Tomado de Ambienteplastico.com
Los plásticos increíbles
Por Enrique Chao
May 12, 2008, 18:55
Todo es cosa de imaginar a un maestro de ceremonias, con sombrero
de copa y otros vistosos adornos, como un látigo de domador, que presenta
metidos en sus jaulas con ruedas a los diferentes plásticos no commodities,
como también les llaman a los plásticos no rudos, sino técnicos, dejando
ver al público, también imaginario, su origen y propiedades; eso sí, de manera muy
breve, para que quepan todos los carros y carritos que transportan, en forma de
nube o de fórmula, como prefieran, a las familias de plásticos, a las que se
combinan con Azufre, o con Cloro, o con Flúor…, o vaya usted a saber con cuánta
cosa más, y a sus hijos legítimos o naturales.
Cabe recordar que las mezclas y aleaciones que modifican físicamente
a los plásticos les confieren superpoderes o cuando menos nuevas propiedades, y
que las “uniones de plásticos de ingeniería son muy frecuentes debido al precio
en ascenso de estos materiales” (en la Enciclopedia del Plástico, de 1999, se
menciona que el costo de desarrollo para un nuevo material puede alcanzar $165
millones de dólares, incluyendo investigación y pruebas piloto).
De ese modo se podrán apreciar las piruetas y brincos que
pegan algunos materiales como el ABS, las Poliamidas, los Poliacetales, el
Poliéster Termoplástico (PET y PBT) y los impenetrables Policarbonatos.
De lejos, podrán verse en este desfile a las Polisulfonas,
que hicieron su aparición en los años 60, o a las Polietercetonas, la PEK y la
PEEK, que maduraron en el mercado a finales de los años 70, y más lejos aún se
podrá apreciar, si es que llega, la lenta marcha de los maravillosos
Politetrafluoretilenos (PTFE).
Como proclama el maestro de ceremonias: “Los plásticos de especialidad
son un vasto grupo de polímeros que destacan por sus elevadas propiedades mecánicas
y térmicas, principalmente”.
Si los vemos de lado, podemos reconocer sus largas cadenas y
admitir que son los más pesados dentro de los plásticos, presentando en sus grados
puros densidades de 1.2 a
1.4 g/cm3, y una resistencia térmica que comprende de los 170° C hasta los 350°
C, razón por la cual, si hace falta, pue den sustituir al metal y a veces inclusive
al vidrio.
De ese modo, estos sustitutos “insustituibles”, como los llamaron
en un libro, marchan progresivamente haciéndose cada vez más cotidianos. En un
radio de unos cuantos metros cualquier persona tiene a la mano representantes
de las familias de las Polisulfonas, del Polisulfuro de Fenileno, de Poliariletercetonas,
de las Poliftalamidas, Polímeros de Cristal Líquido, Polímeros Fluorados...
En el sector médico (las jeringas), en la industria de
electrodomésticos (los refrigeradores), en el ramo eléctrico-electrónico (los
interruptores), o en el ámbito automotriz y hasta en la industria aeroespacial
(los cascos de los astronautas), los plásticos de especialidad se cuelan por doquier,
imparables.
Las poliamidas y sus amigas
Una poliamida, advierte el presentador, “es un tipo de
polímero con enlaces de tipo amida”.
Hay poliamidas en la naturaleza, como la lana o la seda,
pero abundan las sintéticas, como el Nylon o el Kevlar. Las primeras poliamidas
fueron sintetizadas en 1938, por DuPont, particularmente por el químico Wallace
Hume Carothers y su equipo. A la muerte de éste, la empresa conservó la patente.
El mercado de las medias de Nylon llegó la cima de su
revolución en 1938, pero al año siguiente, al ingresar Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial,
las medias cayeron en picada, ya que el Nylon se empleó para hacer material de
guerra, como cuerdas y paracaídas.
Esta fibra textil elástica y resistente, que no es atacada
por la polilla, ni requiere plancharse y que se usa para confeccionar medias,
tejidos, telas de punto y también cerdas y sedales, abrió los horizontes de los
nuevos plásticos. De hecho, reemplazó en parte a la seda y el rayón.
Estas poliamidas no sólo se comenzaron a emplear como fibras
sintéticas; el Nylon moldeado, por ejemplo, se utiliza desde hace mucho como
material duro en la fabricación de diversos utensilios, como mangos de cepillos,
peines, etc.
Otras Poliamidas son las Aramidas. En su caso hay grupos aromáticos
formando parte de su estructura, de donde se obtienen fibras muy resistentes a
la tracción como el Kevlar®, o fibras muy resistentes al fuego, como el Nomex,
ambas comercializadas por DuPont.
Un polímero parecido al Nylon es el Perlon, que se forma por
apertura y polimerización de una lactama, generalmente la Caprolactama.
Una sustancia que se ha vuelto muy popular en los tiempos que
corren es el Poliparafenileno Tereftalamida, o Kevlar, una poliamida
sintetizada por primera vez en 1965 por la química Stephanie Kwolek,
quien investigaba para DuPont. Le llevó tiempo a esa compañía encontrar una
aplicación útil para el Kevlar, dado que no era soluble en ningún solvente, ni se
fundía por debajo de 500 ºC.
Para obtener las fibras de Kevlar se precisó el aporte de
Herbert Blades, quién ofreció una solución para determinar qué disolvente se
debía utilizar para el procesado. DuPont empezó a comercializarlo en 1972.
Se habla en la actualidad de dos tipos de fibras de Kevlar:
Kevlar 29 y Kevlar 49. El primero es la fibra tal y como sale de su fabricación
y se usa como refuerzo en tiras por sus buenas propiedades mecánicas, o para
tejidos de protección o ropa resistente, como los chalecos antibalas, aunque
también, para la fabricación de cables y neumáticos de bicicleta que no se
ponchan.
Por otro lado, el Kevlar 49 se emplea para equipos de
deportes extremos, para altavoces y para la industria aeronáutica.
Los Poliacetales…; ¿son
unos tales por cuales?
La existencia de los acetales se conoce desde hace más de
100 años, pero su investigación con fines comerciales inició a finales de los
años 40. Los estudios sobre la polimerización del formaldehído fueron
practicados por H. Staudinger y W. Kern en Alemania, quienes desarrollaron la
primera fibra de POM hecha por el hombre, aunque desafortunadamente no
consiguieron obtener productos con estabilidad, y el grado de polimerización fue
insuficiente para que tuvieran un uso práctico.
La compañía DuPont, que estaba en todo, retomó estos estudios
a finales de los años 50 y concretó la producción de primer Homopolímero de Acetal,
térmicamente estable, el Delrin. Cabe señalar que los homopolímeros de acetal
se forman durante la polimerización del formaldehído, y que, debido al denso
apiñado de cadenas moleculares alternativas de grupos oxígeno y metileno, son
altamente cristalinos y se encuentran entre los termoplásticos no reforzados
más rígidos y resistentes.
A partir de entonces
se inicia el desarrollo de las Resinas Acetálicas.
Sin embargo, los Poliacetales o Polioximetilenos, POM, son polímeros
técnicos fáciles de transformar y de reciclar químicamente sin que pierdan sus propiedades.
Los POM tienen aplicaciones diversas por sus excelentes características
técnicas.
Son tan apreciados por la industria como polímeros técnicos
que ha experimentado a lo largo de los últimos años uno de los crecimientos más
empinados.
Los POM son materiales de ingeniería con una considerable resistencia
y capacidad de carga dinámica que se extiende durante un amplio campo de
temperaturas. Los moldeados por inyección de POM han sustituido ampliamente a
las piezas metálicas de precisión.
Sus aplicaciones en el campo de componentes de baja
tolerancia y dimensionalmente estables se encuentran en relojería, tableros, mecanismos
de control y conteo, electrónica e ingeniería de precisión.
El Policarbonato, un hijo
de varios padres
Se trata de una
resina que ha dado un vuelco al mundo de la tecnología, ya que gracias a este material,
los celulares existen y también los tableros de los autos y, asimismo los CDs y
DVDs. Como se puede apreciar, este termoplástico de ingeniería ha puesto a
bailar (y a soñar) a todo el mundo.
El Policarbonato, como explica la Enciclopedia de los
Plásticos (obra magna del IMPI) “es un termoplástico amorfo que reúne
excelentes propiedades mecánicas, térmicas y ópticas”.
Es uno de los polímeros más resistentes y versátiles, su
singular combinación de características se usa para aportar una alta calidad y
altas prestaciones a miles de productos.
Su historia se remonta a 1898, cuando el alemán Einhorn descubrió
el Policarbonato al hacer reaccionar por separado el Dihidroxibenceno, hidroquinona
o resorcinol, con fosgeno en solución de piridina.
El Policarbonato con base Hidroquinona era un material cristalino
insoluble, que no se podía fundir, mientras que el polímero base Resorcinol era
un material amorfo que tenía un punto de fusión de alrededor de 200° C. El
compuesto base Dihidroxibenceno producía un carbonato cíclico, debido a la proximidad
del grupo Hidroxi en cada lado.
En 1902, Bischoff y Von Hedenström, prepararon un producto
similar. Décadas después, el portentoso Carothers y Natta, crearon el
Policarbonato Alifático, utilizando reacciones de ester-intercambiable. Pero no
fue sino hasta 1955 cuando el estadounidense Daniel W. Fox, cuando trabajaba en
un proyecto de GE para desarrollar nuevos materiales de aislamiento para cables,
descubrió que se había formado en sus recipientes almacenados un cambio en la transparencia
de la masa; a pesar de sus esfuerzos se percató de que no podía romper o destruir
el nuevo material; la sustancia pegajosa que endureció en un vaso de
precipitados tuvo que ser forzada a salir del recipiente. Se trataba del
Policarbonato que luego rebautizarían como Lexan.
Fox, sin embargo, no se había enterado que dos años antes, H.
Schnell, el jefe de laboratorio de Bayer, había descubierto este mismo material
dos años antes (más adelante veremos bajo qué condiciones).
Mientras, en 1962, la NASA destinó la resina Lexan para confeccionar
los cascos y viseras parasol de los astronautas.
Sí, el casco a presión, o casco de burbuja, usado por varias
generaciones de astronautas que iniciaron la epopeya de la conquista de la luna
estaba hecho de Policarbonato Lexan.
En los 70, la empresa logró hacer una lámina de un espesor de
1.25 pulgadas,
es decir, un material que puede resistir el impacto de las balas. En 1978, incorporó
en el Dodge Mirada un sistema de faros hecho de Policarbonato.
Y de ahí en adelante empezó la sistemática sustitución de
piezas de plástico en el mundo automotriz. Y no sólo en esa industria, los
fabricantes de computadoras confíaron en los Policarbonatos GE Lexan para las
carcasas. De hecho, los CDs, los DVDs, los celulares, los lentes de seguridad…,
y un largo etcétera, empiezan a cubrir todo el globo y aún no se ve en el horizonte
un punto final.
Pero hay otra historia en este asunto. A finales de mayo de
1953 en la fábrica de Bayer en Krefeld-Uerdingen, Hermann Schnell halló que de
la combinación dihidroxi de bifenol A y derivados del ácido carbónico, como el
fosgeno, se formaba un polímero termoplástico. El policarbonato aromático, que
poco después se llamaría Makrolon.
En 1956, Bayer AG inició en Alemania la producción
industrial del Policarbonato, y en esos años, en forma independiente, la General Electric
comenzó, en 1958, la producción de Policarbonato a partir de Bisfenol-A.
El nuevo material había superado a los materiales sintéticos
conocidos hasta entonces y aún hoy es impensable separar al Policarbonato de la
vida cotidiana.
Estamos hechos, como dirían en una novela rosa, el uno para
el otro, debido a sus tres principales cualidades: Gran resistencia a los
impactos, a la temperatura y a sus propiedades ópticas.
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