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UN NUEVO ENFOQUE
GENERACIÓN DE EMPLEOS:
Por:
Gustavo Guraleb
Feb 7, 2008
Mientras sigamos pensando que el principal responsable para la creación de empleo en nuestro país es el gobierno, en sus diferentes niveles, retrasaremos aún más la búsqueda de soluciones efectivas a este grave problema que padece el mundo actual. En el intento de un nuevo análisis, resulta útil la consideración de otros factores que participan en la dinámica laboral y que normalmente descartamos gracias al viejo tabú del gobierno paternalista. Hablamos de cuatro actores fundamentales que en conjunto pueden lograr mejores resultados, que los obtenidos de modo convencional:
• El futuro empleado • Las instituciones de educación media superior y superior • Las empresas y organizaciones • El gobierno Revisemos brevemente cada uno de ellos...
EL FUTURO EMPLEADO
En este nuevo paradigma, debemos pensar en enviar las señales correctas a la comunidad laboral para hacer conciencia de que el primer responsable en la búsqueda de un buen empleo es la persona misma. Ya sea que se trate de un obrero, un técnico o un profesionista, debe ser evidente que la mejor llave para abrir la puerta de las empresas es una buena preparación y una actitud que refleje un compromiso serio con el aprendizaje y el buen desempeño en las tareas encomendadas. Es necesario cambiar la cultura de la sociedad para estimular a los profesionistas a que no sólo terminen una carrera, sino a que busquen con determinación la mejor formación que puedan obtener.
LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR Y SUPERIOR
En la mayoría de las escuelas de estos niveles, resulta curioso pensar que en lo que menos piensan es en el impacto del trabajo educativo sobre el futuro laboral de sus alumnos. Muchas de ellas continúan ofreciendo los mismos programas curriculares que ofrecían hace décadas, y por el pobre contacto que mantienen con el entorno laboral, ahora enfrentan grandes dificultades para enriquecerlos y actualizarlos. ¿Es esto o no un factor que debe tomarse en cuenta a la hora de buscar el empleo deseado? Desde luego que lo es. Y en la medida en que estemos conscientes de ello, nos ocuparemos más de temas como la pertinencia de los programas, la calidad educativa de las instituciones y las capacidades prácticas del egresado.
LAS EMPRESAS Y ORGANIZACIONES
Este sector es, y lo seguirá siendo, el verdadero motor de la economía. El gran reto para las empresas y organizaciones, públicas y privadas, en un entorno que exige cada vez más un mejor desempeño, es el de buscar niveles superiores de competitividad, a través de la profesionalización de su gestión y de su estructura. Los empresarios mexicanos deben terminar de entender que no hay mejor inversión para lograr el éxito que la de desarrollar grupos de colaboradores altamente calificados y comprometidos. Es precisamente aquí, en este punto, donde se encuentra una gran oportunidad para generar más y mejores empleos dentro de las empresas y organizaciones que coincidan en que es ésta la única posibilidad de concretar exitosamente los procesos de profesionalización antes citados.
EL GOBIERNO
A pesar de que muchos políticos y gobernantes todavía creen que ellos son los únicos responsables del empleo, o al menos lo siguen considerando como un excelente argumento de campaña, este viejo paradigma no hace más que dificultar la visualización de nuevas alternativas para generar más empleos de calidad. Sin embargo, el gobierno podría hacer mucho más de lo que está haciendo actualmente. Lo revisado anteriormente sugiere ya las primeras pautas: Ser promotor de una nueva cultura en la gente; avanzar en la modernización de las instituciones educativas; facilitar el mejor desempeño de las empresas en un entorno con menos barreras y más incentivos; así como atraer inversión nacional y extranjera que potencie las posibilidades de empleo, capacitación y culturización en las diferentes regiones del país.
EMPLEO Y COMPETITIVIDAD Pero esto no termina aquí. Observando detenidamente estos cuatro elementos potenciadores del empleo, se comprobará que es posible integrarlos para generar un círculo virtuoso que, seguramente, favorecerá la competitividad de las empresas y organizaciones mexicanas. El esquema nos ilustra que gente preparada en mejores escuelas y con una actitud más proactiva, integrará en mayor medida empresas en proceso de profesionalización, que desenvolviéndose en un entorno más favorable, sean capaces de mantener un crecimiento razonable y, por ende, con más posibilidades de ocupar un mayor número de trabajadores y profesionistas calificados.
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