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Basura de PET

El mexicano y su botella de PET
Por: Elvira Schwansee
Jan 12, 2007

Últimamente, la botella de PET ha llamado mucho la atención en México, sea como el producto de consumo cotidiano más versátil, como un problema evidente en cuanto a su contaminación óptica y su manejo entre los residuos sólidos urbanos, así como por su descubrimiento reciente como material secundario muy valioso dentro de los demás desechos reciclables que ya encontraron su camino de reciclaje.

 

Consumo y comportamiento ambiental

 

Como tal, los alemanes son los campeones mundiales en la separación y el reuso de sus desechos, mientras que los mexicanos ocupan el primer lugar en el consumo de refrescos, sumando 160 litros por persona al año.

 

La industria mexicana de refrescos y aguas carbonatadas representa el 10.5% del PIB del grupo de alimentos, bebidas y tabacos, y el 0.6% del PIB nacional. Actualmente, existen cerca de 190 plantas embotelladoras en evidente en cuanto a su contaminación óptica y su manejo entre los residuos sólidos urbanos, así como por su descubrimiento reciente como material secundario muy valioso dentro de los demás desechos reciclables que ya encontraron su camino de reciclaje. Los mexicanos ocupan el primer lugar en el consumo de refrescos, sumando 160 litros por persona al año.

 

 

La industria mexicana de refrescos y aguas carbonatadas representa el 10.5% del PIB del grupo de alimentos, bebidas y tabacos, y el 0.6% del PIB nacional. Actualmente, existen cerca de 190 plantas embotelladoras en el territorio nacional para atender a casi un millón de puntos de venta.

El 75% de los refrescos se vende al menudeo en tiendas de abarrotes, misceláneas, puestos de comida y hogares; el 22% en restaurantes, clubes, lugares de entretenimiento, hoteles, escuelas y sólo el 3%, en supermercados.

 

El refresco en botella de PET representa el producto prototipo de nuestra cultura Fast-Food en un mundo globalizado. En México es la bebida más versátil, desde el desayuno hasta la cena. Se bebe en la calle, para acompañar los tacos; se da para alimentar los bebés y se goza en la cantina.

 

La mentalidad de una sociedad de despilfarro se demuestra al deshacerse del envase de plástico, tanto a nivel individual como estatal. De la suma de las 90 empresas mexicanas de envases de PET se producen 738,000 toneladas de envases por año, y el crecimiento de la demanda anual es de 13%. En México, el consumo de PET alcanza los 7.2 kilogramos por persona por año (una tonelada se cubre con aproximadamente 2,000 botellas de PET de 50 gramos).

 

Los residuos de envases (plásticos, tetra pak, cartón) representan un 25-30% de los residuos sólidos municipales generados en el contexto mundial. Una botella de PET puede tardar 500 años en degradarse dentro de un tiradero.

 

La segunda vida para la botella de PET

 

La cuota promedio de reciclaje en México se encuentra entre los 5-8% (Alemania llega al 16%), las fracciones varían según su valor en el mercado global de materia secundaria. La cuota estimada para el reciclaje de una lata de aluminio en todo el país está en 45%, mientras que la de las botellas de PET sólo en 7%. Este fenómeno se explica por los precios: al acopiador mexicano se le paga alrededor de $7 pesos por cada kilogramo de aluminio y entre $0.70-$1.70 pesos por cada kilo de PET.

 

La gestión integral y sustentable de los desechos reciclables en México funciona al revés de como se lleva a cabo en Alemania: Desde que en los años 80 se empezó a luchar por la Ley de Empaques y Embalajes, el gobierno alemán obligó al productor (como embotellador, distribuidor o comercializador) a contar con un sistema de recolección y reciclaje de los envases desechables (concesionado por el Punto Verde) y desarrolló una alta logística y tecnología así como un mercado y empleos nuevos en el sector de la recolección, la separación y el reciclaje.

 

 

Mientras se estabilizaba en Alemania un sistema de reciclaje de lo más eficaz y moderno a nivel mundial, en México se desarrolló, desde los años 60, sin ningún apoyo estatal, sino por simple supervivencia, un sector informal capaz de demostrar cómo se puede crear y hacer florecer el reciclaje, en forma de una economía gris dentro de la economía formal, hasta la fusión con un sistema estatal.

 

En la actualidad se está reciclando desde la tortilla hasta los desechos electrónicos – pero aún no los desechos de plástico, los que recién han encontrado con el PET su camino dentro del ciclo mexicano de reciclaje. Y se explica por varios motivos:

 

La falta de separación en la fuente de los desechos de plásticos.

La dificultad de reciclar los envases por su grado de suciedad; sus múltiples tipos de polímeros, a menudo en forma combinada, no se desmantelan, así que, por lo general, se requiere de una alta tecnología para el procedimiento de separación.

El bajo valor, por lo cual no se genera el interés de los pepenadores, acopiadores y recicladores, y también las estructuras rígidas del sector informal en cuanto a una libre comercialización.

La falta de normatividad, para que responsabilicen o favorezcan el manejo adecuado de los envases y empaques; y para lograr renovar el sistema tradicional en cuanto a un establecimiento de un sistema integral de manejo ecológico.

 

Debido a varios factores, últimamente se ha prestado mayor atención a la situación de los desechos plásticos en México. Por un lado, aparecieron nuevas leyes de la Gestión Integral de Residuos Sólidos que ya entraron en vigor. Especialmente los capitalinos enfrentan campañas federales masivas de educación ambiental que les obligan a separar sus residuos domésticos y las campañas que explican los principios de un manejo responsable de parte del consumidor: Reducir- Reutilizar-Reciclar.

 

En 2002 se creó parte de la industria de envases y embalajes, ECOCE - Ecología y Compromiso Empresarial A.C., una unión de 75 de los 190 refresqueros, embotelladores y envasadores mexicanos. El sello se asemeja el sello alemán del Punto Verde, aunque ni siquiera

ECOCE se define como Recicladora, sin embargo, se comprometió a recuperar un 36.5% de las botellas de PET – lo que representan 23,000 toneladas por año de los 63,000 que se generan sólo en el Distrito Federal.

 

China está comprando hoy en día 80% de la materia secundaria de polímeros a nivel mundial a precios extraordinarios. Según PET Recycling Europe (Petcore) la entrega de PET a centros de acopio europeos aumentó en 2001 a 20% (344,000 toneladas) y se calcula una duplicación a 700,000 toneladas hasta 2006. Alemania vende un 80% de su material secundario de PET a

China. Es un área de oportunidad para México. La demanda china de 6 Millones de toneladas de polímeros secundarios en el año 1999 aumentó a 99 Millones en 2002.

 

Buenos motivos para reciclar

 

Un 52% de los materiales plásticos se dedican a la fabricación de envases y embalajes (plástico, cartón, Tetra Pak), los cuales representan un 25-30% de los desechos domésticos. Los envases de PET ocupan un 2-5% del peso y 7-10% del volumen en los rellenos sanitarios.

Cada mexicano consume 7.2 kg de PET por año, y sólo en México D.F. se generan cada año 63,000 toneladas de desechos de PET.

Hasta la fecha los desechos de PET son los únicos que se recuperan desde los grandes tiraderos, y se venden entre $1- 1.70 pesos por kilo a los acopiadores.

En el campo existe aún la costumbre de quemarlos o enterrarlos. La tasa de reciclaje está con 50,000 toneladas/ año, en aproximadamente 5%.

El primer tratamiento aumenta el precio para las botellas tiradas y recolectadas de $1peso (lo que se paga en el DF) a $5.50 kg para la hojuela sucia y $8.50 kg para la hojuela limpia (Precio Avangard 12/2006). En esta condición sale un 80% del país para elaborarse en la industria plástica en China o en los Estados Unidos.

Un procedimiento próximo para conseguir la materia secundaria que se aplica otra vez en la industria plástica es la regranulación. El granulado virgen de PET está entre $16-24 kg, el granulado secundario en $12 kg.

Las experiencias de reciclaje de PET con el Punto Verde en Alemania calculan un ahorro de 60% de energía.

Un reciclaje nacional del PET no sólo es una medida urgente respecto de la limpieza pública y de un manejo más eficaz de la gestión integral de residuos sólidos para evitar el rebose de los rellenos sanitarios municipales. También es preciso crear beneficios al medio ambiente y fundar un pensamiento hacia una economía sustentable que ahorre materia prima y recursos energéticos.

 

 

Por último, la experiencia de un reciclaje de envases de plásticos que se tuvo en Alemania con el Punto Verde, y que sustentada por la alta tecnología que existe, no son traducibles aún a los esfuerzos que está haciendo México. No obstante, se debe aprovechar el potencial existente para desarrollar una industria propia de reciclaje de plásticos, que incluya al productor, al distribuidor, al comerciante y al consumidor, y aproveche desde los sistemas más inteligentes y eficaces de producción, distribución y recuperación hasta los nuevos reglamentos para el manejo de envases desechables y una participación activa de todos los actores: industria, municipios, ciudadanos e instituciones educativas.

 

ELVIRA SCHWANSEE es arquitecta egresada de UNIK, Alemania, cuenta con Postgrado de Energía y Medio Ambiente, y dos Maestrías en Arquitectura una de Tecnología, en la UNAM, México, 2007 con la Tesis: Potenciales de Reciclaje de Plásticos en México y otra de Urbanismo, en la UNIK, Alemania, 2007 con la Tesis: Centros de Reciclaje para un desarrollo urbano sustentable.

Email: e.schwansee@gmx.de

 


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