Como
ejemplo cabe mencionar, en el caso de muebles, a La Granja, un estudio
ubicado en Barcelona, y de los más reconocidos en Europa. Antes de que
terminara el año concibió la silla Belloch, ligera y apilable, que
puede lucirse tanto al interior como al exterior, lo que apunta a una
nueva tendencia en el mobiliario.
Esta
silla fue diseñada para la Universidad Corporativa de Telefónica en
Parc y la produce Santa & Cole, una firma productora de
mobiliario, iluminación, domésticos, urbanos, elementos vegetales y
libros, cuya línea de productos se distingue por una misma
preocupación: no acumular, sino seleccionar, no abundar por la
cantidad, sino por la calidad.
Los
plásticos fulguran en esta época de aprietos, ya que prosperan en los
hogares por su ligereza y fácil mantenimiento, y también, ¡claro!,
porque resultan económicos. Pero, además, la Belloch confirma que las
raíces para el cambio se buscan hoy en día entre las mejores ideas del
pasado (la forma no puede ser más clásica). Como resultado ofrece una
excelente combinación entre plásticos y maderas.
Otros
diseñadores e ingenieros como Bartoli & Fauciglietti, han
dispuesto otra silla, la R 606 de Segis (que por cierto ganó el
Compasso d’ Oro, uno de los reconocimientos más prestigiados entre
estos profesionales) con un diseño que ofrece a la vez flexibilidad y
rigidez gracias a un elastómero termoplástico autoextinguible,
Santoprene®. Por supuesto, la silla es ergonómica y por lo tanto, la mar de cómoda.
Desde
otro ángulo, la firma Humanscale Corporation, una de las más
renombradas en el ámbito del diseño, desarrolló una silla que también
ha ganado varios premios internacionales. Se trata de una silla
apilable, ergonómica y confortable que fue armada mediante el método
de inyección conocido como “overmolding”, que consiste en inyectar una capa de plástico sobre una pieza previamente moldeada en otro material.
Como
se sabe, las sillas apilables deben ser en extremo resistentes, por
lo que normalmente se hacen de acero o de plásticos duros y resistentes
como el Nylon o el Polipropileno (con fibra de vidrio). Para ofrecer
comodidad estos materiales suelen combinarse con telas o polivinilo;
sin embargo, a veces impiden el movimiento del usuario y su rigidez
provoca cansancio.
En
otro extremo, la silla apilable Cinto, mucho más ergonómica, está
diseñada para moverse con el cuerpo y ofrece un confort sin
precedentes. Gracias a que ofrece una gama de 10 colores y al
elastómero termoplástico Santoprene®, además de Polipropileno y acero, la silla es reciclable.
Como
se ve, el panorama es cómodo, o tiende a serlo. Para conformarlo, hace
unas semanas, el alemán Konstantin Grcic tuvo tanto éxito con su silla
que triunfó en la feria de Milán que pocas semanas ocupó un puesto de
honor en las vitrinas del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Los
hermanos Ronan y Erwan Bouroullec han concebido productos que buscan
crear situaciones que invitan al apapacho, como su acolchado Love seat,
el Alcove (Vitra), donde uno puede recogerse para leer, pensar o
llevarse a la novia… o al novio. Según trascendió, este par de
diseñadores lleva a cabo un estricto “análisis poético” para
visualizar, trazar y construir sus nuevos productos. Es decir, como se
destaca en otro reportaje del diario El País: “Bienvenidos a un año
portátil y de plástico”, también del crítico Zabalbeascoa: “…hacen un
recuento de factores como la imagen, el ritual y el mito”, que
combinan y sintetizan con maestría.
Para más detalles, consulte:
http://www.guiadkn.com/index.php/2009/01/silla-rin-de-hiromichi-konno-para-fritz-hansen/