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De mamilas, mamaderas y biberones
Plástico contra lloriqueos
Por:
Enrique Chao
Dec 2, 2008
Los biberones, en la
antigüedad más recóndita, solían ser de barro, piedra, metal y madera, hasta
que el vidrio fue domado; la tetina de goma, moldeada; y el Policarbonato,
hallado.
Los bebés hacen mucho escándalo si no les dan su leche, y
prefieren, con mucho, la de sus respectivas madres. A veces, cuando estas
últimas fallan por alguna razón (se mueren o se van de casa), la leche de las nodrizas
puede ayudar. Pero no siempre hay nodrizas, así que la humanidad, dispuesta a
todo con tal de no oír berrear a un infante, ha inventado una variedad infinita
de mamilas, mamaderas y biberones, con toda clase de materiales, de cerámica,
de cristal y, desde mediados del siglo XX, de plástico.
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Los chinos, hace dos o tres milenios, idearon una especie de
tetera alargada, en forma de lágrima, con un hueco en medio, donde preparaban
la papilla y otros alimentos picados para alimentar a los bebés. Otras culturas
menos refinadas utilizaban los cuernos de los animales para nutrir a sus
criaturas y consolarlas. La punta del cuerno la cubrían con cera para dejarla lista
hasta el próximo llanto. Hoy, los arqueólogos han encontrado piezas de cerámica
y vasos de vidrio que sirvieron para sustituir la lactancia materna y alimentar
a los niños chillones de Egipto, Grecia y Roma.
Si se recorta la historia con una serie interminable de
berridos de bebés, por un lado; y soluciones ingeniosas de parte de los desesperados
padres, por otro; podremos llegar al siglo antepasado, al año 1841, cuando Charles
M. Windship patenta la primera botella, el primer esbozo de una mamila. En el
pasado, la dificultad para mantener limpios los recipientes donde preparaban los
refrigerios para los bebés, seguramente contribuyeron a muchas defunciones. No era
fácil ser bebé en una época donde la higiene no era tan prioritaria. Por eso,
en 1845, la primera tetina de goma, patentada por Elijah Pratt, no fue tan
apreciada. Además, no le ayudaba mucho el olor de su mamadera.
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Sin embargo, su invento permitió que los pezones de caucho pudieran
ser lavados y esterilizados con más cuidado, y así evitar infecciones. Casi 50
años después, Allen y Handbury inventaron el alimentador de doble fondo, un
recipiente de cristal con dos agujeros; uno, unido al pezón de caucho, y el
otro, más grande, a la mezcla de pitanza.
Después de esos progresos empezaron a llegar los biberones
cada vez más sofisticados. Por cierto, ¿sabía usted que la voz francesa biberón
cruzó los Pirineos y se ganó una tilde en España (de ahí la aprendimos
nosotros)? Biberón está presente en la lengua gala desde principios del siglo
XIV, y proviene del latín bibere, beber. A partir del siglo XIX, la botellita
ya presentaba una tetina de goma para la lactancia de los críos.
Empresas velan por
los bebés
Una de las empresas más prestigiadas desde los años 20 fue
la estadounidense Evenflo, que ya en 1920 producía mamilas de hule natural. Esa
firma llegó a México en los años 50 (se estableció en 1956) y fabricó los
biberones de vidrio. Muchos lectores quizá bebieron de esas botellitas que
servían de consuelo para todos; por eso se recuerdan con afecto. En la
actualidad y para la enésima generación de mexicanos chillones, Evenflo sigue
produciendo, entre otros productos para bebés, mamilas de silicón y de
Policarbonato, o PC…
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Hace 55 años la empresa Bayer AG de Leverkusen patentó lo
que el químico Hermann Schnell (1916–1999) había inventado en la factoría de Uerdingen
de la empresa, en Alemania: el Policarbonato, plástico resistente y
transparente que sirve para fabricar desde CDs y planchas, amén de otros
electrodomésticos resistentes al impacto, hasta tejados, láminas y difusores
para faros de los vehículos. Pero también con ese mismo plástico se empezaron a
hacer los biberones y las botellas para la leche…, y los niños podían lanzarlas
al vacío, ahora sí, sin temor de que se quebraran.
En la actualidad persisten las mismas preocupaciones de hace
un siglo. La contaminación de las tetinas de plástico, los problemas de la higiene
(generalmente inadecuada), la regulación del flujo y el manejo del vacío…; esos
temas siguen siendo un gran reto para los inventores de muchos países.
La historia de Pigeon (en un inicio la compañía se llamó
Doku Boeki), tiene momentos conmovedores, ya que el amoroso Kumamitsu Hayashi
la fundó inspirado por la experiencia que sufrió su hija al dar a luz por
primera vez. Si bien Hayashi “estaba feliz por el nacimiento de su primer nieto, su felicidad se tornó en
tristeza cuando se enteró que su hija no podía amamantar”, además, pudo
constatar el deplorable estado en que se encontraba la neonatología (diagnóstico
y tratamiento de los trastornos del recién nacido) y las condiciones que
prevalecían en los hospitales de Japón.
Hayashi ideó un biberón que incluía ciertas ventajas, como ajuste
del flujo de leche apretando o soltando la rosca, una tetina que no se
desprendía de la botella durante la alimentación…, además propició la higiene,
ya que se pudo lavar la botella por dentro y no fue necesario tocar directamente
la tetina para colocarla en su lugar.
Las innovaciones se sucedían a la velocidad del vértigo. En unas
décadas, el panorama se hizo más claro.
En 1984, por ejemplo, nació la marca AVENT con la
introducción de un biberón para bebés que marcó la pauta para todos los demás biberones
del mundo. Edward Atkin, propietario de la empresa, era muy exigente, y había
notado que los biberones estándar no estaban a la altura de su cometido. Las
tetinas eran rígidas, largas y estrechas y los biberones toscos, inestables y difíciles
de llenar.
Edward comenzó a trabajar en el diseño de un biberón que se
convertiría “en lo siguiente mejor a la lactancia con leche materna”. Lo que él
produjo era el biberón mejor diseñado y formulado del mundo, ya que tiene base
y cuello anchos para que sea más fácil limpiarlo y rellenarlo.
Su tetina fue la primera que se fabricó por completo en
silicona inodora e insípida; suave y con forma ancha, “se aproxima tanto a la
naturaleza como es posible y posee un sistema de ventilación exclusivo para
reducir los cólicos del recién nacido”, presumía Edward. En septiembre de 2006,
Philips, un líder mundial en tecnología, salud y estilo de vida, se unió a
AVENT y desde entonces no ha dejado de replantear el diseño de muchos productos
de alimentación del bebé; la marca Philips AVENT.
En la actualidad las mamás modernas agradecen estos adelantos,
pero son cada vez más estrictas. Y es que hoy en día la mayoría de las madres empiezan,
sí, muy bien, con la lactancia materna, pero por diversas razones la abandonan pronto.
Probablemente las complicaciones a nivel laboral son la principal causa del
destete temprano de los niños.
En compensación, las mamás compran ahora biberones que están
homologados, con una tetina que sea adecuada a la edad del bebé y buscan que
sean resistentes a los golpes, ya que los bebés enfurecidos arrojan las cosas
al suelo con más fuerza de la que uno piensa. Las mamás, además, quieren
biberones con mecanismos anti-gases, porque los cólicos del bebé son otro motivo
de llanto.
El biberón se ha convertido, aunque nadie lo sospechaba, en la
clave de la felicidad doméstica. La próxima vez que tire uno a la basura,
valore el papel que juega en la familia. Quizá lo guarde.
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