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LOS ROBOTS
Por:
Mauro Barona
Jan 9, 2006
También en el Futuro del Plástico
En la actualidad, el uso de robots industriales atiende operaciones muy simples; tareas repetitivas, como las máquinas de inspección, transferencia de materiales, pintado automotriz y soldadura, pero en el horizonte despunta una era robótica con versiones muy refinadas.
SI USTED YA VIO LA CINTA
“Yo, Robot” podrá apreciar que la mayor parte de los robots que aparecen, aparte de que son malévolos, son de una combinación de plásticos y metales superevolucionados, hechos por robots industriales, también de plásticos y metales evolucionados, pero que son capaces de toda clase de conspiraciones y conjuras contra sus amos humanos. Pero eso es sólo la parte de ciencia ficción. La médula de la trama.
En la realidad el robot es una presencia mucho más amable y productiva que ya ha ido imponiéndose poco a poco, aunque consistentemente, en la industria. Por poner un ejemplo, cabe destacar que las ventas anuales para robots industriales han ido creciendo a tasas que oscilan en torno al 25%, tan sólo en Europa. Además, el valor creciente de esta tasa se debe a factores muy diversos. En primer lugar, en la industria hay cada vez más personas que tienen conocimiento de la tecnología y de su potencial para sus aplicaciones de utilidad.
En segundo, la tecnología de la robótica mejora cada año de tal manera que pronto, antes de que nos demos cuenta, hará a los robots aún más “amistosos” con el usuario, más fáciles de interconectar con otro hardware y más sencillos de instalar.
En tercero, el mercado para ellos se ensancha más y más, y hay quien anticipa economías de escala en la producción de robots para abaratar su costo, lo que impulsaría proyectos de aplicaciones de robots más justificables a la luz del rendimiento sobre la inversión. Por último, el robot ya no será accesible sólo para las grandes empresas, que son los clientes naturales de esta tecnología, sino que llegará, por fin, a las plantas de los pequeños y medianos transformadores, es decir, a las Pymes.
EL FUTURO TIENE AROMA DE ROBOT
En la sección Plastihistoria de este mismo número se puede seguir la evolución de los robots diseñados especialmente para la industria del plástico. En la industria manufacturera en general, los robots desempeñan tareas tan distintas como aplicar adhesivos, soldar al arco o por puntos, mecanizar, medir y montar. Las importantes mejoras de calidad y productividad que aportan los robots al trabajo industrial han hecho que su presencia sea cada vez más frecuente en millares de fábricas.
En este espacio vamos a mostrar que la robótica no sólo es una tecnología con mucho futuro, ya que si continúan las tendencias, y si algunos estudios de investigación en el laboratorio se convierten finalmente en una tecnología factible, los robots del futuro serán fundamentales y podrán convertirse en unidades móviles, con sensores de múltiples capacidades y con la misma potencia de procesamiento y de cálculo que tienen las grandes computadoras. Claro, todo ello perfectamente integrado dentro del concepto CIM (Computer Integrated Manufacturing).
LO QUE HAY QUE SABER
Primero hay que saber que hay tres clases de automatización, la fija, la programable y la flexible:
1. La automatización fija se utiliza cuando el volumen de producción es muy alto y, por tanto, se puede justificar económicamente el alto coste del diseño de equipo especializado para procesar el producto, con un rendimiento alto y tasa de producción elevadas. Pero un inconveniente de la automatización fija es su ciclo de vida limitado y que va de acuerdo a la vigencia del producto en el mercado.
2. La automatización programable se emplea cuando el volumen de producción es relativamente bajo y se quiere obtener una producción diversa.
En este caso, el equipo de producción es diseñado para adaptarse a las variaciones de la configuración del producto; en este caso la adaptación se realiza por medio de un programa de software.
3. Finalmente, la automatización flexible es la más adecuada para un rango de producción medio. Estos sistemas flexibles son mixtos, es decir, poseen características de la automatización fija y de la programada. Los sistemas flexibles suelen estar constituidos por una serie de estaciones de trabajo interconectadas entre sí por sistemas de almacenamiento y manipulación de materiales, controlados en su conjunto por una computadora central.
Los adelantos tecnológicos se suceden a un ritmo vertiginoso. Tanto si se trata de realizar trabajos de extracción y depósito en la inyección como de abastecer estaciones de retoque.
Las aplicaciones de automatización en la industria del plástico proporcionan soluciones acordes a las necesidades de: manipulación de productos, alimentación de máquinas CNC (Control Numérico Computarizado o Computerized Numerical Control), soldadura, peletizado, pintura, aplicación de pegamentos y por supuesto, trabajo en áreas de riesgo, entre otras cosas.
Automatizando procesos de fabricación no se pretende como prioridad ahorrar costosos gastos de personal, sino garantizar la gran calidad de los procesos y del producto, actualmente indispensable, aunque cada vez está siendo menos habitual ver al hombre junto a la máquina.
Los aparatos de manejo y los robots se han convertido en algo imprescindible para las empresas que se dedican al moldeo por inyección. Los manipuladores y los robots trabajan a un ritmo rápido, exacto y preciso en sus repeticiones, las 24 horas del día.
Sin la automatización, muchas soluciones innovadoras, inteligentes y complicadas serían irrealizables.
ROBOTS PARA TODO
¿Cómo será el mundo en el año 2020? Los progresos tecnológicos avanzan sin pausa hacia escenarios propios de la literatura fantástica: el turismo espacial, los robots (desde robots de la limpieza y de seguridad hasta los cibercirujanos), el transporte inteligente (coches sin conductor humano o trenes de levitación magnética), los ordenadores cuánticos y moleculares, la Web semántica, la nanotecnología, la bioingeniería… son firmes candidatos a instalarse en la vida cotidiana en el primer tercio del siglo XXI.
Tal como ha mostrado la reciente Exposición Universal de Aichi, en Japón, la primera del siglo XXI, en los próximos años la vida diaria sufrirá grandes transformaciones gracias a los últimos ingenios en robótica, informática o medios de transporte. La robótica se ha convertido en un importante campo de estudio, sobre todo para los japoneses. En la muestra de Aichi 2005, se ofreció un completo muestrario de robots: jugadores de golf, cuidadores de inválidos, barrenderos, vigilantes, bailarines… más de 60 robots con múltiples usos: Había guías para orientar a los visitantes; políglotas, capaces de parlotear con fluidez varios idiomas; policías, idóneos para encontrar bombas entre escombros o detectar incendios; robots para el transporte de discapacitados, o para cuidar niños y ancianos, y hasta un cibermaestro de escuela. Para amenizar, los músicos robots, a ritmo de batería, trompeta, trombón, cuerno y tambor, se robaron el espectáculo.
Todos ellos son prototipos que se comercializarán pronto, en los próximos años.
Según los promotores de dicha exposición, hacia el 2020 los robots convivirán con los humanos y harán más fácil y divertida la vida. Aunque hay quien piensa “que exigirán un contrato laboral y tener representación en el Gobierno. Y desearán casarse entre ellos, o con los humanos.
Y adoptar ‘robotitos’. ¿Qué tal si llegan a tener vida propia al margen del hombre?” En el año 2000, la revista científica Nature dio a conocer uno de los mayores avances científicos en el campo de la inteligencia artificial: la creación de robots capaces de fabricar otros.
LA LEYENDA DE LOS ROBOTS
Para refrescar la memoria, Robot es una palabra que aparece por primera vez en una novela de ciencia ficción: R.U.R., o Robots Universales de Rossum, del escritor checo Karel Capek. Robot o robota, quiere decir en checo “sirviente o esclavo”. Desde entonces, en 1921, la imagen semihumana de los robots despertó la imaginación de muchas generaciones. Había los robots buenos que solucionaban todos los problemas laborales, y los malos, que se rebelaban y ponían en peligro a la humanidad.
En las industrias y en los laboratorios; en los viajes espaciales y en las exploraciones peligrosas, tales como acercarse a un volcán, los robots ya se incrustaron y pronto van a ser insustituibles. En Japón se encuentra más de la mitad de los robots industriales que hay en el mundo, y atienden las fábricas con tanta eficacia que ya están desplazando al personal humano.
Los ayudantes mecánicos abarcan todos los ambientes; oficinas, casas y hospitales, con un fino sentido de la economía. Hasta las amas de casa pueden respirar aliviadas. Sus duras jornadas serán cubiertas por sirvientas bien aceitadas, sonrientes y muy dispuestas. No tendrán motivo de queja.
¿Qué habilidades sociales pueden ir desarrollando los robots para que su interacción con los humanos sea lo más fácil posible?, eso es lo que pregunta una legión de inventores. En los últimos tres años, según los alegres pronósticos de la ONU sobre Robótica Mundial, se han vendido dos millones de robots de consumo doméstico, cifra que en dos años más puede alcanzar los siete millones. Lo cierto es que las ventas de robots, de ahora en adelante, crecerán vertiginosamente.
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