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Philippe Starck
Profeta del plástico
Por:
Enrique Chao
Sep 24, 2009
Los grandes diseñadores industriales como Philippe Starck son como magos. No están contentos hasta que dejan a sus admiradores boquiabiertos y en el largo trance del asombro: http://www.starck.com/. Hace unas semanas, este creador francés presentó para el multimillonario ruso Andrey Melnichenko y su mujer, la modelo serbia Aleksandra Nikolic, un yate de 119 metros de largo que quita el aliento por su extraordinaria belleza (ver: http://www.superyachttimes. com/yachts/ details/76).
Parece un submarino blanco reposando en la superficie. Por si fuera poco, hace tres meses presentó en la Semana del Diseño 2009 de Milán, un encargo que preparó para el exclusivo Taller de diseño Driade, que posee un catálogo de sus increíbles conceptos, una nueva colección de muebles: http://www.driade.com/.
El creador francés no está quieto un instante y presentó en Milán la silla Masters, para Kartell, como un homenaje a los 60 años que cumplió esta institución del diseño italiano, y de paso celebró, con el triple trazo del respaldo de la silla, a tres de los grandes maestros del diseño: Charles Eames, Arno Jacobsen y Eero Sarinen (http://www.kartell. it/global.aspx?idLingua=ES).
Starck demuestra constantemente que los límites de la realidad son quebradizos, que la imaginación tiene el poder transformador más penetrante, y que hay muy pocas cosas que permanecen inalteradas. Basta con levantar la vista y hacer un recuento mental de cómo evolucionan las formas y funciones de cada objeto cotidiano.
El dominio de materiales como el plástico (los Policarbonatos) y su incesante capacidad de experimentar, inclinan a las grandes empresas no sólo a darle todo su apoyo, inclusive cuando proyecta alguna de sus “locuras”, sino que suplican a Starck que haga uso de lo último de las tecnologías recién salidas del laboratorio porque saben que eso puede impulsar productos que destacan por su materialidad.
Uno de sus biógrafos subraya que Starck “es uno de esos artistas que parecen haber estado en contacto con la creación desde la cuna”. En efecto, el diseñador aún recuerda cómo lo dejaban jugar en las mesas de dibujo de su padre cuando era niño; “cómo pasaba las horas serrando, cortando, pegando, desmontando bicis, motos y otras cosas...”
Cuando cumple 19 años, Starck produce objetos hinchables de plástico y funda su primera empresa. Poco después se convierte en director artístico de Cardin. En 1979 funda su propia empresa, Starck Product, y realiza la decoración de los interiores del Café Costes, en París. Al final de los años 80 construye el barco “La Fiamma”, para la empresa Asahi y participa, en 1991, en la creación del Groningen Museum. En esa década cobra fama como decorador de restaurantes, diseñador de utensilios de cocina, de relojes de muñeca y de fachadas de edificios..., siempre en un tono tan minimalista que agobia.
Su firma se aprecia en la arquitectura y diseño de interiores como el restaurante Teatriz, de Madrid; o el lujoso Hotel Paramount, de Nueva York; o la Boutique de Hugo Boss y Jean Paul Gaultier, de París. En el ámbito del Diseño Industrial crea todo tipo de utensilios y objetos prácticos que no dejan de sorprendernos por su originalidad y belleza: cubiertos, sacacorchos, exprimidores o teteras... Sus muebles y sillas de salón, o de playa, así como una completa línea de lámparas se pueden reconocer, entre otros, al lado de lentes, línea de ropa, maletas, semáforos, cafeteras express, televisores, ratones cibernéticos o teléfonos y un montón de cosas más.
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