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¿Pueden sobrevivir las PyMES a la crisis mundial?
Por:
Jorge Peralta
Feb 26, 2009
Las empresas deben no sólo resistir con ahorros, sino replantearse algunos esquemas que ayuden a mejorar su estrategia comercial y apelar al ingenio con más frecuencia.
Desde
que se desató de forma inconfundible la crisis en nuestro vecino del
norte los medios han transmitido intermitentemente dos tipos de
mensajes: Los que señalan como inevitable la crisis en el país, y los
que apuntan con ironía que “allá les dio una pulmonía y en México, un
resfriado”. Basta recordar que el 90% de comercio exterior mexicano se
lleva a cabo con Estados Unidos para dejar en claro que la crisis en
ese país es muy relevante para el futuro de México.
Y
aunque ambas posiciones pueden tener parte de verdad, la realidad es
que en la mayoría de las empresas mexicanas ya siente efectos negativos
en sus ventas. Los trastornos de la crisis financiera estadounidense
sobre México ya están presentes: el desempleo subió, las empresas
interrumpieron sus planes, el gobierno frenó licitaciones,
disminuyeron las remesas de los inmigrantes en 12% y las exportaciones
se contrajeron. La estimación de crecimiento de la economía mexicana
para el 2009 es francamente desalentadora.
Tal
vez la reacción automática, cuando se percibe la llegada de una
crisis, es limitar los consumos y tomar una posición más conservadora.
En este sentido vale la pena recordar que existen dos formas de mejorar
el resultado: o bajan los costos o suben las ventas. En la mayor parte
de las empresas se piensa en recortes, reducción de gastos, etc. La
solución típica; sin embargo, ¿será una locura pensar en que, también
en estas circunstancias difíciles, es posible subir las ventas?
Precisamente,
en estos momentos es cuando las empresas deben plantearse algunos
esquemas para mejorar su estrategia comercial y poder incrementar de
una manera u otra sus ventas. Por eso, en momentos en los que parecería
que el sentido común se encoge, hay que regresar a las preguntas
básicas, esas que en ocasiones permanecían olvidadas: ¿Porqué nos
compran los clientes que nos compran?; y su contraparte, ¿porqué no
nos compran los que no nos compran? ¿Quiénes son nuestros clientes?
¿Les podemos vender lo mismo a otros clientes? ¿Les podemos vender
otras cosas a los mismos clientes actuales?
El
sólo hecho de hacerse esas preguntas e intentar resolverlas llevará a
la generación de muchas ideas que podrán ser la antesala de un cambio
que nos lleve por los caminos de la innovación. No podemos esperar un
resultado diferente si continuamos haciendo lo mismo, y ahora que
comienzan tiempos de crisis debemos hacer algo diferente y no sólo
bajar los gastos, eso no es suficiente.
En
ocasiones la respuesta estará en nuestros mismos clientes, seguramente
te si hacemos mejor las cosas podremos venderles más, como mejorar los
tiempos de entrega; o bien podremos buscar clientes similares en
otros lados, por ejemplo: Centroamérica puede ser un mercado
interesante para algunos productos mexicanos. También suele suceder que
muy pocas empresas mexicanas se atreven a dejar de ser regionales,
tenemos más de ¡100 millones de habitantes! No hay que olvidar que
México es uno de los países más grandes del mundo.
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Pesar
en alguna innovación en color, dimensiones, empaque, funcionalidad,
valor agregado, etc., que podrían hacer más atractivo nuestro producto;
y aunque para eso se necesitan recursos, lo que más se necesita es
ingenio; eso es en realidad un recurso escaso.
Paralelamente,
es importante también definir la estrategia a seguir y generar
herramientas que brinden la retroalimentación necesaria. La manera
para incrementar las ventas es la innovación en tres áreas
fundamentales: mercado, producto y modelo de negocio. En el caso del
mercado, vender el mismo producto a más clientes, en más canales, a
más segmentos. Innovar en el producto, vender más productos con menores
costos o con mayor variedad a los mismos clientes; depurar el modelo
de negocio con más servicios e integración.
Las
empresas no pueden quedarse con una visión catastrofista de la
realidad, si hay una persona que es capaz de transformar su realidad
ese es el empresario, el emprendedor. En estas crisis es precisamente
cuando los países como México deben volcar toda su capacidad creativa
en atender esas nuevas oportunidades que ahora se presentan para
aspirar a mejorar nuestra posición a nivel mundial y mejorar la marca
de todos: México.
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