Tomado de Ambienteplastico.com
La primera estrategia
Por Ángel Baguer Alcalá
May 28, 2008, 17:13
Ángel
Baguer Alcalá. Dr. Ingeniero Industrial, Consultor de Dirección, especialista
en gestión empresarial y recursos humanos. Profesor de Economía y Recursos Humanos
de la Escuela Superior
de Ingenieros de TECNUN (Tecnológico de la Universidad de Navarra.
E
mail: abaguer@tecnun.es
En el actual entorno empresarial, marcado por la rapidez del
avance de la tecnología, la globalización y la “deslocalización” de empresas,
se intenta que la organización esté siempre en la vanguardia de lo nuevo.
Promover el cambio, e incluso intuirlo, es una ventaja competitiva a la que
ninguna organización tiene que renunciar.
Pero muchas veces se cometen errores importantes al mirar
siempre hacia lo nuevo olvidándonos de los parámetros básicos sobre los que se
apoya una organización.
Estos quedan enmascarados por el hecho de establecer prioridades
de tererróneas, colocando en vanguardia acciones promovidas
por la moda o por el cambio continuo, tratando de resolver diariamente
problemas que se consideran urgentes pero que muchas veces no son importantes
y por tanto no son prioritarios.
Los directivos se olvidan a veces de que la reflexión
interna, la mejora constante de los procesos de la empresa y la dirección
de personas es el baluarte o columna vertebral donde debe sustentarse el
peso de organización. Los responsables de las empresas deben tener clara esta
prioridad.
Se quieren abrir nuevos mercados, estar presentes en sitios
alejados y, a la vez, atractivos, o incorporar a la empresa las últimas
novedades en gestión (administración) y tecnología. Esto está bien, nadie lo
discute, y para muchas empresas es necesario. Pero, ¿por qué las organizaciones
se olvidan con frecuencia de lo más sencillo, de corregir sus debilidades,
las cuales, si no se corrigen pueden hipotecar el futuro? ¡Dejemos de
elucubrar y revisemos lo básico! Hay que dar prioridad a la resolución de los
problemas graves que puede tener una compañía, aquellos que afectan a la base
sobre la que se asienta la organización.
1. El producto, la supervivencia de la organización
• ¿Tiene viabilidad el producto
que se fabrica? Existen empresas que no tienen producto; es decir,
fabrican uno o varios artículos que no son demandados por la sociedad, o
aunque pueden ser demandados, la empresa no tiene la capacidad o los recursos
suficientes para competir.
¿Nuestra compañía tiene su nicho en el mercado?
• ¿Se
conoce la concentración de los productos y sectores donde se venden? Hay
que evaluar el número de productos que la empresa fabrica y vende en relación
con la cifra de ventas, es decir, calcular con que porcentaje de productos que
porcentaje de ventas se realiza. El estudio de la concentración de sectores
consiste en evaluar el reparto de la cifra de ventas de la empresa entre los
diferentes sectores industriales en los que opera y analizar a la vez el
porcentaje de ventas en los denominados sectores atractivos.
Periodo de maduración El periodo de maduración compuesto por los plazos de
almacenamiento, fabricación, ventas y cobro debe ser el mínimo posible.
2. Las personas, el activo más importante de la organización
• ¿La compañía cuida al detalle
los procesos de selección de personas? Una empresa es un conjunto de
personas, máquinas y materiales que generan un proceso cuyo resultado debe dar
un servicio excelente al cliente y lograr la máxima calidad de
producto con el mínimo costo. En este proceso, la persona es el activo
más importante, es la que crea, diseña, planifica, organiza y ejecuta.
Los procesos de incorporación de personas a una organización deben considerarse
como inversiones más importantes que los de la compra de activos
materiales.
•¿Está la plantilla de trabajadores equilibrada? Se
tiene que realizar el análisis de edades de la plantilla, con objeto de
determinar si la empresa está equilibrada en la edad de sus trabajadores
para la actividad del negocio o, por el contrario, si es preciso renovar
la plantilla a corto o medio plazo.
• ¿Cuál es la formación de los empleados? Los
trabajadores de una organización deben tener la formación necesaria para
desarrollar su actividad en los diferentes puestos de trabajo. Por eso es
importante la formación del trabajador.
Las organizaciones necesitan personas preparadas para
acometer el reto del cambio continuo. ¿Qué recursos destina la compañía a
planes de formación? Hay que analizar las cifras de los últimos cinco años.
•¿Están proporcionados los niveles de estructura de la
empresa? Para saberlo se necesita clasificar a la plantilla de la empresa
en cuatro grupos: mano de obra directa, mano de obra indirecta, indirectos de
producción y personal de estructura y determinar si están o no equilibrados,
dependiendo del tipo de empresa, tamaño y actividad.
•¿Existe equilibrio en la distribución salarial? Hay
que revisar el abanico salarial de la organización y comparar los distintos
niveles de retribución existentes.
¿En que porcentajes de ausentismo laboral se encuentra la
organización? El
ausentismo laboral tiene una importante trascendencia en las organizaciones.
Es preciso estudiar el grado de ausentismo existente,
y las causas que lo motivan.
Una empresa puede tener ausentismo laboral por varias
causas: la edad media de los empleados es grande, bajas por enfermedad, bajas
por accidentes de trabajo, bajas por permisos retribuidos, bajas porque el
trabajador no trabaja en el puesto adecuado (le viene pequeño el puesto, le
viene grande el puesto, el trabajo es rutinario, trabaja con estrés, no recibe
el trato adecuado de su responsable, las condiciones físicas en el puesto de
trabajo no son adecuadas), bajas porque el trabajador está desmotivado.
3. El cliente, el rey del mercado
•¿Se conoce bien a los clientes importantes?
Se trata de los considerados como grupo A (grupo principal que representa el
80-85% de las ventas de la empresa) y los considerados como grupo B (grupo
siguiente en importancia, que representa el 10-15% de las ventas). Los
considerados dentro del grupo C normalmente son numerosos, aportan poco a la
cifra de ventas de la empresa, un 5%, y salvo políticas de estrategia
empresarial carecen muchas veces de interés.
•¿Qué riesgo hay con los clientes? Un riesgo elevado
contraído con pocos clientes tiene ventajas e inconvenientes.
Las ventajas son que la atención a los clientes, al ser
pocos, es mejor, existe una relación fluida con ellos. Además se optimizan los
costes administrativos y de gestión y se dispone de una facturación importante
continua. Pero ¡atención! en la palabra continua puede estar el
problema, ya que si un día deja de ser periódica (no importa la causa) la vía
de agua que presenta la empresa puede llevarle a una situación muy comprometida.
•¿Son fieles los clientes? Hay que evaluar la
fidelidad y analizar sus causas.
• Recepción en la empresa El trato al cliente, posible cliente o persona externa
a la empresa se considera de máxima importancia por lo que es
indispensable la mejor solución en la central telefónica y en la
recepción de las personas que visitan la organización. En
ocasiones, las empresas descuidan este puesto de trabajo que es uno de los más
importantes, la primera imagen.
• La gestión comercial Constituye la lanzadera del
proceso empresarial. Es tan vital que no sirven de nada el resto de recursos de
la empresa si los comerciales no llevan pedidos de productos o servicios que
fabricar, vender y cobrar. Hay que analizar la evolución de las ventas y márgenes
comerciales al menos de los tres últimos años.
4. Estructura y
dirección
• La estructura de
la organización.
Delegación del trabajo En el tejido industrial actual sólo cabe la
organización horizontal por procesos a base de equipos de trabajo multidisciplinarios
y autogestionados. Si no es así, hay que priorizar este cambio frente a otros.
Tiene que haber los mínimos niveles jerárquicos y delegación
del trabajo con líderes en los diferentes procesos de la
organización.
La dirección en las organizaciones se precisan líderes.
El líder es aquel que comprende que las personas tienen
talento y poder para hacer muchas cosas. El reto del líder es dar a entender a
los empleados que no son simples trabajadores, sino personas competentes,
reconocidas y apreciadas que pueden trabajar en libertad.
Las claves de una buena dirección están en: creer en lo que
se dice, humildad, honradez, valentía, espíritu innovador, integridad personal,
fomento de la participación colectiva, organización y planificación del trabajo,
aceptar las condiciones de la economía y del mercado, y ser optimista con
sentido del humor.
5. El clima laboral
•¿Qué imagen tiene
la empresa? Ante los clientes, proveedores, trabajadores y la sociedad.
•¿Se conoce el clima laboral de la compañía? Los
dirigentes de la organización tienen que crear las condiciones para la
existencia de un excelente clima laboral. Es preciso que se evalúen los
parámetros más importantes del mismo: satisfacción en el puesto de trabajo,
trato personal, promoción, reconocimiento del trabajo, estructura de la
organización, delegación del trabajo, formación, comunicación, grado de
confianza, condiciones de trabajo y seguridad, política medioambiental,
participación de los empleados, calidad de liderazgo y prestaciones sociales.
6. Instalaciones,
producción y calidad
• Presencia de las
instalaciones A veces se falla en lo más sencillo como en la
dificultad para la localización y acceso a la empresa (indicadores y carteles).
Son importantes el orden, la limpieza y las condiciones ambientales: espacio de
trabajo adecuado, iluminación, calefacción, climatización, ruido, humos y
toxicidad.
• La distribución en planta Una buena distribución en
planta (o lay-out) optimiza el proceso productivo, sus costes y
la satisfacción del trabajador.
• La
calidad La exigencia del cliente tiende al cero defectos
y la empresa debe asumir que el cliente determinará su éxito o fracaso,
de ahí la necesidad de eliminar en cualquier organización todo aquello
que no aporte valor.
• Mantenimiento Las paradas de máquinas son un cáncer
para la empresa, ya que se pierde el margen comercial de las piezas
que no se producen, la amortización de la máquina parada y el posible coste
de paro del operario que la
atiende. Si el proceso de fabricación es lineal el problema
es mucho mayor ya que una parada puede detener la cadena de producción.
La tendencia al TPM para lograr que el operario de
producción se especialice y se encargue del mantenimiento de su puesto
de trabajo, es una elección atractiva en el diseño de la política de
mantenimiento de la empresa junto a subcontrataciones específicas del
mantenimiento de parte del inmovilizado.
• Gestión de stock Todos los almacenes se deben
gestionar teniendo las mínimas existencias pero sin ruptura de
stock, exigiendo y aplicando el just in time(JIT).
7. La información y
reuniones
• La información Toda
organización precisa de unos sistemas básicos para atender sus compras,
proveedores, producción, mantenimiento, comercial, personal, contabilidad,
tesorería, costes, control de gestión, diseño asistido por computadora, correo
electrónico, administración del conocimiento, prevención de riesgos, medio
ambiente, calidad, clientes, no clientes y competidores.
•¿Se conoce el resultado de las reuniones de trabajo? Aproximadamente
un 50% del tiempo destinado en las organizaciones a las reuniones es un
despilfarro. El trabajo en equipo exige reuniones pero únicamente deben
realizarse las necesarias y además tienen que estar muy bien planificadas
y dirigidas para que sean operativas y eficaces.
8. Las amortizaciones
de las máquinas
Las cuotas anuales de
la amortización fiscal son insuficientes para renovar adecuadamente el
inmovilizado de la empresa y mantenerla de esta forma en la vanguardia
tecnológica con posibilidades de competir. Las máquinas de una organización
deben amortizarse dividiendo su valor de reposición (valor de compra en
el momento actual) entre los años de vida tecnológica. Por esto, los
Consejos de Administración deben decretar la dotación de reservas voluntarias,
a cuenta de repartir menos beneficios, si quieren que sus empresas sean competitivas
y aseguren el futuro.
Conclusiones
En el trabajo diario en las organizaciones, es
preciso tener tiempo para pensar y razonar, y no sólo dedicar
permanentemente los esfuerzos a resolver problemas que en muchas ocasiones no
requieren atención inmediata.
Una empresa, al igual que un barco, necesita personas (su
elemento más importante) para poder iniciar la travesía, corregir el rumbo -si
se desvía- y solucionar en cada momento los problemas que se presentan con
propósito de alcanzar el objetivo.
Un barco se compone de muchos elementos, pero la parte
principal es, sin duda, su plataforma, su casco. ¿De qué le sirve disponer de
unos excelentes motores y los más sofisticados sistemas de navegación si su
casco presenta deficiencias importantes y vías de agua? Lo mismo sucede en una
organización ¿De qué nos sirve, por ejemplo, hablar en nuestra empresa de
reingeniería, calidad total, outsourcing, benchmarking, empowerment
y obsesionarse con el balanced scorecard si la empresa presenta en
su base problemas graves, deficiencias que van a condicionar y hasta a
poner en peligro su futuro? Por tanto, la posición de la empresa debe ser
priorizar la atención a los puntos expuestos anteriormente, los que constituyen
la base de la misma.
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