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Plásticos de Madera
¿Adiós a los árboles?
Por:
Enrique Chao
Feb 25, 2009
En diferentes espacios periodísticos
se ha presentado como noticia de primera plana una fórmula a partir
de un líquido de madera que ayudaría a producir plásticos y productos
reciclables. Como se sabe, los plásticos se obtienen, generalmente,
a partir del petróleo que es un recurso cada vez más limitado. Por
otro lado, para conseguirlos se precisa del uso de catalizadores metálicos,
que son muy contaminantes y, lo más grave, una vez producidos esos
plásticos no suelen ser biodegradables. De ahí que los laboratorios
de todo el orbe estén empeñados en buscar alternativas y las más
próximas están entre las materias primas vegetales. Como se ha dado
a conocer ya existen procedimientos para lograr plásticos a partir
de la celulosa o del maíz.
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En una
investigación que duró dos años, científicos del Instituto de Tecnología
Química de Alemania aseguran haber descubierto lo que han dado en llamar
como Arboform. Desde el año 2005 se hablaba ya de la lignina, un polímero
de la madera que presenta dos variedades, azufrada o Kraff.
Según
los expertos este bioplástico Arboform es un aporte valioso ya que
puede ayudar a reducir la dependencia con el petróleo, aparte de que
promueve la fabricación de artículos amigables con el medio ambiente”.
Basta conocer
la opinión de Vicente Gotor, rector de la Universidad de Oviedo, y
catedrático de Química Orgánica, para palpar su alcance: “Este
procedimiento –declaró- consigue eliminar el azufre. De esa forma
se logra un plástico débil. Un material que no vale para soportar
altas temperaturas y que tampoco tiene una gran resistencia mecánica,
pero, a cambio, se trata de un plástico biodegradable y además de
forma muy rápida, así que no plantea problemas medioambientales. Como
procede de la madera su origen no es limitado, se trata de una fuente
no extinguible porque se supone que la reposición no tiene límites”.
En otra
nota, esta vez emitida por la BBC, Emilia Inone- Kauffmann, del grupo
alemán que dio con el Arboform, explicó que éste se obtiene de la
lignina, un elemento natural extraído de la madera y compuesto por
fibras finas que pueden ser utilizadas para producir plástico, aunque
advirtió que “trasformar la lignina en un plástico durable y no
tóxico no fue nada fácil”. La razón es que el proceso para separar
la lignina de las fibras celulosas es muy tóxico, ya que, como se indica
líneas arriba, involucra sustancias sulfúricas. Además, la lignina
sin sulfuro es soluble y se diluye de inmediato al contacto con cualquier
líquido.
Empero,
los científicos europeos consiguieron lo imposible, disminuyeron el
contenido de sulfuros en 90%, y evitaron que el plástico se diluyera
en agua, al modificar sus propiedades con una serie de aditivos especiales
que le dieron mayor solidez. Para que los lectores se formen una idea,
este bioplástico se emplea para la fabricación de artículos con propiedades
similares a la madera y el poliéster, es decir, materiales que no demandan
un alto nivel de resistencia. O sea, no sirve para hacer defensas de
coches. Pero a su favor debe considerarse que es altamente reciclable:
“…puede ser reciclado tantas veces como uno quiera, gracias a que
es posible derretirlo y volverlo a procesar”.
Sin embargo,
los ambientalistas piensan que este remedio podría ser peor que la
enfermedad, ya que propiciaría la deforestación. Ante ello, Inane
Kauffmann es terminante: “Lo que estamos haciendo es aprovechar los
desechos de la industria de la celulosa, que para producir papel separa
en tres los componentes de la madera -la lignina, la celulosa y la hemicelulosa-
y como la lignina no produce papel, la usan como combustible”. En
vez de quemarla, la lignina, como subproducto, es idónea para hacer
bioplásticos, asegura la especialista.
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