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LAS NAVEGACIONES DEL KAYAK DEL ROTOMOLDEO A LOS REVOLCONES ACUÁTICOSE



Por: Enrique Chao
Feb 7, 2008

Desde tiempos más remotos, los indios y los esquimales surcaban las aguas en kayak para transportarse o recoger alimentos. Kayak significa piragua, y es de origen esquimal (concretamente Inuit) cuyo nombre significa literalmente pez-hombre-pez. Algunos historiadores, empero, suponen que kayak significa “ropa para andar en el agua” ya que originalmente ese tipo de embarcación se construía con las medidas exactas del remero; otros creen que quiere decir “hombre-barca”. Lo que se sabe ahora es que el rito de iniciación de los Inuits era la construcción de un kayak a la medida, justo cuando el joven ya se había onvertido en adulto: “si un esquimal salía a cazar y no regresaba era porque había usado un bote prestado”, decía la conseja. Actualmente, el kayak sigue siendo una embarcación que ayuda a los Inuits a pescar y cazar en las zonas del Ártico, pero algunas sociedades, mucho más al sur del círculo polar, se han enamorado de esta embarcación monoplaza (y a veces biplaza) que tiene una quilla de material plástico, o el reforzado con fibra de vidrio, o de Kevlar o, inclusive, de madera (algunos expertos señalan como su favorito al PVC que, al menos en aguas bravas, consigue naves más flexibles y resistentes). El kayak, como se apuntaba, ha evolucionado a toda velocidad y en estas latitudes tiene un uso lúdico y deportivo en plena expansión. De hecho, es una afición que crece día a día. El perfil de esta “piragua boreal” ha adquirido formas y aplicaciones muy diferentes, y hoy los palistas, o kayakistas (así se llaman a los que practican este deporte), han depurado tanto las técnicas de navegación que pueden realizar maniobras excepcionales en el agua. Por ejemplo, en las aguas blancas, o ríos de montaña, ya hay clasificaciones en distintos “Niveles” o “Grados de dificultad”, desde el grado I hasta el VI. El también llamado kayak alpino consiste en descender sobre una embarcación individual por ríos de aguas bravas, de mayor o menor dificultad. El primer paso para iniciarse en este deporte es dominar la técnica del paleo, ya que el remo es fundamental para mantener la estabilidad, la propulsión y los giros necesarios que ayudan a escoger, sobre la marcha, el mejor recorrido. Pero también hay otras especialidades tanto en ríos y pantanos como en mares abiertos. De hecho, el kayak de mar actual evoca las formas originales pero con materiales modernos, y es el vehículo ideal para explorar litorales, islotes, arrecifes... y rincones inexplorados.

HAY UN KAYAK EN LA MIRA DE TODOS LOS GUSTOS

Después de ver los catálogos especializados en este género, uno se enamora del K1 (monoplaza), que permite navegar los ríos más severos y trazar los itinerarios más enredados sólo con la ayuda de un remo de doble pala. Pero el kayak de mar es maravilloso, y se puede pedir en dos tipos, los sit-on-top, o también llamados recreativos; y los sit-inside, o de travesía. El kayak de travesía es una embarcación de gran eslora (de 4.50 hasta 5.50 m), con elevada capacidad de carga, tanto en su interior (en los compartimentos estancos de proa y popa) como en su exterior (redes de cubierta), y son rápidos y maniobrables. Es ideal para huir de todo, en cualquier época del año, y embarcarse en una aventura sin importar la distancia. Inclusive se puede instalar una quilla retráctil para facilitar la navegación en largas travesías. Este kayak es insumergible debido a los dos compartimentos estancos que tiene, y es fabricado tanto en PE como en fibra de vidrio. El kayak de recreo, en cambio, es de eslora más corta (hasta 4.5 m) y tiene un solo compartimiento estanco (o ninguno). Es generalmente de plástico y cuenta con una bañera más amplia para facilitar el acceso. Requiere instalación de globos en habitáculo de proa o popa para ser insumergible en caso de vuelco. Son menos veloces que el anterior y lo recomiendan para travesías de varios días. Por su lado, el kayak open, o descubierto, es estable y ligero, fabricado en plástico; se diseñó para pequeños recorridos cerca de la playa. El tripulante va sentado con las rodillas semiflexionadas sobre la cubierta de la embarcación (bañera abierta) y expuesto a las olas. Como no cuenta con habitáculos es insumergible y tiene poca o nula capacidad de carga. Eso sí, resiste la playa y el uso intensivo. ¡Claro!, hay otras variantes, como el Kayak polo, fabricado en Polietileno y pensado para practicar esta modalidad de deporte en equipo, y también el kayak surf, que es como el de aguas bravas, pero destinado exclusivamente a surfear las olas. Es de Polietileno, y su eslora es pequeña (hasta 3 m). Finalmente, hay un kayak fabricado con PVC que es inflable y que se emplea para desplazarse por aguas tranquilas o en recorridos cortos, cerca de la playa.

MATERIALES PARA VOLVERSE ACUÁTICO

El kayak de plástico es mucho más económico y resistente al deterioro que los de fibra de
vidrio, y aunque el de plástico es más apreciado para los que tienen un negocio de renta, a veces, y en climas calurosos, pierde su forma o puede resentirse al ser almacenado sin cuidado. El kayak de fibra de vidrio, en cambio, tiene la particularidad de ser mucho más fácil de reparar que los de plástico. La fibra de vidrio, además de ser un material durable tiene un peso ligero, resiste a los impactos. Algunos exquisitos prefieren el kayak de Kevlar, una fibra sintética increíblemente fuerte y liviana que se utiliza en la construcción de chalecos a prueba de balas. La desventaja del Kevlar es su alto costo, y a pesar de ser más liviano que la fibra de vidrio la diferencia en el peso no es mayor. También es muy apreciado el kayak de Policarbonato, ya que este material es más resistente al deterioro y a la luz ultravioleta y, además, es reciclable. Existe inclusive un modelo de kayak plegable, facultad muy apreciada, sobre todo cuando hay que transportarlos lejos y no se cuenta con suficiente espacio. Finalmente, los hay inflables, de PVC, y hasta de madera, con sus pros y sus contras. Unos piensan que los de madera son muy frágiles, pero que son los mejores para empezar esta afición, y otros dicen que los inflables... se pueden desinflar. Lo cierto es que al elegir el material de su kayak, uno puede llevarse muchas sorpresas. Por lo general, el kayak de plástico se fabrica con la técnica del rotomoldeado, y muy a menudo con Polietileno (PE) en polvo 100% reciclable como material base, el cual, por cierto, se vacía dentro de un molde de aluminio que gira por varios ejes dentro de un gran horno. A medida que el molde se calienta, se va fundiendo y empieza a extenderse poco a poco por sus paredes internas. La rotación del molde en su eje longitudinal extiende el PE, de proa a popa, por la acción centrífuga. En seguida, el molde se balancea en un ligero movimiento en arco, y deja que el material cubra la sección intermedia del molde. “La amplitud y frecuencia de este movimiento pendular está calculada para proporcionar una mayor capa de material en las áreas del kayak que sufren más stress”, según los entendidos en la matria. Por supuesto, cada modelo recibe un proceso distinto de rotomoldeado, proyectado para conseguir el grosor de material adecuado en cada zona y en función del uso al que va destinado. Cuando concluye la cocción, se extrae el molde del horno y empieza el proceso de enfriamiento con ventiladores que, a su vez, llevan aire por el molde para conseguir un enfriamiento gradual. Lo que sigue es que el polietileno asume la forma y dureza deseada y el kayak queda listo para ser retirado del molde. Al final se revisan los perfiles y se pulen las juntas de las dos mitades del molde, para que la línea de unión quede prácticamente invisible. En el caso de los otros materiales el proceso de fabricación que siguen es diverso y en algunos casos, como el kayak de fibra de vidrio, mucho más lento.

NAVEGAR POR LA HISTORIA

Y ahora póngase su salvavidas y su casco que nos vamos a dar un paseo por la historia del kayak. De entrada, se desconoce su origen exacto, pero se sabe que los primeros en subirse a una de ellas fueron los esquimales, es decir, los aleuitanos, los Inuits del norte de Canadá, los Norses de Groenlandia e Islandia, los Lapones del norte de Europa y las tribus Koryak y Chukchi de la Siberia. Hay quien asevera que es la embarcación más antigua de todas y que tiene, por lo menos, más de 3000 años. Sobre todo los Inuits, que se dividen en diez grupos en el ártico canadiense, eran hábiles constructores de kayaks y muy distintos, en apariencia física, idioma y costumbres, a las tribus de Norteamérica.


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