el fin de garantizar una duración prolongada y segura de los alimentos y minimizar peso y desechos, se necesitan nuevos métodos y materiales de empaque. Es necesario investigar y desarrollar las siguientes áreas.

 • Material de empaque reciclable o degradable.

 • Degradación acelerada.

 • Compatibilidad para la conversión en abono.

 • Materiales de empaque multifuncionales.

 • Nuevas cubiertas comestibles para alimentos.

 • Material de empaque compatible con el uso de microondas.

 


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