Noticias y negocios del plástico en Internet

 


Las potentes patentes

Inventos de un siglo que cambiaron el mundo.


Por: Enrique Chao
Jan 16, 2007

 

100 invenciones del siglo XX que transformaron nuestra manera de vivir, por Stephen Van Dulken, España, Editorial Océano, 2000. 260 páginas.

 

Este libro extraordinario revisa, década por década, los inventos que le dieron carácter al siglo pasado. Están las grandes invenciones, pero también aquéllas que hicieron la vida más llevadera. Están los juguetes que hicieron más entretenida la realidad, como el Monopoly o el cubo de Rubik, pero también los que modelaron al mundo contemporáneo.

 

Cada uno de los 100 inventos cruciales reseñados en este libro aparece con la patente que le dio vigencia y, de algún modo, un impulso para su comercialización: así, desde la A de Acero Inoxidable, a la V de Viagra o Videojuego, aunque el orden de aparición no es alfabético, sino por las fechas en las que el ingenio humano fue desplegando sus creaciones. Además, el libro ofrece una breve semblanza del inventor y se narra el proceso que lo llevó a concebirlo, desarrollarlo, fabricarlo y ponerlo en el mercado.

 

Y hablando de esos procesos, el libro se fraguó luego de la exitosa exposición de Patentes del Siglo XX en la casa de la British Library, en el ala de la ciencia, tecnología y negocios.

 

Según explica el autor “el proceso de la invención es misterioso y no puede reducirse a una fórmula. El genio es, al menos en parte, la capacidad de pensar en forma ‘divergente’, una forma en la que la mente funciona de forma diferente a la de las demás personas. Thomas Edison tenía razón cuando afirmaba que el genio es “un 1% de inspiración y un 99% de transpiración”. Pocas invenciones emergen formadas por completo de la mente de una persona. En la mayoría de los casos, y aunque se produzca la chispa de la inspiración, aún debe definirse con detalle la manera de convertir el invento en un producto útil…” El desfile de proyectos y concepciones es impresionante y explica cómo se han acomodado a la vida diaria de tal manera que su ausencia, paradójicamente, resultaría inexplicable, es como intentar referirle a un niño que hace 60 años no había televisión en las casas.

 

Cada década ofrece un panorama de la historia y de los inventos que se fueron acomodando en distintos ámbitos.

 

 

También resulta sorprendente darse cuenta de cómo muchos inventos que “llegaron para quedarse” fueron en sus comienzos rechazados “por compañías reputadas porque no les parecía productiva su comercialización, o cuyo uso original se ha visto arrinconado a favor de un uso más ‘obvio’. Y es que lo que parece evidente puede no serlo tanto antes de que alguien piense en ello y es asombroso el tiempo que puede tardarse en llevar a término una idea ‘obvia’.” Para la comunidad del plástico este libro resulta una joya porque presenta en diferentes décadas los plásticos que cambiaron muchos aspectos de la vida diaria. La tecnología de los productos sintéticos evolucionaba a un ritmo de cada diez años. El plástico de Bakeland (1909) fue seguido por el celofán, en la segunda década del siglo, y por la goma sintética en la tercera.

 

Como ejemplos, al azar aparecen: la cinta adhesiva transparente (1928), el polietileno (1937), el Nylon (1937), el Teflón (1939), el material Silly Putty (1943), el Slinky (1945), un juguete en espirales que bajan escaleras, se mueven por el suelo o van de mano en mano, el Tupperware (1947), los cierres Velcro (1951), los bloques de construcción Lego (1958), el Kevlar (1963), la cama de agua (1969), las notas Post-it (1979), el tenis Adidas Predator (1991), los materiales programables (1994), edificios plegables portátiles (1995), y muchos objetos más que sorprenden por la palpable fuerza de su ingenio.

 

 

El libro dedica espacio para explicar la evolución del sistema de patentes a lo largo del tiempo y señala, por ejemplo, que el sistema de patentes de Estados Unidos es diferente al del resto del mundo. Lo común es que las patentes ofrezcan protección a quien la solicita en su propio país, aunque no necesariamente se vuelve obligatorio en muchos países que se reclame la patente del país de origen (si bien hay excepciones, como Gran Bretaña).

 

Hoy, a partir de 1978, hay dos esquemas internacionales de patentes. El Tratado de Cooperación para Patentes instituía la presentación en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, publicada 18 meses después de la fecha de prioridad. Después, estas solicitudes deben presentarse por separado en los países en los que el solicitante esté interesado. El otro sistema internacional es la Convención Europea de Patentes, que publica la solicitud a 18 meses de la fecha de prioridad aunque también publica las solicitudes selladas.


© Derechos Reservados Revista Ambiente Plástico

Ir al Inicio

 

 

 

 

 


Buscar en ambienteplástico.com


contenido exclusivo para Suscriptores








 

Adolfo Prieto 424 colonia Del Valle 03100 México D. F. Tel. 5669 3325 ambienteplastico@plastico.com.mx