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¡Cambio de consistencia en segundos!
Plástico duro a suave y viceversa
Por:
Mónica Conde
Apr 28, 2008
Con fecha 6 de marzo de 2008, la
revista estadounidense “Science” publicó un estudio desarrollado por un equipo interdisciplinario
de Científicos estadounidenses de la Universidad Case Western
Reserve (Ohio) que da a conocer un nuevo material inspirado en la piel rugosa
de los pepinos de mar o holoturia, un animal invertebrado con el cuerpo suave y
alargado, capaz de ser a la vez flexible y rígido. Estas criaturas pueden
rápidamente endurecer su piel, normalmente muy suave, en reacción a una amenaza.
Se trata de un nuevo polímero dotado de cualidades mecánicas
y químicas que le permiten adaptarse a diferentes ambientes. Este plástico
puede convertirse, como la piel del pepino de mar, duro y a la inversa suave,
tras segundos de contacto con líquido, precisaron los científicos. "Podemos
fabricar estos nuevos polímeros programando sus propiedades mecánicas, su grado
de rigidez o de suavidad, cuando son expuestos a sustancias químicas
específicas", explicó Christoph Weder, uno de los autores principales del
estudio.
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Equipo de
investigadores Izq. Jeffrey R. Capadota, Stuart J. Rowan, Christoph Weder, Dustin
J.
“Los materiales se diseñaron para tornarse de un plástico duro
— como el de un estuche de CD— a un elastómero cuando se sumerge
en agua” agregó Rowan, quien ha sido compañero de Weder en el proyecto por casi
seis años.
“Nuestros
nuevos materiales fueron adaptados para responder específicamente al agua y a presentar
una mínima hinchazón del objeto impregnado, así que no mojan como una esponja,”
dijo Shanmuganathan.
En estudios
anteriores, los biólogos marinos han demostrado que el efecto de la conmutación
en el fino tejido biológico se deriva de distintas estructuras de nanocompuestos
en la cual las nanofibras del colágeno —que son altamente rígidas— están
implantadas dentro de un fino tejido conectivo suave. La rigidez es mediada por
los productos químicos específicos que son secretados por el sistema nervioso
del animal y que controlan las interacciones entre las nanofibras del colágeno.
Cuando están conectados, las nanofibras forman una red que refuerza
considerablemente el aumento de rigidez total del material, comparado al estado
desconectado que mantiene la suavidad.
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El pepino de mar inspiró el diseño de
nanocompuestos quimioreactivos con propiedades mecánicas adaptables. Foto:
Cortesía de F. Carpenter
El equipo de
la Universidad Case Western Reserve está interesado en utilizar tal
dinámica mecánica de materiales en aplicaciones biomédicas, por ejemplo en
sustratos adaptables para micro electrodos intracorticales. Estos dispositivos
se están desarrollando como parte de un “sistema nervioso artificial” que tiene
el potencial de ayudar a pacientes que sufren de enfermedades como Parkinson,
lesiones de la médula espinal, y otros desórdenes donde se compromete la
interfaz entre el movimiento del cuerpo y el cerebro.
Un problema
observado en estudios experimentales es que la calidad de las señales
registradas del cerebro por tales microelectrodos se degrada generalmente
dentro de algunos meses después de la implantación, originando usos crónicos
desafiadores. Una hipótesis para esta falla es que debido a que se requiere una
elevada rigidez en los electrodos para su inserción, se causa daño alrededor del
fino y suave tejido del cerebro.
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Imagen de microscopio
electrónico de nanocompuesto quimioreactivo.
“Creemos que
si se utiliza el polímero mecánicamente adaptable para la elaboración de los
electrodos se podría aliviar este problema” explica Dustin Tyler, que se
especializa en la interconexión de los nervios y el estímulo eléctrico
funcional.
El
desarrollo y la prueba de los microelectrodos experimentales que implican los
nuevos materiales adaptantes esta actualmente en curso. “Por esta razón
diseñamos nuestros primeros materiales para responder al agua” explica Weder.
“Esto permite que los electrodos rígidos lleguen a ser suaves cuando está
implantada en el cerebro que es rico en agua”, agrega.
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