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Juan Erdmann

Si quieres resolver tus problemas, resuelve primero los de tu cliente
Por: Mónica Conde
May 17, 2007

Su éxito lo logró cuando todos los nuevos negocios que surgían preferían los mercados de gran volumen y el uso de plásticos commodities. Juan Erdmann se autoevalúa como un caso especial, ya que comenta que siempre le ha gustado mucho estudiar, es muy curioso y le encanta investigar. Además, nunca se queda con la duda de algo: “Desafortunadamente este no es el caso de todo el mundo, debido a que la mayoría de los empresarios primero están interesados en cuanto dinero generará el negocio y después valoran si hacen bien y con calidad los productos y servicios que ofrecen”.

Con orgullo, Erdmann afirma que incluso ofrece asesoría a sus competidores, y aunque considera que aún perdiendo algún negocio en el corto plazo (y no ganar dinero), es más redituable la visión del mediano y largo plazo (es decir, ver primero por el cliente): “Siempre he procurado hacer las cosas en función de la conveniencia de mis clientes. Por ejemplo, si a un cliente no le conviene que yo produzca alguna pieza, yo mismo se lo digo, e incluso le asesoro en lo que resulte más adecuado para él, sin importarme que tal vez ese negocio me hubiera representado un ingreso adicional”.

La filosofía de Juan Erdmann se resume en la siguiente frase: “Si quieres resolver tus problemas, resuelve primero los de tu cliente.”

Una casualidad de la vida
Juan Erdmann recuerda con frecuencia el día 2 de mayo de 1963. En ese entonces trabajaba en el Departamento de Silicones de Unión Carbide, empresa en la que participó desde 1957, Erdmann tuvo la oportunidad de separar una mezcla de PVC y PS. “Lo primero que se me ocurrió fue utilizar una solución de azúcar y agua, pero a los tres días la solución se había fermentado y olía a destilería. Entonces probamos con una solución de sal para separar ambos plásticos y así lo logramos.”

Más adelante, el tío de uno de sus amigos le comentó que requería de unos bujes de nylon: “Al ver la muestra, me pareció que no sería tan difícil elaborarlos y, como en aquella época se tenían limitaciones de adquisición de equipos debido al cierre de fronteras, logramos adaptar una máquina hecha en México de la marca ‘Vulcano’ y conseguimos producir los bujes de plástico. Así fue como inició Plasterd”.

Entonces se corrió la voz “inyecta nylon” y con estos dos acontecimientos Erdmann comenzó el negocio de plásticos y entonces comenzaron a llegar los clientes solicitando piezas especiales en Nylon, Poliéster, Poliacetales. “Desde aquel momento nos hemos especializado en plásticos de ingeniería”.

En la actualidad el grupo de empresas Inderdmann ha crecido y cuenta con instalaciones en México, Saltillo y Querétaro. Además de transformar plásticos y fabricar moldes, también diseñan y construyen maquinaria para ensamble de manufacturas, la cual incluso ha exportado a China.

“El moldeo por inyección es una actividad simple, de bajo valor agregado, cualquiera lo puede hacer. Todo depende de cuanto cuesta el material, el grado que se elija y el precio al que decida vender el artículo moldeado”. De hecho, en opinión de Erdmann, dentro de cualquier actividad de manufactura la clave del éxito está en conseguir aumentar el valor agregado, y para ello es necesario tener innovación, calidad y confiabilidad.

De no ser así, entonces se estará compitiendo en base a precio, lo cual provoca que se pierda en todos los sentidos. Lo que la industria necesita es que se actualice y siga procesos de mejora continua, día a día, previniendo, compitiendo con calidad, servicio, diseño y no por precio.

Próximamente, Juan Erdmann publicará un libro que tituló: “Desarrollo integral de Artículos de Plástico Moldeados por Inyección”, donde plasma la experiencia de varios industriales del plásticos, pero sobre todo la suya.

Los primeros pedestales de la calidad
Cuando la empresa de Juan Erdmann, Plasterd, iniciaba su despegue en la industria del plástico, la mayoría de las firmas automotrices exigían a sus proveedores calidad. Sin embargo, no les decían como lograrla. Erdmann tuvo la suerte de trabajar para Xerox, firma que exige calidad pero que proporciona, en compensación, todas las bases para ayudar a alcanzar sus estándares. Así, en dos ocasiones, tuvo la oportunidad de escuchar al gurú empresarial William Edwards Deming, para convertirse, más adelante, en una de las primeras empresas mexicanas de transformación de plástico que lograra aplicar las teorías de control de proceso basadas en las teorías de Deming.

Para Juan Erdmann el gran problema del industrial mexicano es la falta de actualización en materia de procesos, plásticos y otros aspectos técnicos y administrativos. “Tenemos un gran problema en piezas de tolerancia pequeña, de calidad. Puedo decir que, dentro del área metropolitana, el negocio se nos ha ido; son clientes que no les interesa fundamentalmente la calidad, les interesa el precio. Mientras tengamos con qué vamos a poner áreas en el noroeste; de San Juan del Río para arriba hay un mercado donde sí se paga la calidad. En cambio, de San Juan del Río para abajo prácticamente no lo hay, aunque tenemos algunos buenos ejemplos en Puebla y Morelos”.

Diseño, la solución de los problemas
El éxito de 44 años logrado en Plasterd radica fundamentalmente en que sus servicios integran todos los elementos para la producción final de una pieza, es decir, un proceso que va desde la concepción del producto hasta el uso final.

“Nosotros hemos diseñado piezas incluso para clientes de Estados Unidos, que son los que solicitan nuestros servicios, porque desafortunadamente en México hay muy pocas firmas que demandan diseños originales de piezas y moldes, y los clientes globales prefieren recurrir a otros países para estas tareas”.

Erdmann cree que para ampliar el mercado es necesario integrar gente innovadora a las empresas, que diseñe partes, en todos los sentidos; que piense en la función de la pieza y en el molde, así como entienda y domine los diferentes materiales para proveer la opción más económica y confiable, con el menor gasto en mantenimiento del herramental para que, después, la producción sea lo más eficiente posible. “Desafortunadamente, la industria mexicana ha preferido irse por el camino de la imitación. Y la creatividad, que algunos presumen que tenemos, en realidad parece que no existe.”

“Veo un serio problema en la industria. Específicamente, en moldeo por inyección de plásticos, falta diseño”. Si se tiene un buen diseño, el proceso es ‘pecata minuta’, porque en la actualidad prácticamente todas las máquinas de inyección de cualquier marca, han evolucionado a tal grado que sólo es necesario definir las condiciones de operación. Funcionan solas. Pero para obtener una pieza de calidad, es necesario que ésta haya sido bien diseñada, y por supuesto también se necesita un molde bien diseñado”.

Actualización, también de equipos
Hoy en día, todavía existen en México muchas empresas que tienen equipos de 20, 30 ó 50 años de antigüedad. Sin embargo, para Juan Erdmann, en piezas comerciales sin especificaciones, aunque este es un problema importante, si no tienen autorregulación “close loop” resulta secundario, ya que considera que de todas maneras es necesario hacer ajustes periódicos de las condiciones de moldeo, por lo que es mucho más crítico el diseño de la pieza y el molde.

Para apoyarlo da como ejemplo el caso del moldeo de una pieza comercial de nylon con paredes de 3 mm, la cual requiere un ciclo de aproximadamente 22 segundos, el cual no se puede disminuir enfriando el molde, porque es necesario mantenerlo caliente para evitar esfuerzos internos en la pieza y que se rompa a la primera.

“Una máquina viejita puede dar el ciclo de 22 segundos sin mayor problema, y en este tipo de piezas no se necesita rapidez, lo importante es conocer las condiciones de operación y que el operador las vaya ajustando, como lo tiene que hacer con una maquina moderna. Por otro lado, en el moldeo por inyección se pueden ajustar las variables de operación, pero no se pueden ajustar ni el diseño de la pieza, ni el del molde.”

Erdmann considera que en México el 90% de los moldes de inyección, no tiene un balance adecuado de las coladas, por lo que en un molde de cavidades múltiples, todas del mismo tamaño las piezas tienen dimensiones y comportamientos diferentes. Además, la mayoría de los molderos emplean aceros tratados para maquinaria, muy pocos utilizan los aceros adecuados a la aplicación o las aleaciones de aluminios de alta resistencia y aceros inoxidables.

Por otro lado, los sistemas de enfriamiento con que se diseñan los moldes consisten en dos barrenos, por uno entra el agua fría y por el otro sale, dando como resultado una distribución desigual de temperaturas en el molde que provoca graves problemas en la calidad de las piezas. Respecto al diseño de piezas bajo especificaciones, Erdmann asegura que muy pocos conocen en México los niveles de tolerancia fijados por la SPI para la Industria del Plástico, donde, dependiendo del diámetro interior y la profundidad de pieza, se definen las tolerancias adecuadas, en dimensiones generales: “¿Quién conoce las gráficas de tolerancia que proporcionan los fabricantes de materia prima?”

Asimismo, a los diseñadores industriales, les hace falta conocer las bases para poder llevar a cabo análisis de flujo del material plastificado dentro de la cavidad, para que así se puedan evitar problemas de rechupes, quemados, zonas de alto esfuerzo y deformaciones. “Debido al alto costo de programas que incluyen análisis de flujo de materiales como el Mold Flow, AutoCad, Solid Works, muchos prefieren no utilizarlos, y a la larga incurren en costos mayores”.

“Entendiendo, aplicando y practicando los conocimientos...”
Es un hecho, que en México no existen fuentes educativas suficientes y adecuadas para proporcionar a la industria de inyección de plásticos técnicos especializados capaces de mantener una operación de manera constante y confiable. “Pienso que la inyección se aprende haciendo.

Sin embargo, cuando se trata de operadores, en niveles de personal técnico, supervisores e ingenieros, es necesario implementar escuelas con carreras que formen técnicos en inyección con conocimientos orientados al dominio de las nuevas máquinas. Por lo que se requiere que, además, sepan de electrónica, plásticos, hidráulica y mantenimiento.”

Y precisamente cuando se toca el tema de mantenimiento, Erdmann considera que muchos industriales mexicanos suelen comerse a la gallina de los huevos de oro: “No estamos acostumbrados a planear mantenimiento preventivo, ya que casi siempre aplicamos el correctivo y, muchas veces, de manera provisional, con el alambrito o la cinta adhesiva, y todavía nos enorgullecemos de la creatividad mexicana”.

Por supuesto, hay excepciones, que incluyen a las empresas que tienen alguna influencia extranjera, o bien que tienen que llevar sistemas de mantenimiento por exigencia de sus clientes.

Confiabilidad, el otro desafío de la industria
Para empezar este tema, Erdmann asegura que nuestro jefe es el cliente, “antes incluso que los accionistas” y, tomando en cuenta la circunstancia actual en la que nuestros clientes compran a nivel global donde resulte más conveniente para ellos, las empresas mexicanas deben ofrecer mayor valor agregado en vez de competir en base a precio, donde no tenemos ventajas respecto China, pero si podemos ser más confiables, mejorar las posibilidades de entrega, calidad, servicio técnico y administrativo. Por otro lado, es importante instrumentar sistemas de calidad.

Él ha comprobado que trabajar sin estándares es como llevar una venda en los ojos, “y eso hace muy poco competitiva a la industria del plástico”. Y establece: “Creo que para avanzar en nuestra industria necesitamos dirigentes inteligentes, con conocimientos de planeación; mantenernos continuamente actualizados en temas técnicos y administrativos; que veamos por el cliente resolviendo sus problemas para que automáticamente resolvamos los nuestros. Desde el punto de vista de desarrollo de nuevos productos, pienso que tenemos muchas posibilidades, de acuerdo con nuestra idiosincrasia, pero necesitamos querer hacerlo”.



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