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HILOS HUMANOS
Detrás de los autómatas.
Por:
Enrique Chao
Mar 24, 2008
Mientras el artista y el artesano realizan creaciones
y piezas únicas, la industria se dedica a clonar un determinado producto
indefinidamente, bajo el imperativo de la normalización. Sin
embargo, la reciente introducción de la robótica y la fabricación flexible en la
industria, podría acabar con esa disyuntiva, ya que está dándole plataforma a una
fuerte tendencia, cada vez más pronunciada, la fabricación de productos a la carta. El resultado es
que el consumidor acabará convencido de que, gracias a las nuevas tecnologías, ha
adquirido un producto hecho sólo para él, exclusivo.
Desde hace tiempo (casi cinco décadas) los
robots se han ido saliendo de las páginas de la literatura de ciencia ficción y
se están incorporando en las arduas trincheras de la producción industrial, sin
pedir tregua ni descanso ni Seguro Social. En Japón presumen con orgullo que tienen
má s de la mitad de los robots industriales que hay en el mundo, y atienden las
fábricas con tanta eficacia que desplazan sin miramientos al personal humano,
el cual, a pesar de todo, está encontrando otras ocupaciones.
Dentro de muy poco, estos ayudantes mecánicos
abarcarán todos los ambientes; oficinas, casas y hospitales, con un estricto sentido
de la economía.
De ese modo, mediante la utilización de nuevas
estructuras mecánicas y de nuevos métodos de control y percepción, la robótica desarrollará
sistemas cada vez más flexibles, versátiles y polivalentes, y a mediano plazo abrirá
una nueva era en el actual proceso de mecanización y automatización creciente
de los procesos de producción.
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¿Diablos o
ángeles?
Nacidos y criados en una cuna mecánica de los
laboratorios de Inteligencia Artificial y Mecatrónica, los robots fueron
destinados a la producción industrial y a la sustitución del hombre en muy diversas
tareas, sobre todo las que significaban algún peligro, y sobre todo, las más
tediosas.
Hoy se afirma que la robótica es esencialmente
multidisciplinaria y que se apoya en gran medida en los progresos de la
microelectrónica y la informática, así como en disciplinas tales como el
reconocimiento de patrones y de Inteligencia Artificial, donde han definido a
la robótica como “el conjunto de conocimientos teóricos y prácticos que
permiten concebir, realizar y automatizar sistemas dotados de un determinado grado
de ‘inteligencia’”, pero basados en estructuras mecánicas poliarticuladas.
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Marvin
Minsky
En los últimos tiempos, la robótica ha alcanzado
un nivel de madurez bastante desarrollado y cuenta con un aparato teórico muy
sólido. Sin embargo, al intentar reproducir algunas tareas que son muy
sencillas para los humanos, como andar, correr o coger un objeto sin romperlo, aún
no ha obtenido resultados plenamente satisfactorios.
En México, inclusive, ya aparecieron algunos
prototipos por parte del Politécnico, el Tec y la UNAM. Precisamente,
ésta última alcanzó hace unos meses un tercer lugar en un concurso
internacional de robótica con un robot mexicano bilingüe.. El autómata, con
sombrero texano, mide 1.5
metros y se mueve con ruedas. Se llama TPR-8 y tiene un brazo
mecánico, uno solo, que le sirve para recoger objetos del suelo, como una
revista.
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Alan Tu ring
Funciona con una batería. Jesús Savage, del
laboratorio de Biorrobótica de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), y responsable del proyecto, ha
comentado que: “El objetivo es que estos robots estén en nuestras casas y que
nos podamos comunicar con ellos, que nos avisen cuándo debemos tomar un
medicamento, y nos ayuden a levantar a alguien cuando sufra una caída”.
En El simio informatizado, Román Gubern
pregunta por los motivos del ser humano para crear seres artificiales a su imagen
y semejanza. ¿Para qué? A lo mejor otras formas les ayudan más a ser más
eficaces que parecerse a los humanos.
Las vidas
detrás de la robótica
Los nombres de muchos inventores y desarrolladores
de estas maravillas, apenas han trascendido de los laboratorios. Marvin Minsky
(del MIT), Hans Moravec (de Carnegie Mellon) y muchos representantes de la Waseda University,
como Atsuo Takanishi, o Junji Furusho, de la Universidad de Osaka, y de
empresas japonesas como Honda P3, y su jefe de ingenieros, Masato Hirose…, o
las hazañas de visionarios, como Mitsuo Kowato, del Exploratory Research for
Advanced Technology (ERATO), siguen callados, pero sorprendiendo a propios y
extraños del mundo de la robótica.
Para hacerles un mínimo homenaje, hay que meter
reversa, quitar el polvo del tiempo y verlos en conjunto. Eso sí, sin mezclarlo
para nada, hay que señalar a Karel Capek, un escritor checo, como el primero
que acuñó el término “Robot” en 1921, precisamente en su obra dramática
“Rossum’s Universal Robots/R.U.R.”, y a partir de la palabra checa Robbota,
que significa servidumbre o trabajo forzado.
Más adelante, el término robótica, la
ciencia que estudia a los robots, fue promovido por el científico y escritor de
ciencia ficción Isaac Asimov, un verdadero genio, quien también, por cierto,
estableció las famosas Tres Leyes de la Robótica: 1. Un robot no puede dañar a un
ser humano o, a través de la inacción, permitir que se dañe a un ser humano.
2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por
los seres humanos, excepto cuando tales órdenes estén en contra de la primera
ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia
siempre y cuando esta protección no entre en conflicto con la primera y segunda
ley.
Autómatas
para los reyes
Ahora sí, bienvenidos a la sopa de los
inventores de autómatas. Los investigadores más radicales se han saltado las
trancas y han señalado al brillante matemático griego Arquitas de Tarento como el
primero que concibió un autómata, al crear, en el año 350 AC, una paloma movida
por vapor, el primer pájaro mecánico. Más tarde, Ctésibo de Alejandría, en el 200 AC armó el primer reloj de
agua (una clepsidra).
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John Mc Carthy
Pero ahora hay que dar un brinco hasta el
Renacimiento, en el año 1495, cuando Leonardo DaVinci diseñó un caballero mecánico,
el Robot de Leonardo, le dicen los historiadores, que no pasaba de ser una
curiosidad para distraer a la
corte. Y ya en la orilla del Siglo de las Luces, en 1738,
Jacques de Vaucanson inició la construcción de un autómata en Grenoble,
Francia. En realidad construyó tres autómatas; el primero tocaba la flauta (con
un repertorio de 12 canciones), el segundo, un tambor y un flautín, pero el
tercero llegó a ser el más famoso de todos, y no era un músico, sino un pato que
podía moverse gracias a su ingenioso mecanismo.
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Takeo Kanade
En Suiza, alrededor del año 1770, el relojero
Pierre Jaquet- Droz, y poco después su hijo, Henri-Louis Jaquet-Droz, crearon autómatas
para la corte. Armaron
tres muñecas, cada una con una única función, una podía escribir, otra tocar
música y la tercera pintar o dibujar. Un invento en los años siguientes, en
1801 aceleraría el desarrollo de los autómatas y de paso, el de la computación,
el telar automático de Joseph Jacquard, controlado por un “programa” de
tarjetas perforadas.
Años después, en 1822, Charles Babbage presentó
el prototipo de la
Máquina Diferencial” para la Royal Astronomical
Society.
Y en un proyecto aún más ambicioso, concibió la “Máquina Analítica”,
por eso muchos, con justicia, le han llamado el “Padre de la Computación”. A
finales del siglo XIX Nikola Tesla creó, en 1898, un bote robot controlado a
distancia, y lo presentó en el Madison Square Garden de Nueva York. El cineasta
Fritz Lang ideó, en 1926, el robot más hermoso de la historia del cine, Maria,
para su asombrosa cinta Metropolis. Unos años después, el científico
Alan Turing introdujo, en 1936, conceptos fundacionales sobre la lógica de las computadoras.
En 1940, el famoso Isaac Asimov escribió para la revista Super Science
Stories los primeros cuentos de robots.
Una década después, Asimov escribió la más
importante de todas sus historias al respecto, Yo, Robot, donde anota
sus conocidas leyes. En 1946, George Devol patentó la patente de un artefacto
de reproducción para el control de las máquinas.
Las pruebas
de IQ de los robots
A mediados del siglo pasado, Alan Turing publicó
“Computing Machinery and Intelligence” (Maquinaria computacional e
Inteligencia), donde propone una prueba para determinar si las computadoras
tienen la capacidad de pensar por sí mismas; la “Turing Test”, o
Prueba de Turing. Por esas fechas se estrenó una película que dejó una imagen
extraordinaria de los robots, donde aparece Gort, el robot sirviente del
extraterrestre Klatuu, en la
cinta The Day the Earth Stood Still (El día que
paralizaron la Tierra), de 1951.
Los científicos Alan Newell y Herbert Simon
crearon en 1956 la
Logic Theorist, un sistema experto que servía para resolver problemas
matemáticos complejos, mientras John McCarthy, Marvin Minsky, ayudados por la Fundación Rockefeller
organizaron, junto con Nat Rochester y Claude Shannon el proyecto de Dartmouth
sobre Inteligencia Artificial. Por cierto, ese término se acuñó en la
conferencia.
Poco después, en 1959 John McCarthy y Marvin
Minsky comenzaron con el Artificial Intelligence Laboratory (o Laboratorio de
Inteligencia Artificial) en el MIT, Massachusetts Institute of Technology. En
los años siguientes, Heinrich Ernst desarrolló en el MIT la MH-1, una
computadora capaz de operar una mano mecánica.
En 1962 apareció el Unimate, el primer
brazo robot que se instaló en la línea de ensamblaje de la General Motors. En
ese entonces, John McCarthy abandonó el MIT y se fue a la Universidad de Stanford,
donde fundó el SRI Technology. En ese espacio se creó Shakey, el primer
robot móvil que establecía sus propias acciones y reaccionaba a ellas.
En 1966 se creó un primer programa de Inteligencia
Artificial que se llamó ELIZA, creado por Joseph Weizenbaum, del MIT, que funcionaba
como “computadora psicóloga”, capaz de establecer una serie de preguntas y de
manipular las afirmaciones de los pacientes que acudían a consultarla.
Weizenbaum quedó sorprendido por la fe que la
gente llegó a tener hacia este pequeño programa. En 1967, Richard Greenblatt
escribió, MacHack, un programa que jugaba ajedrez. Era un desafío a un artículo
redactado por Hurbert Dreyfus, donde sugería que un programa de computadora
jamás podría ganarle a un buen jugador de ajedrez. Dreyfus aceptó el reto, y
aunque iba ganando, al final perdió. Ese fue el origen de muchos programas que
ponen a los jugadores contra las cuerdas y que culminó, a fines del siglo pasado
con la victoria de Deep Blue, de la IBM, contra el campeón y Gran
Maestro Gary Kasparov.
Eficienc ia en gañosa Cuando se filmó en 1968 la
increíble cinta 2001: A Space Odyssey (2001, Odisea al espacio), de Stanley
Kubrick, basada en un relato de Arthur C. Clark, el auditorio pudo darse cuente
a fondo de lo que implicaba una máquina aterradora, como HAL, que controlaba
todo el sistema de la nave espacial de exploración, y que decide al final que
los humanos que lleva a bordo ya no son indispensables para la misión.
Entre tanto, en el Stanford Artificial
Intelligence Lab (SAIL), Victor Scheinman -en ese momento un estudiante de
ingeniería mecánica-, creó el Brazo Stanford en 1969, o Stanford Arm,
que se convirtió en un estándar y que influyó en los brazos robots de hoy en
día.
Al año siguiente, en esa misma universidad,
produjeron el Stanford Cart, un carrito que seguía una línea pero que
podía ser controlado por un enlace de radio. Poco después, en 1974, V.
Scheinman fundó su propia compañía basada en el Silver Arm, un robot capaz de
ensamblar partes pequeñas empleando sensores de tacto. Por entonces, Shigeo
Hirose estaba diseñando, en el Tokyo Institute of Technology, el Soft
Gripper, en 1976, para envolver un objeto como lo haría una culebra.
La saga
comienza
La película, y la serie de Star Wars, de George
Lucas se convirtió en un éxito de taquilla y los robots de los héroes de la
saga, en objetos (¿o sujetos?) de culto: R2-D2 y C-3PO son robots que
conmovieron a los niños, a los papás de los niños y a los diseñadores de
robots. A partir de entonces se creó una visión de lo que puede ser el futuro
de la robótica. En
plena era espacial, se lanzaron, en 1977, las naves exploradoras Voyagers 1 y
2, que luego hicieron un recorrido por el sistema solar y más allá. En 1979 se fundó
el famoso Robotics Institute del Carnegie Mellon University, mientras Hans
Moravec, un genio de esta disciplina, reconstruyó el Stanford Cart con una
visión más robusta lo que permitió al vehículo una mayor autonomía.
En 1981, el japonés Takeo Kanade construyó un
brazo muy especial, ya que es el primero en tener motores instalados directamente
en las coyunturas del brazo. Este cambio aceleró la mejora de los robots
industriales.
En 1982 se proyectó otra película que cimbró a
la sociedad, Blade Runner, de Ridley Scout, un filme basado en el relato
de Philip K.
Dick: Do Androids Dream of Electric Sheep?
(¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?),
en la que un perseguidor de androides ilegales se topa con su destino. En esa
década, apareció una de las empresas que fomentó incondicionalmente la cultura
de los robots, LEGO. Mediante un acuerdo con el MIT Media Lab, LEGO metió el
gusanillo de la robótica entre niños y jóvenes desde 1986. Otra empresa que
descubrió su vocación por los robots fue Honda, bajo el siguiente esquema de investigación:
¿Cómo pueden coexistir robots con humanos?, se pregunta. En 1989 el Mobile
Robots Group del MIT creó un robot que camina, Genghis. En 1992, Marc Torpe,
mientras construía una aspiradora robot, pensó que ya era tiempo de organizar
un combate de robots..., iniciativa que tuvo enorme respuesta y varias secuencias
en San Francisco.
En ese mismo año, el Dr. John Adler desarrolló
el CyberKnife, un robot capaz de atender a los pacientes. Otro robot que
suscitó entusiasmo fue Dante, en 1993, ya que ingresó al volcán Erebus, en la
Antártica, para buscar datos en un ambiente tan explosivo como los que pueden
presentar otros planetas. En 1996 David Barrett construyó un Robotuna, un
robot atún que nada. En 1997, la misión espacial llevó un brazo largo, armado
por la compañía canadiense MD Robotics, que ha servido para construir la Estación Espacial
Internacional.
Otro éxito en el espacio fue anotado por la misión Pathfinder,
en 1997 que exploró el pedregoso suelo marciano. La empresa Tiger Electronics
lanzó al Mercado el Furby, una mascota animatronics capaz de comunicarse con
más de 800 frases en inglés y en su propia lengua, el Furbish. En 1998 LEGO dió
a conocer su primer Robotics Invention SystemTM 1.0., de la línea MINDSTORMS;
posteriormente liberó el SystemTM 2.0, y en 2001, el Ultimate Builder’s Set.
Últimamente, la batalla por el mercado entre los
creadores de robots para el hogar se agudiza; en 1999, SONY introdujo el robot mascota
AIBO, mientras Honda lanzó su robot humanoide ASIMO.
En 2001 la FDA aceptó a CyberKnife y SONY, entre
tanto, lanzó el AIBO ERS-7 su tercera generación de mascotas robot.
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En 2004, el explorador Opportunity empezó su
exploración en el Meridium Planum de Marte, y el RoboCup, una iniciativa
japonesa que tiene como propósito crear un equipo de fútbol de robots para
enfrentarlo a una selección de humanos en la copa mundial de 2050.
En 2008, según la Federación Internacional
de Robótica, se van a vender cerca de un millón de robots personales, mientras Microsoft,
por su lado, se soba las manos ya que ha lanzado la primera versión comercial
del sistema operativo para robots con el que espera alcanzar un lugar sobresaliente
en la industria robótica. En cifras de Microsoft Robotics Studio, la versión
previa del software ha sido descargada 100.000 veces.
Direcciones
de robótica que no puede dejar de ver
http://www.kurzweilai.net/meme/frame.html?main=/articles/art0298.html
http://prime.jsc.nasa.gov/ROV/history.html http://cache.ucr.edu/~currie/roboadam.htm http://trueforce.com/Articles/Robot_History.htm http://www.maxmon.com/history.htm http://news.bbc.co.uk/2/hi/in_depth/sci_tech/2001/artificial_intelligence/1531432.stm
http://www.aaai.org/AITopics/assets/PDF/AIMag26-04-016.pdf http://www.computerhistory.org/timeline/?category=rai
http://www.aaai.org/aitopics/pmwiki/pmwiki.php/AITopics/BriefHistory http://www.frc.ri.cmu.edu/~hpm/project.archive/robot.papers/2000/robot.evolution.html
http://www.msnbc.com/modules/robot_history/ http://www.msnbc.com/modules/robot_history/ http://www.highbeam.com/Search.aspx?q=robots+market%20publication:%5b%22Machine%20Design%2%5d
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