Noticias y negocios del plástico en Internet

 


Por si no se dio cuenta, el mundo ya cambió



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Feb 27, 2009

Los transformadores y los empresarios del plástico no pueden permanecer ajenos a la revolución que se da en el corazón de las tecnologías de información, y la influencia que tienen en la industria, la economía y la vida cotidiana.


Por ese motivo hay que leer un par de libros en donde se da cuenta pormenorizada de esta ten­dencia que está cambiando la forma de trabajar y la forma de entender la realidad. La información, como podrán cotejarlo, está en el núcleo de esta transformación.


La Tierra es plana, de Thomas Friedman, es un libro que está sacudiendo las convicciones de los hombres de negocios en todo el orbe. Con numero­sas entrevistas y puntos de vista recabados en di­ferentes puntos del planeta, el autor retoma el hilo de la historia a partir de la caída del muro de Berlín y el nacimiento de la Internet, sólo para demostrar que la globalización ha ‘aplanado’ al mundo, tal como se creía en tiempos de Colón, y no hay más alternativa que aceptarlo y adaptarse.


Friedman sigue el rastro que va dejando el ca­pitalismo en los recovecos de la Red y la conectividad, y verifica cómo el trabajo y los negocios son cada vez más ubicuos. Actualmente importa menos en qué lugar del mundo estamos, sea Estados Unidos, China o India. En su opinión, “quien no aprenda a hacer negocios en una nueva era de conexión y colaboración, seguramente quedará en el camino”.


Para ello no importa el tamaño de la empresa. “Los pequeños actuarán como grandes”, dice Friedman, y en­fatiza que la tecnología es capaz de brindarnos enormes cantidades de herramientas de negocios a costos muy razonables o, en muchos casos, de manera gratuita, como es el caso del software open source.


Friedman está convencido de que a mayor …aplana­miento… –es decir, a mayor globalización-, “al mundo le irá mucho mejor”. Afirma que las poblaciones del Tercer Mundo se están amoldando a este nuevo orden, como muestran India, China y Brasil.


El otro libro, Wikinomics, esboza el alcance de Internet en la economía y en nuestra vida. Wiki significa rápido en hawaiano, y es una palabra clave en el mundo virtual, por lo que este libro combina la palabra económico con lo rápido y obtiene un nuevo concepto, inspirado por la Wikipedia, esa monumental enciclopedia que están cons­truyendo todos los días los cibernautas que apuntalan la fuerza de la Internet. Así que Wikinomics es más que una mirada al futuro, es el mapa para el siglo XXI.



En apenas unos años, la manera tradicional de co­laborar ha sido removida del entorno. Claro, todavía hay colaboraciones en una sala de reuniones, a través de una teleconferencia o en un centro de convenciones, pero la dimensión que ha cobrado la Internet es de proporciones formidables. Esta guía lleva a los lectores por las arterias de uno de los cambios más importantes de nuestro tiempo.

Para llegar al eje del asunto y comprender las de­rivaciones que esto supone para las empresas hay que leer Wikinomics, con mucha atención, ya que se basa en un proyecto de investigación que anuncia un cambio de paradigma en la colaboración entre grupos humanos. Gracias a la Internet, individuos que están más allá de las fronteras de las jerarquías tradicionales pueden innovar para producir contenidos.


Como pasa de ser gran fuente de información a una aplicación en la red que todos y cada uno de nosotros programamos, es decir, la famosa Internet 2.0, en la actua­lidad ya está modificando todas las reglas de la economía que conocemos, mandando, de paso, a los economistas de regreso a las aulas, ya que la economía no se parece en nada a la que nos enseñaron en la escuela.



Wikinomía o, si se prefiere, wikieconomía (del inglés Wikinomics) ha creado nuevos términos, como ‘prosumo’, una mezcla de producto y consumo, donde los clientes participan en la creación de productos de un modo activo y continuado. Los usuarios se organizan para crear sus pro­pios artículos, formando comunidades de ‘prosumidores’ donde comparten información, intercambian y desarrollan herramientas, métodos y nuevas versiones del producto.


Varios ejemplos de este sistema de trabajo son el proyecto Genoma, Flickr, Myspace, YouTube, Second Life e incluso la Wikipedia. A partir de esos resultados, muchas organizaciones adoptaron los denominados principios de la wikinomía, como la interacción entre iguales, lo que permite revisar continuamente el trabajo, el uso compar­tido y la actuación global.

Por lo pronto, las firmas monolíticas, autónomas y centradas en sí mismas ya tienen contados sus días: Están en vías de extinción.

¿Dudas? Visite la página web: http://www.wikinomics.com


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