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JOSÉ ANTONIO GÓMEZ ROSILLO

Las ideas siempre en plena ebullición

Por: Mónica Conde/Lorena Márquez
Mar 24, 2008

Desde que José Antonio Gómez Rosillo concluyó la carrera de Ingeniería Química Industrial sabía que lo suyo era convertirse en empresario. A tierna edad pero con una visión muy dilatada comenzó a proyectar una imagen para desarrollarla al lado de su amigo, compañero de estudios y socio, el Ing. Salvador Pontal Honey (q.e.p.d.). El primer paso fue construir un pequeño reactor ‘hechizo’ para fabricar 40 Kg. de Resina Poliéster: “Partimos de la cadena de una bicicleta con sus reductores de velocidad, y un viejo motor de 2800 R.P.M., con lo cual conseguimos reducir hasta las 80 R.P.M. necesarias para la agitación de las materias primas y provocar la polimerización por calentamiento para formar la Resina Poliéster”. Pronto, antes de lo imaginado, su arduo trabajo lo llevaría a construir reactores cada vez más grandes; de 40 a 230, 1,000, 5,000, 10,000 y hasta 40,000 Kg. Pero no hay que saltarse las páginas.

Un buen empresario es el que crea, transforma, arriesga, sueña, produce riqueza, tiene grandes responsabilidades y su gran misión es la honestidad creando fuentes de trabajo  pie foto 4: Un buen empresario es el que crea, transforma, arriesga, sueña, produce riqueza, tiene grandes responsabilidades y su gran misión es la honestidad creando fuentes de trabajo.

Transcurría el año de 1958, Gómez Rosillo estudiaba e impartía clases, a la vez que ponía los primeros cimientos de Productos Laminados, una empresa que sería el inicio de una serie de éxitos y que empezó con una inversión de dos cheques de tesorería de $1,100.00 cada uno.

En ella producía láminas translúcidas con Fibra de Vidrio y Resina Poliéster (que fabricaba en el pequeño reactor). Tras algunos altibajos por la escasez de anhídrido maleico en México, cambió de giro en 1960 para fabricar pinturas vinílicas, barnices para impresión, tintas para imprenta y pegamentos, formando la empresa Compañía Industrial Técnica, donde “fabricaba, envasaba y salía a vender los productos a las imprentas”.

Según recuerda, “este negocio empezó en un lote en la Colonia Federal. En un viejo tambor calentábamos gasolina con una resina ‘Resifren 2000’, hasta que se disolvía agregándole secantes de naftenatos de cobalto, cobre y manganeso. El barniz se vendía muy bien en las imprentas para dar brillo al papel”, y agrega: “…impartí clases en el Politécnico durante 18 años, de 7 a 10 de la mañana, y de 5 a 10 de la noche, pues había que cubrir 42 horas a la semana. Y el resto de tiempo me dedicaba a levantar el negocio compartiendo el trabajo con mi socio, de tal forma que en una semana a uno le tocaba producir mientras el otro iba a vender, entregar y cobrar; y así nos turnábamos”.

Reactor inicial de 40 Kg. creado por Gómez Rosillo para conquistar el mercado.

Gómez Rosillo evoca que durante el crecimiento de la empresa “nunca tuvimos financiamiento”, la única fuente de capital fue la reinversión de utilidades, y “siempre trabajando con austeridad y promoviendo el ahorro”. Su política no ha variado, actualmente se rigen bajo la reinversión y la creatividad.

“El deseo de crear se convirtió en una obsesión”, y asevera que siempre ha trabajado con austeridad: “Nunca vemos hacia atrás, siempre hacia delante.

Hoy estamos viviendo una época de cambios originados por la globalización, por lo que la economía, los cambios socioeconómicos externos e internos, la innovación y la creatividad han facilitado el desarrollo de nuestra empresa”.

El descubrimiento de nuevas aplicaciones Un día, por azares del destino, se puso a observar unas figuras grises y oscuras que vendían en la ‘lagunilla’ y que provenían de China. La gente las compraba muy bien. Pero tremenda sorpresa se llevó al darse cuenta, por el olor, que eran de Resina Poliéster.

José Antonio Gómez Rosillo y  su hijo Jorge Gómez Chacón.

Al día siguiente empezó a hacer pruebas con diferentes tipos de cargas y encontró que la calcita, tanto por su blancura como por su finura y bajo precio (20 c/Kg.) era formidable para un gran número de aplicaciones.

Además, aprovechó su vocación de maestro y empezó a enseñar a hacer moldes y también las piezas que se podían obtener con la resina para impulsar y desarrollar el mercado.

 En 1963, la demanda creció de tal forma que tuvieron que construir una planta más grande en el Parque Industrial Granjas México, donde nació la Compañía Industrial Química; y en 1969 Poliéster y Complementos, una distribuidora que dio origen un poco más tarde a Poliformas Plásticas. En 1973 hizo su aparición Mexicana de Resinas.

En 1984, creó Especialidades Químicas para el Poliéster, la fabricación de complementos para la resina Poliéster, como Gel Coats, y aceleradores, pastas resanadoras, cauchos de silicón, etc. En 1997 formó un Joint Venture con AOC (Alpha Owens Corning) y en 2007 el Grupo Poliformas.En la actualidad, muchas de estas empresas han dejado de funcionar, sin embargo, son parte de la historia de lo que hoy conforma Grupo Poliformas.

Gómez Rosillo puede jactarse de ser uno de los primeros en fabricar la Resina Poliéster en México, y también de ser pionero en la fabricación de tanques para agua con resina poliéster y fibra de vidrio; “llegamos a fabricar hasta 50 tanques diarios, a mano, de 1,100 litros de capacidad, y tanques de hasta 15,000 litros.Sin embargo, decidimos dejar de fabricarlos y dedicarnos a formular materia prima para la industria del Rotomoldeo. De esa forma surgió Polímeros Mexicanos”.

El secreto ha sido la enseñanza de las numerosas aplicaciones que tiene la Resina Poliéster, ya que cada día se descubren nuevas aplicaciones. Una vez por semana imparten cursos y los sábados talleres para gente que quiere aprender a hacer moldes, vaciados, encapsulados, lanchas, partes automotrices, mármol sintético, superficie sólida…, con lo cual pueden iniciar su propio negocio o ponerse al día con las nuevas Tecnologías, o con toda la gama de aplicaciones que tiene la Resina Poliéster.

Gómez Rosillo el hombre y su futuro El talento de Gómez Rosillo ha sido destacado por varias universidades, incluido el reconocimiento “Hilario Ariza”, como egresado distinguido en el 2006, en el área de Desarrollo Industrial: “En el Instituto Politécnico Nacional, en virtud de los relevantes méritos mostrados en el ejercicio de su profesión en beneficio de la Ingeniería Química y Metalúrgica…”, resalta el diploma. “Desde que empecé a dar clases recibí estímulos del Secretario de Educación Pública y del Director del Politécnico”, asevera.

Actual Planta de Grupo Poliformas con producción de 3500 toneladas mensuales.

Este año, Gómez Rosillo cumple 50 años de estar en el mercado, y lo va a festejar con un congreso en el que presentará todos los casos de éxito de sus clientes –y que tienen que ver con la formación de fuentes de trabajo- y las oportunidades que hay en el mercado para los distintos productos. Durante 2008, la empresa impartirá 30 cursos y habrá maquinaria y equipo en exposición para que la gente pueda probar y hacer distintos productos, desde lanchas; partes para camiones, mármol sintético y superficie sólida, hasta nuevos acabados, etc.

Mientras acomoda novedades y productos con excelentes características para mostrar lo que se ha hecho en la empresa, Jorge Gómez Chacón, hijo de Gómez Rosillo comentó a Ambiente Plástico que su papá no se cansa de traer nuevas ideas: “¡No es lo duro, sino lo tupido!”, describe gráficamente, y agrega: “…trae muy buenas cosas, pero tenemos que darle seguimiento a todas; y es que hay tantas cosas que no se hacen en México…” Y concluye: “nuestra misión comercial no termina con la venta, sino que nuestro negocio es que la gente que aprende desarrolle nuevos negocios; el producto es muy importante pero si no damos el paquete completo no hacemos crecer el mercado”.


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