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Mensaje en la botella



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Jul 23, 2009

No. No se trata del mensaje que meten los náufragos en una botella pidiendo auxilio a los barcos que pasan de largo frente a su isla abandonada, sino del que encuentran  los clientes de los supermercados en la botella de la repisa con infinidad de datos útiles.

Ahora que vaya al súper, tómese la molestia de revisar la estantería de una góndola donde acumulen pomos de plástico. Ahí podrá percatarse de la importancia de las técnicas de impresión y decoración; en cada producto podrá apreciar no sólo la riqueza de formas, imágenes y textos, sino el alcance de distintas técnicas de impresión. ¿Cómo llegaron a imprimir en formas curvilíneas de difícil topología y en materiales que requieren tintas especiales?



Hoy, con la electrónica y el láser, se pueden imprimir palabras o imágenes en cualquier superficie con extraordinaria eficiencia. Sí, más allá del papel de libros, revistas y periódicos, también se pueden transferi imágenes a textiles, paquetes, carteles, bolsas, etiquetas, estampillas, billetes…

La cronología de las técnicas de impresión revela innumerables intentos de culturas diversas por simplificar y economizar las copias de documentos, libros, telas, tapices y variados productos industriales de dos y tres dimensiones.

Sellos fundacionales

Desde el método simple del tampón hasta el proceso de imprimir en prensa, aparece de forma independiente en diferentes épocas y lugares del mundo. Los primitivos escupían pigmentos sobre sus manos para dejar huella de su presencia en las cuevas. Pero son las piedras para sellar las que quizá sean la forma más antigua de impresión.

En Mesopotamia era muy usada. Engastada en un anillo, la piedra se untaba con un pigmento o barro y se prensaba contra una superficie para imprimir el sello.

No hay muchos avances entre egipcios, griegos y romanos; los libros se copian a mano, e inclusive hay referencias de que los editores romanos hicieron ediciones de hasta 5.000 ejemplares de ciertos manuscritos coloreados, como los epigramas del poeta Marcial.

Pero hacia el año 593, los chinos publican ejemplares de forma múltiple mediante la xilografía -con textos y dibujos- gracias a los caracteres de imprenta tallados en tablas de madera.

Para entonces, ya se estampaba sobre billetes de papel. En 868, monjes budistas empapan de color unas tallas para imprimir sobre seda. Por esa misma fecha aparece el primer libro con ilustraciones; una sutra budista, es decir, una “enseñanza para alcanzar la iluminación”.

En 1040, el sabio Pi Cheng conjuga los caracteres móviles de la imprenta xilográfica con el legado de 2000 años de técnicas de estampado, y compone palabras completas con signos de arcilla cocida fabricados en serie.

Impresiones occidentales

Los árabes de los siglos X y XI guardan oraciones y amuletos impresos y algunos estampados en telas.

En el siglo XIV, el holandés Laurens Coster emplea, por primera vez en Europa, los tipos móviles de madera. Un siglo después, Johannes Gutenberg crea la impresión tipográfica y emplea para ello los tipos móviles de plomo fundido. Su biblia con caracteres góticos es ampliamente difundida.

A partir de 1468, el invento se propaga a otras poblaciones de Europa. En 1469 llega a Venecia, Italia. Hacia 1500 la ciudad ya tenía 417 imprentas. En Soncino se imprimió una biblia hebrea en 1488.

En 1476 llega a Inglaterra, gracias a William Caxton, y en 1539 a la ciudad de México, llevada por Juan Pablos... Durante la Reforma, las ediciones mejoran con cada nuevo tiraje y difunden la cultura a la que sólo tenían acceso el clero y la aristocracia.

Hasta las orillas del siglo XX, durante cinco siglos, la impresión tipográfica apenas cambia.

El grabado y otros trazos

Alrededor del año 1446, aparecen rasgos de una técnica, el huecograbado. Un maestro alemán graba sobre planchas de cobre con ayuda de un buril. Baña las planchas con tinta y después, con ayuda de una prensa, lleva a cabo la impresión sobre papel húmedo.

Las primeras prensas de imprimir, como las del siglo XVI, eran de tornillo, pensadas para transmitir una cierta presión al elemento impresor o molde, que se colocaba hacia arriba sobre una superficie plana.

Los grabados en huecorrelieve o intaglio, se basan en huecos hechos en una plancha con ácido, lo que llaman etching; o bien, con cualquier instrumento cortante. Esos huecos se llenan con tinta, la que luego pasa al papel y así se reproduce la imagen.

En una plancha de metal se calca o traza un dibujo con un buril o con ácido. Las líneas y manchas del dibujo formarán surcos y huecos en la plancha (de ahí el nombre de huecograbado).

Luego se limpia bien la plancha y con una espátula se procede a entintarla hasta asegurarse de que la tinta llena todos los huecos.

Otra técnica para artistas es el grabado a punta seca, que consiste en grabar sobre la plancha de grabado, a mano libre, pequeñas incisiones y líneas con un instrumento de punta muy afilada. La técnica de punta seca es para tirajes cortos. Durero y Rembrandt hicieron maravillas con este medio de impresión.

En 1878, Karl Klietsch (o Karel Václav Klí) desarrolló el fotograbado o huecograbado moderno. Karel Klí fue un inventor y artista checo, que impulsó estas técnicas basadas en el uso de máscaras de gelatina que se endurecían con la luz y protegían las planchas de metal de la acción de los ácidos. Hacia finales del siglo XIX surgió en Inglaterra el huecograbado en rotativa.


Planografía y litografía

En 1710, Jakob Christof Le Blon halla la tricomía, es decir, la reproducción de imágenes basada en tres colores básicos: rojo, azul y amarillo. Simultáneamente, el escocés William Ged inventa la estereotipia, y el holandés Johann Van der Mey desarrolla con base en ello, y de la mano del alemán Johannes Müller, los procesos de reproducció masiva de formas de impresión en relieve basadas en planchas de plomo.



La primera plancha de impresión tipográfica se fabricó confeccionando el molde de una forma tipográfica y mediante fusión, haciendo un duplicado en metal, que se llamó estereotipo; la técnica adquirió enorme importancia en la Revolución Industrial.

Hacia 1796, el cartógrafo bávaro Alois Senefelder inventa la litografía, el primer proceso de impresión en plano, y consigue que cualquier dibujo sobre la superficie de piedra se reproduzca al poner en contacto una hoja húmeda de papel con el dibujo entintado.

Posteriormente, en 1826, el propio Senefelder patenta la litografía en color. El proceso gana adeptos, y hacia el final del siglo XIX se emplean hasta 30 diferentes piedras para transferir 30 colores diferentes a una sola hoja de papel, el efecto como una acuarela. Ahora, la litografía de color sólo utiliza cuatro tintas.

El boom de la prensa

En 1822, el francés Simón Ballanche construye una máquina automática para componer textos. Posteriormente, para mecanizar la ardua tarea de componer manualmente los tipos de plomo de la tipografía, uno a uno, tal como se hacía desde tiempos de Gutenberg, William Church arma la primera componedora en Estados Unidos.

En esa época, al calor de una expansión económica, los diarios prosperan y con su éxito las tiradas se tornan cada vez más abultadas; eso justifica la creación de las grandes rotativas.

Desde 1845, en Estados Unidos, Richard Hoe ya contaba con una patente de la primera rotativa moderna. The Times, en Londres, pone en funcionamiento, en 1848, una rotativa rápida a partir de la máquina de Hoe, perfeccionada por Augustus Applegath y Edward Cooper. Luego, en 1851, T. Nelson, constructor británico, crea una rotativa para la impresión sobre bobinas continuas de papel y, más tarde, en 1863, William A. Bullock, inventor estadounidense patenta la primera prensa rotativa para la impresión de libros sobre papel continuo que sirve de modelo para las rotativas posteriores.

Un fotógrafo inglés, Warren de la Rue, desarrolla en 1859 un nuevo procedimiento, la hectografía, que permite elaborar planchas de cola y glicerina para imprimir pequeños tirajes de libros.

Después, 1867, C. Tessie du Motay, desarrolla la fotolitografía e investiga las propiedades químicas de una cola de cromato sometida a la acción de la luz.

En 1881, Georg Meisenbach, de Munich, logra una patente por un proceso fotográfico de impresión llamado autotipia, sustentado en las técnicas del heliograbado y en las propiedades de ciertas resinas expuestas a la acción de la luz. En 1890, Max Levy introduce mejoras, como tramas más finas para acentuar la calidad de las imágenes.

En Baltimore, y en 1884, un relojero alemán Ottmar Mergenthaler mecaniza los procesos de producción de los diarios con la linotipia. Dos años después, el New York Tribune ya tiene una máquina operada con un teclado parecido al de una máquina de escribir.

En 1904, la técnica de la litografía llega a su máximo desarrollo con el invento de la impresión en offset, la más utilizada en la actualidad.

Hay que distinguir que el offset se debe al alemán Caspar Hermann, por un lado, y al impresor Ira W. Rubel, que lo descubre por accidente.

Otras buenas impresiones

La imprenta en el siglo XX optimiza los procedimientos de las tintas, el secado y la nitidez de las formas tipográficas. Además, la fotografía, desde 1960, proyecta nuevas perspectivas. Los materiales sensibles a la luz, como los fotopolímeros, crean superficies de impresión duradera
por medios fotográficos.

Nuevas técnicas, como la flexografía, el grabado y la serigrafía, se perfeccionan de continuo. La flexografía, un invento de Houleg, en 1905, es un sistema de impresión en altorrelieve.

Lo que la distingue es que la plancha es de un material gomoso y flexible (de ahí flexografía), o impresión con goma.

Gracias al desarrollo de los tintes a la anilina, de gran colorido, y de materiales como el celofán, esta impresión resultó idónea para envases y cartones.

Por otro lado, la serigrafía es otra técnica relativamente joven. La serigrafía, del latín sericum, seda, y del griego graphe, se llamaba “impresión con estarcido de seda”, por las pantallas de seda que utilizaba. La serigrafía juega un papel importante en la producción de los más diversos objetos industriales, como recipientes de plástico o tejidos estampados, tablero y paneles de decoración, entre otros.

El proceso destaca por su capacidad para imprimir imágenes con mucho detalle sobre casi cualquier superficie.

A finales de los años 60 aparece la tampografía, un sistema muy utilizado para marcar piezas industriales y publicidad. El Padprinting es un  proceso que permite transferir imágenes de dos dimensiones a objetos de tres.

Impactos de la informática

La electrónica está revolucionando las técnicas de impresión.
Con la tecnología láser se obtienen películas para transferir imágenes sobre cualquier superficie de impresión con mayor fidelidad. Tanto el escáner y los sistemas de almacenamiento y bases de datos, como las cámaras digitales, permiten digitalizar la imagen o la fotocomposición electrónica.

Según algunos impresores, a esta convergencia se le llama “la revolución de la preimpresión”.

Hoy en día, la principal diferencia con el resto de los sistemas de impresión es el modo en que el cliché recibe la tinta. “Generalmente –describe un documento técnico–, un rodillo giratorio de caucho recoge la tinta y la transfiere por contacto a otro cilindro, llamado anilox…”, el cual, mediante unos huecos de tamaño microscópico, “formados generalmente por abrasión de un rayo láser en un rodillo de cerámica y con cubierta de cromo, transfiere una ligera capa de tinta regular y uniforme al cliché”, el cual pasa la tinta al soporte a imprimir…

Hay docenas de técnicas que no se pudieron explicar ni incorporar a esta breve historia de la impresión, como las de Hot Stamping, Heat Transfer o In-Mold Decoration, entre otras, pero ya habrá oportunidad de mencionarlas en éste y en otros números de Ambiente Plástico. Lo importante es que el tema mantenga viva la curiosidad que puede despertar en cualquiera de nosotros una botella de plástico, en el súper…

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