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Y a usted…, ¿quién le enseñó a inyectar?
Por:
Alfredo Calderón
May 28, 2008
Si de por sí se cuenta, en
general, con poca información escrita en nuestro idioma; y a esto le agregamos
que en América Latina casi no se lee o investiga sobre nuestro propio trabajo u
oficio, entonces, ¿quién le empezó a enseñar a nuestro personal cuál es la
forma correcta de trabajar?
Al hacer una breve investigación acerca de quién fue el
maestro de nuestro personal técnico, nos encontraremos seguramente con sorpresas
desagradables, siendo la peor de todas que nosotros mismos no tenemos claro cuál
es una metodología aceptable y común para todos nuestros compañeros de trabajo.
Por lo que, sin temor a equivocarme, le puedo asegurar que sus piezas son diferentes
técnicamente hablando dependiendo del turno que las produce.
Lo normal es que aparezca en nuestra encuesta que nuestro
personal fue capacitado por su jefe anterior (que vaya usted a saber qué clase
ideas tenía), su compadre, su amigo, o cualquier otro despistado de dudoso
origen. Aunque lo más loable de todo este asunto es que prevalece ante todo la
gran capacidad que tienen nuestros operarios de hacer milagros y obtener piezas
aparentemente buenas o funcionalmente aceptables.
Pero cuando ya nos cansamos de los milagros, nuestros
clientes ya no creen en ellos, o empezamos a implantar un proceso de control
estadístico, y nos vamos a enfrentar con gran sorpresa de que nuestro proceso exhibe
una habilidad bastante baja, sobre todo durante el cambio de turno.
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Como lo mencionaba, este problema se verá seriamente
acrecentado en el cambio de turno, exactamente en el momento en el que el
supervisor entrante, se queja amargamente del supervisor anterior, y se ve
obligado a cambiar de nueva cuenta todos los parámetros, más a su manera de
conceptualizar la inyección que, desde su punto de vista, obviamente es el
método más adecuado, y de paso pedir que corran al supervisor anterior.
Este cambio de método, en cada cambio de turno nos genera
seguramente una seria desestabilización del proceso, que puede ser tan grande como
para arrojar algunas piezas malas, o simplemente para sacar de control el CEP(Control Estadístico de Proceso), por un bajo Cpk.
Conforme vamos a entrando a piezas más técnicas o de mayor
precisión, el problema será más grave, y más serio aún cuando nos metamos al
esquema de los materiales de ingeniería o a los de la industria automotriz.
Dependiendo cuál sea su idea de negocio, usted puede
quedarse toda la vida haciendo platitos, vasos o soldaditos de juguete para el
tianguis, o quedándose en un mercado de precios terriblemente competido y sin
que su nivel tecnológico progrese a través de los años. Pero si lo que pretende
es mirar hacia mercados mejor pagados y menos competidos, la única opción de
crecimiento y desarrollo tecnológico es la aplicación obligatoria para toda la
plantilla de personal de un método común.
Desarrollar un método común para todo el personal podría
ser interesante, pero tomará mucho tiempo llegar a un consenso aceptado por
todos los involucrados; por lo que antes sugiero investigar qué opciones hay de
capacitación externa.
Algo clave para el desarrollo interno de tecnología propia
o compra de la misma, es medir el desempeño o habilidad de proceso con el que
cuenta actualmente su compañía, y poder de esta forma evaluar el impacto de una
capacitación. Pero si no está dispuesto a medir, mejor ni pierda el tiempo.
La manera más correcta de medir será mediante la
implantación de un CEP aun cuando sus clientes no se lo pidan. Esto no
solamente le dará la confianza de ir buscando mercados más técnicos, sino
también la confianza de sus clientes en que tiene un proceso correctamente
controlado.
No tema, es mucho más sencillo de lo que se imagina, y el
día que lo haga, no podrá creer que haya vivido tantos años sin haberlo
utilizado. Así como un atleta necesita medir diariamente su desempeño, su
equipo de trabajo también, no sólo contando las piezas buenas de las malas.
Lo que si puedo asegurarle es que si su proceso no aguanta
un día completo, si, al menos un día completo sin realizar ningún ajuste, eso
significa que su personal no sabe inyectar.
Envíen sus comentarios; me encantará conocer su opinión.
Alfredo Calderón es consultor especialista en inyección de plásticos
alfredo.calderon@acgplasticsconsulting.com
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