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De los autos a las naves, de ida y vuelta



Por: Enrique Chao
Sep 24, 2009

Los jóvenes que compiten por un puesto en las áreas de diseño de la firma Audi –sí, la de los cuatro aros–, son más “universales” que sus antecesores; no sólo manejan los conceptos de la aerodinámica, sino que ensayan propuestas con los de la hidrodinámica.

Por lo menos eso ocurrió hace poco con el diseño de un velero que desarrolló un equipo internacional de diseñadores jóvenes, el Audi Concept Design Münich (en colaboración con la Joanneum University of Applied Science, de Graz).

Según los organizadores, esta experiencia “abre los ojos hacia nuevas maneras de ver las cosas, experimenta con formas y objetos, y adquiere la inspiración de ámbitos ajenos a la esfera del automóvil”.

Con criterios de diseñador de autos –es decir, con el mayor número de prestaciones para formalizar un desplazamiento más eficiente–, los jóvenes armaron la maqueta a escala 1:15 del Audi Daysailer, un yate monocasco (los más rápidos del mundo). Claro, los técnicos de Audi no piensan incursionar en la construcción de naves. Es sólo un ejercicio universitario llamado: “Una marca más allá del automóvil”, donde destacó, por cierto, Markus Klug, joven talentoso que no oculta su fascinación por el agua: “Yo quise que mi diseño resultara claro y directo y que integrara también el lujo y la deportividad”, declaró a los medios.



Audi, como se sabe, tiene un pie puesto en el momento actual y el otro en el que sigue; por eso, además de contar con un departamento de diseño en Ingolstadt, mantiene otro, desde hace 25 años, en el distrito de Schwabing, en Münich, sólo para crear el automóvil del futuro.

“Diseñar automóviles del gusto de la gente dentro de 20 ó 30 años es un reto fascinante”, señala Wolfgang Egger, director de Diseño del Grupo Audi, y un convencido del “pensamiento lateral”. Según explica: “cuando nuestros diseñadores aplican la misma filosofía de diseño a los objetos en campos ajenos al automóvil, adquieren una excelente comprensión del lenguaje formal de Audi y son capaces de experimentar con superficies, líneas y materiales”.

Traje de baño rigurosamente vigilado

Debido a la controversia que pone en duda la verdadera capacidad de los nadadores ante la portentosa tecnología que hay detrás de los trajes de baño, un grupo de científicos suizos del Instituto Federal de Tecnología de la Universidad desautorizaron los nuevos trajes de baño para competencias, decisión que pone de cabeza a las compañías que los fabrican.

El debate cumple más de un año, pero se recrudeció en los recientes mundiales de Roma luego de que el medallista olímpico estadounidense Michael Phelps fuera derrotado por el alemán Paul Biedermann en la prueba de los 200 metros libres, donde impuso nuevo récord mundial. Los críticos señalaron que eso pudo pasar porque usó un traje totalmente impermeable y el propio Biedermann reconoció que el traje lo había dotado de un impulso extra.

Se habla, inclusive, de “doping tecnológico” y, en tono de burla, del “poliuretano de Oro”, ya que muchas marcas mundiales que se han roto en natación en los últimos meses (y de manera notable durante las competencias de Roma) han sido vinculadas con la fabricación de trajes de ese material que le permite al nadador flotar con mayor facilidad.



El traje de baño más cuestionado es el Speedo, que ayuda a sobrenadar gracias a que la mitad de su superficie está recubierta de placas impermeables de poliuretano. Aunque esa marca no es la única; la italiana Jaked, antes desconocida en los torneos internacionales, introdujo un traje de poliuretano,  el Jaked 01, que hizo dejar a un lado sus viejos trajecitos a buen número de nadadores. También el LZR Racer está bajo la lupa, aparte de que este traje cuesta más trabajo ponérselo (40 minutos) que usarlo.

La empresa que representa a la mayoría de los proveedores de material deportivo es World Sports Goods, con sede en Lausana, la cual no se da por vencida. Por lo pronto, la Federación Internacional de Natación (FINA), ya dijo que impedirá su uso a partir de enero de 2010 y exigió que desde esa fecha en adelante los materiales deben ser suaves, flexibles, pegados a la piel y que no cierren la textura de las telas ni contengan un tratamiento que las cubra, impregne o selle. El grupo de científicos aprobará el traje válido 12 meses antes de la siguiente competencia mundial de la FINA o de los Juegos Olímpicos.

Entre tanto, las autoridades deportivas se muestran tan firmes en su afán de controlar los materiales de los nuevos trajes de natación, que no sólo prohibieron el poliuretano, sino que están definiendo la forma, flotabilidad y grosor: para los hombres no podrán sobrepasar la cintura ni las rodillas; y los de las damas no podrán superar los hombros y las rodillas y en ningún caso llevarán mangas. El índice de flotabilidad será de 0.5 newton –cuando era de 1– y el grosor se reducirá de 1 milímetro a 0.8.

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