Tomado de Ambienteplastico.com

Plasticos del Futuro
Inteligencia polimérica
Por Mónica De Salazar
Oct 7, 2008, 13:03

Una variedad de polímeros inteligentes ofrece nuevos remedios a viejas dolencias y cada vez más se emplean con mayor confianza para atender una amplia variedad de aplicaciones médicas

 

Liderando el grupo de estos materiales se encuentran los polímeros con memoria de forma (SMP – shape memory polymers), que son diseñados a nivel molecular para cambiar de forma en respuesta a diferentes estímulos. Estos materiales son modificados, comprimidos o estirados para poder ser insertados o utilizados durante implantes, operaciones y suturas, entre otros.

 

Posteriormente, se da un estímulo en el ambiente donde se ubica el cual “cataliza” su modificación para hacerlo regresar a sus propiedades físicas originales y permanecer así invariablemente. Por lo regular, los cambios físicos de estos materiales tienen lugar al entrar en contacto con fuentes de luz, calor o gracias a las condiciones químicas o de pH del ambiente huésped. Una de las aplicaciones más señaladas, y que ya ha sido comentada por el Biomaterials Journal, es la del uso de estos materiales para la apertura de arterias bloqueadas: En una cirugía poco invasiva se introduce una pequeña pieza del polímero hacia la vía afectada. Más tarde, gracias al calor del cuerpo, el material se expande y adquiere su forma final con lo que abre la vía arterial sin necesidad de una mayor intervención quirúrgica.

 

Por otro lado, para la liberación de determinadas drogas, los polímeros con memoria de forma se han posicionado como una solución popular en el campo de la biomedicina. En esa aplicación los encapsulados son afectados normalmente por la química del cuerpo resultando en una reacción de hidrólisis donde el rompimiento de cadenas permite la liberación de la sustancia en cuestión y vuelve al material completamente biodegradable.


La combinación de materiales con diferentes capacidades hace posible generar recursos médicos cada vez más eficientes, como es el caso de los microelectrodos liberadores de drogas, donde los materiales, al surtirlos con nanotubos de carbono o nanopartículas de metal, adquieren cierta conductividad y responden de inmediato al aplicarse energía eléctrica.

 

Estos polímeros conductores cuentan además con el potencial de utilizarse para asemejar sistemas biológicos, y como componentes artificiales a modo de nervios, músculos, narices y lenguas electrónicas. A pesar de que ya se han realizado diversos estudios alrededor de estos materiales, aún se espera conocer más de ellos para poder introducirlos en microactuadores, biosensores, quimiosensores o para sistemas RFID (véase Ambiente Plástico No 29, Plásticos del Futuro).




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