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La agricultura protegida
Los
plásticos y la mejora de cosechas
Por:
Lorena Márquez
Oct 7, 2008
Para
los industriales del plástico en nuestro país hay un potencial enorme en la
agricultura protegida…, es una mina de oro.
Sin duda, una de las áreas de mayor crecimiento en el sector de
los plásticos en México radica en la fabricación de materiales para la llamada agricultura
protegida. Un nicho de mercado que va en desarrollo constante gracias a la
amplia demanda por parte del sector agropecuario y la poca cantidad de
productores que existen en el país.
Se le denomina sistema de agricultura protegida a toda estructura
cerrada cubierta por materiales transparentes o semitransparentes, que permite
obtener condiciones artificiales de microclima para el cultivo de plantas y
flores fuera de estación en condiciones óptimas. A pesar de que este tipo de
cultivo se conoce comúnmente como invernadero, el término no es correcto, ya
que México no requiere de condiciones de hibernación para sus
cultivos debido a que no presenta altas condiciones de frío, “por lo cual se le denomina
agricultura protegida”, explica el Dr. Gilberto Gómez Priego, Presidente de la
Asociación Mexicana de Constructores de Invernaderos A.C.
“La
historia de la agricultura protegida en México comenzó hace 50 años, en
Texcoco, Estado de México, con la intención de producir flores para el Departamento
del Distrito Federal. Los pioneros fueron los Matsumoto, una familia japonesa
que idearon los invernaderos rígidos de cristal. Sin embargo, con el tiempo los
dejaron de utilizar, ya que el viento los rompía y los vidrios volaban a gran
velocidad por el aire causando graves accidentes”, relata Gómez Priego.
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En
el momento actual existen cerca de cinco millones de hectáreas de invernaderos
en el mundo, en México hay 7,500 hectáreas de agricultura protegida y 3,000 de
agricultura protegida con macro túneles. Principalmente los sistemas de agricultura
protegida se utilizan en Sinaloa, Baja California, algunos estados del centro,
el Bajío y Jalisco, así como en Chiapas y Querétaro para la producción de
flores.
Sin
embargo, en México se produce apenas la mitad de la película plástica (4,000
toneladas) que se consume anualmente (8,000 toneladas) contando con tres
productores en el Estado de México y con uno en Sinaloa. “Los productores de
plástico deben mirar hacia el futuro, y tener una visión más empresarial que
industrial, prever qué productos se van a comercializar en cinco, 10 ó 20 años,
e ir desarrollando el trabajo”, aconseja el Dr. Gómez Priego: “hay un enorme
potencial en la agricultura protegida, pero para entrar a este sector es
necesario tecnificarse al máximo y adquirir maquinaria.
En
la película para agricultura protegida los plásticos más utilizados son
polietilenos de baja densidad, polietilenos lineales, polietilenos EVA,
pigmentos de óxido de titanio, estabilizadores
UV,
y cargas a base de sílices…, que permiten lograr difusión de luz, teniendo
rangos de precios de los $40.00 (pesos) a los $70.00 (pesos) por kilo.
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El
uso de sistemas de agricultura protegida tiene grandes ventajas para los
agricultores mexicanos, que son más evidentes al comparar los niveles de
producción bajo condiciones de agricultura protegida que sin ella.
Por
ejemplo, un buen agricultor en Sinaloa, sin contar con un sistema de agricultura
protegida, produce 75 toneladas de jitomate por hectárea por año -un agricultor
promedio: 20 toneladas-, mientras que un agricultor con sistema de agricultura
protegida produce cada año 700 toneladas por hectárea.
Las
hortalizas que más se producen bajo condiciones de agricultura protegida en
México son el jitomate, el pimiento morrón, el pepino, las cerezas y las
berenjenas, productos que ocupan el 80% de la producción total, mientras que el
20% restante corresponde a flores. Sin embargo, se pueden producir una
infinidad de productos, como chiles, lechugas, plantas aromáticas, plantas
medicinales, huitlacoche, nopales, ejotes, champiñones, etc.
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La
agricultura protegida mediante el uso de plásticos representa una excelente opción
para el campo mexicano ya que soluciona uno de los grandes problemas de este
país que es la escasez de agua. El 58% del agua para uso doméstico se
desperdicia en la agricultura ya que un porcentaje muy alto se evapora; en
cambio, con la agricultura protegida, únicamente se le proporciona el agua que
requiere, teniendo ahorros del 50% en comparación con cultivos a campo abierto.
El
campo mexicano es uno de los pilares fundamentales de la economía de nuestro
país, y apostar por la fabricación de materiales para la agricultura protegida
es una opción que además de brindar amplio desarrollo para la industria
mexicana del plástico convierte a todo aquel que participa en esta alternativa
en protagonista del avance hacia mejores condiciones de vida. La agricultura
protegida no sólo representa el crecimiento particular, va más allá…, es un
crecimiento compartido.
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