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Husky Injection Molding Systems
50 años de audacia y creatividad
Por:
Enrique Chao
Jan 12, 2007
Los equipos de Husky sirven para fabricar una variada gama de productos de plástico, como botellas y tapones para bebidas, envases para comida, componentes para la industria automotriz y piezas para la electrónica de consumo. La firma tiene las líneas de producto más amplias de la industria, según anuncian en sus comunicados de prensa.
Recientemente, por ejemplo, se dio a conocer que Husky colabora con Chrysler, Lear y Kraiburg para producir paneles de puerta, y también se destacó que por ello recibió, en menos de tres años, un segundo galardón concedido por la Sociedad de Ingenieros Plásticos, la SPE, por su innovación en la industria automotriz. El panel de puerta de dos materiales fue desarrollado para el Dodge Caliber de 2007, y recibió los máximos honores en la categoría de tecnologías de “proceso, montaje y activación” en la entrega de los Premios a la innovación en la industria automotriz de la SPE.
Hace dos años, Husky también formaba parte del grupo que ganó el premio de la categoría de tecnologías de “proceso, montaje y activación” por un panel de instrumentos de doble inyección para el Ford Mustang de 2005.
Los clientes, en el horizonte
La historia de esta empresa se remonta a los años 50 del siglo pasado, y tiene muchos momentos estelares, como los relatados líneas arriba, que la han llevado a contar con una amplia gama de tecnologías de moldeo por inyección para los fabricantes de automóviles, quienes han ayudado a reducir los requisitos de espacio, mejorar la calidad de las piezas, eliminar la necesidad de operaciones secundarias y aumentar la productividad.
Como se sabe, Husky estableció hace unos años su celebrado Centro Técnico de Detroit (DTC) que lleva anotados promisorios resultados en muchas tecnologías que han contribuido a reducir el peso de los vehículos. Por otro lado, Husky es un socio verdaderamente global ya que también cuenta con una red mundial de instalaciones, como el Centro Técnico de Luxemburgo, en Dudelange, y su Centro Técnico de Shangai, en Asia, donde continúa realizando incursiones en el moldeo de gran fuerza de cierre para el floreciente sector del automóvil de China.
Su prioridad, ya sea en Detroit, Dudelange o Shangai, consiste en trabajar con los clientes para reducir el costo de las piezas, y participar activamente en la solución de los problemas medioambientales gracias a la reducción del peso total del vehículo.
Husky Injection Molding Systems (www.husky.ca) se define a sí mismo en su espacio virtual como “un proveedor global de equipos y servicios de moldeo por inyección del sector de plásticos. Los clientes utilizan los equipos Husky para fabricar una extensa gama de productos en los mercados de envases y embalajes, técnico y automotriz”.
La empresa cuenta con más de 40 oficinas de ventas y servicios además de ofrecer asistencia técnica a clientes en más de 100 países. Las instalaciones de fabricación de Husky se encuentran en Canadá, Estados Unidos, Luxemburgo y China.
En México la firma cuenta con un Centro Técnico: Husky Injection Molding Systems Mexico, ubicado en Cuajimalpa (Carlos Echanove Nº 17, Colonia El Molino). Hay que destacar que los Centros Técnicos constituyen la columna vertebral de la red de ventas y servicio de Husky: Despliega 19 centros técnicos en todo el mundo donde proporciona acceso local a diferentes servicios, demostraciones de equipo y pruebas de moldes, para mostrar a sus clientes su gama de productos y servicios, y las ventajas que ofrecen, como “la integración de sistema de células completas de trabajo, incluido molde, máquina y equipo de manipulación del producto, totalmente optimizadas antes de la entrega.” Una evolución acelerada Fundada en 1953 por Robert Schad, Husky comenzó como un pequeño taller mecánico en un garaje de Toronto. Es muy parecido su comienzo con otras empresas tecnológicas tan exitosas como la suya. Sin embargo, las semillas sembradas por Schad germinaron pronto en la flamante empresa que continuó por un tiempo más en el garage rentado a la multinacional Esso.
Fue ahí, por cierto, donde creó el prototipo del malogrado Huskymobile, una máquina parecida a un insecto pero con esquís en la parte delantera.
Desgraciadamente, la máquina no funcionó. Fue una de las pocas decepciones de Schad, ya que era muy pesada para echarla a andar sobre la nieve.
A pesar de su fracaso, Schad mantuvo el nombre de Husky para su siguiente aventura.
Para pagar sus deudas, Schad tocó las puertas de las compañías de la industria fabricándoles partes metálicas. Poco a poco, empezó a sentir que el piso ya no se le movía y cuando recibió su primera orden de moldes para componentes eléctricos de la Amalgamated Electric Corporation, en 1955, respiró aliviado.
Desde entonces, Husky reconoció su vocación y emprendió una vertiginosa carrera hacia la especialización en moldes para la industria del plástico.
Con ese propósito construyó una planta más grande y abandonó su cómodo garage, y se redimensionó como empresa.
Cambio de piel
Pero antes de estos logros, mientras Husky mostraba lo exitoso que podría ser la producción de moldes para recipientes, halló que el mercado de las máquinas en ese tiempo eran demasiado lentas como para capitalizar las capacidades mejor desarrolladas de sus moldes, por lo que la compañía decidió construir en 1961 sus propias máquinas y lanzar su prototipo de una máquina más rápida, de 100 toneladas de cierre, la Husky 100.
Al año siguiente sus nuevas máquinas proliferaron y comenzaron a distribuirse por todo el territorio de Estados Unidos y Canadá. A partir de esos años, la empresa encontró su nicho en la fabricación de moldes especializados y pronto se convirtió en líder de la fabricación de sistemas de moldeo por inyección innovadores a alta velocidad para envases de paredes finas.
La planta de Toronto producía 10 máquinas al mes en 1963, pero en 1966, durante la Feria del plástico de Nueva York, Husky ofreció sistemas para la producción de tacitas de café que duplicaban la capacidad de sus más cercanos competidores, por lo que no fue ninguna sorpresa que les llovieran órdenes de compra ese mismo año.
Casi no tardaron en celebrar ese mismo año la producción y envío de su máquina número 300.
El crecimiento continuo obligó a Husky en 1969 a ensancharse con otro cambio de piel, por lo que se mudó a Bolton, en Ontario, a una planta mucho más grande donde la firma tiene actualmente sus oficinas centrales.
En los años 1970 el horizonte internacional se había dilatado. A Husky ya se le había reconocido como un productor de maquinaria y sistemas de inyección de moldes de primera línea y ya contaba con más de 300 empleados y ventas anuales por arriba de los $10 millones de dólares canadienses, con oficinas en Nueva Jersey, California, Michigan y Alemania.
La compañía consiguió una mayor presencia en Japón y Europa con la compra de algunos productores de moldes. Por otro lado, el incansable empuje de Schad fue reconocido finalmente por la Sociedad de la Industria del Plástico de Canadá (Society of the Plastics Industry of Canada), que lo nombró en 1971 “El Hombre del Año”, mientras Husky era reconocida como una empresa líder en maquinaria y equipo en la Exhibición de la National Plastics en Chicago.
Cambio de nombre y crisis petrolera
En 1973 la empresa cambió de nombre, de Husky Manufacturing and Tool Works a Husky Injection Molding Systems Ltd., para reflejar con mayor precisión su participación en la industria del plástico. El campus de Bolton creció todavía más y creó un espacio dedicado a las pruebas de moldes y sistemas.
Husky sobrevivió a la crisis petrolera de aquellos años con sacrificios de todo su personal. El propio Schad se redujo a la mitad su sueldo en 1975. Con esta medidas la empresa resurgió con el desarrollo de la Superloc, de cierre hidráulico, que tenía entre otras características rápidas aperturas y velocidades de cierre para incrementar la flexibilidad de sus máquinas moldeadoras.
Un año después, Husky desarrolló procedimientos mucho más eficientes para la inyección de preformas para botellas de plástico soplado. Su enfoque combinaba propiedades de los moldes de inyección con máquinas de cierre hidráulico estándar y con partes automáticas y del sistema manual… Lo importante en esos momentos era explorar y desarrollar cuanto antes las posibilidades del PET para los productores de botellas. En 1977 instaló en la firma Owens Illinois una inmensa máquina de este género que le dio a Husky la oportunidad de manufacturar moldes preforma, incluyendo un molde de 12 cavidades, cuando los competidores, entonces, sólo podían hacer a lo más moldes de ocho cavidades.
Schad consiguió, un año después, no sólo un triunfo financiero al dejar atrás a los números rojos, sino un triunfo tecnológico al crear una máquina para preformas de PET de 16 cavidades.
En la década de los años 80 la empresa ya participaba en negocios vertiginosos para productores de botellas la cooperativa Southeastern Containers, para la que concibió sistemas de alta productividad. También en esos años se extendió a Europa y abrió una planta de moldes en Frankfurt, Alemania, en 1983.
Tres años después, Husky también armó maquinaria de alto tonelaje y produjo su máquina Tandem, que duplicaba la capacidad de una máquina convencional. En 1988, con una tercera platina, podía trabajar simultáneamente con dos moldes duplicando nuevamente la capacidad de las máquinas convencionales.
En la siguiente década, la expansión de Husky no halló pausa. Con Komatsu firmó un acuerdo de cooperación tecnología en 1990. Desarrolló un sistema de coinyección de cinco capas para preformas de PET y que ya promovía un reciclado con afán medioambietal. Asimismo, la compañía multiplicó geométricamente las posibilidades de los productores con la introducción de un sistema de 96 cavidades de preformas con una platina rotatoria en una máquina para multimaterial.
Poco después, en 1993 añadió una nueva dimensión a sus capacidades, en términos de planeación, al desarrollar e integrar operaciones de inyección de moldes con la apertura de su Centro Avanzado de Manufactura en Bolton.
Más tarde, volvió a llamar la atención de la prensa mundial con el envío de una máquina de 4,000 toneladas para producir defensas de automóviles.
En 1996, con la apertura de sus oficinas centrales en Bolton y de su Centro de distribución de Piezas en Buffalo, garantizó su expansión para los lustros que seguían. La planta de Luxemburgo ya se quejaba por entonces de la transferencia de operaciones de moldeo de Wiesbaden, en Alemania. La Fundación Schad se ocupaba, en esos años de las cuestiones medioambientales, que presionaban tanto en Canadá.
Al año siguiente lanzó la Index Machine, con avances significativos en los sistemas de preforma, mientras continuaba con el desarrollo de una planta hot runner en Milton, Vermont, que se abrió el año siguiente en previsión de su enorme crecimiento. Hacía el borde del milenio, en 1999 abrió su Centro Tecnológico en Detroit y creó Centros técnicos en Brasil, Chicago y Reino Unido, además, abrió una ventana de oportunidades para los transformadores al desarrollar su sistema Thixomolding para la producción de partes de magnesio. Cuando terminó la década de los años 90, Husky estaba en la cumbre de su carrera, y aparecía entre las 35 mejores empresas de Canadá.
En el nuevo milenio
Hoy en día, Husky Injection Molding Systems es uno de los proveedores más importantes del mundo de equipos y servicios de moldeo por inyección para la industria global de plásticos.
La red de ventas y servicio de Husky cuenta con más de 40 oficinas, incluidos los 19 centros técnicos, que ofrecen apoyo a clientes de más de 100 países. Las instalaciones de fabricación se encuentran en Canadá, Estados Unidos, Luxemburgo y China.
En el año 2002 se abrió en la ciudad de México un nuevo centro técnico. Por otro lado, introdujo la máquina de 144 cavidades que pronto demostró ser una exitosa opción para los transformadores.
Asimismo, en ese mismo año Husky fue reconocido por sus esfuerzos por preservar el medio ambiente. Los Corporate Knights la señalaron como la compañía más responsable en este punto en Canadá.
El año pasado, en 2006, Husky introdujo la máquina más grande del mundo para producir preformas de PET, con 216 cavidades, y no cesa de desarrollar nuevos proyectos.
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