Tomado de Ambienteplastico.com
La olorosa historia de los pañales desechables
Por Enrique Chao
Jan 14, 2005, 11:45
Aunque hoy ya hay propuestas muy creativas para aprovechar los tiraderos de pañales y cultivar hongos comestibles bajo un sistema muy ingenioso (ver detalles en la dirección electrónica:
http://www.invdes.com.mx/anteriores/Agosto2002/htm/setas.html), la historia de los pañales está repleta de incidentes curiosos.
Los antiguos Egipcios, por ejemplo, ya tenían algunas técnicas además de limpiar a sus pequeños bajo la corriente del Nilo. Algunas señoras, como narra la Biblia, los mandaban en canastitas río abajo, hasta que se les perdió uno, Moisés.
Otras usaban algunas telas de lino para mantenerlos limpios y secos.
Más tarde, los griegos y los romanos empleaban hojas de parra, o de lo que fuera, para cuidar que sus críos no se rozaran. Entre los esquimales empleaban pieles de foca rellenas de musgo para vestir a sus bebés, con la esperanza de que ahí se depositara todo. En Sudamérica, las mamás cosían pieles de conejo, las rellenaban de pasto y envolvían a los bebés con ellas, listos para otra descarga.
A inicios del siglo pasado, las mamás de occidente, para evitar infecciones ya usaban agua hervida para impedir o aliviar las irritaciones de la delicada piel del bebé.
El primer pañal desechable apareció en Suecia: Debido a la escasez de algodón, por la Segunda Guerra Mundial, las mamás suecas emplearon la hoja de celulosa, un producto abundante en la región. Simultáneamente, las mamás estadounidenses ya ensayaban con protecciones de plástico, para impedir la salida de líquidos.
En la mitad del siglo, el pañal desechable era un lujo que muy pocos podía permitirse.
Las mamás recurrían a ellos cuando se iban de viaje o para llevar al pequeño al pediatra.
Su diseño era simple, un rectángulo con un núcleo absorbente de papel suave y al exterior, cubriéndolo todo, un calzón de plástico… La ayuda que prestaron los plásticos para la evolución de pañal permitió a las mamás desafanarse de la esclavitud de las tareas domésticas, y a su favor, el ingenio de los diseñadores fue mejorando año con año.
En la década siguiente, la forma y los atributos del pañal desechable se desarrolló sin pausa. La industria recogió como suyas las necesidades de las mamás, y patentó el “Pampers” ®, de Procter and Gamble, que fue introducido al mercado en 1961.
Su principal defecto fue que no incluía cintas adhesivas, lo que obligaba a contar con cintas para cambiar el pañal.
En lugar de papel suave, fue introducida una capa de fibras de celulosa, lo que dotaba al pañal de una mayor capacidad de absorción y disminuía la frecuencia de cambio.
Con las nonwovens o telas no tejidas, que llevaban cubiertas más afelpadas, de Rayón, el pañal siguió evolucionando, cada vez más grueso, pero sin perder ligereza, y con mayor capacidad de absorción.
La década de los años 1970 abrió los ojos de todo el mundo y convenció a las mamás más reticentes de las ventajas de los desechables. La demanda mundial excedió la capacidad de producción por muchos años, y esta expansión del mercado tuvo un incremento exponencial en los Estados Unidos, Europa y Japón.
En Latinoamérica muchos países también experimentaron este fenómeno, incluidos México, Argentina y Chile. Además, se incorporaron los gigantes de la industria, Kimberly Clark y Johnson & Johnson, quienes redujeron costos y desafiaron a Procter & Gamble con innovaciones, lo que hizo que el pañal rebajara sus precios.
Johnson & Johnson ideó los primeros pañales con cintas adhesivas laterales y mejoró el doblez del pañal, con el concepto de “doblado en Z”, o “predoblado”, con un mejor ajuste y mayor confort.
Sin embargo, hubo pediatras que cuestionaron el grosor del pañal absorbente en la entrepierna y advirtieron que podrían causar defectos en los huesos del bebé.
Debido a ello, entre otras cosas, el pañal cambió significativamente en la década siguiente, a la vez que ingresaban a la competencia otros jugadores, armados con mejores tecnologías. Lo que impulsó por doquier el uso del desechable a niveles imprevistos y fomentó mejoras de diseño el precio.
Los elásticos mejoraron el ajuste del pañal y fueron usados tanto en las piernas como en la cintura. Además, la forma del pañal cambió para un mejor ajuste, de la “forma rectangular” a una de “reloj de arena”, que logró un mejor ajuste a la anatomía del bebé. Precisamente, por esta razón se les llamó a esos pañales “anatómicos”.
Por otro lado, la cinta del frente, un aporte europeo, fue un avance crucial, ya que dejaba a la mamá abrir la cinta lateral - para comprobar si había que cambiarlo- y adherirla al pañal cuantas veces fuera necesario, sin romper el plástico.
Luego llegó el Superabsorbente (o SAP, Super Absorbent Polymer), que fue introducido primero al pañal, y luego a la toalla sanitaria. El SAP dio origen a una nueva generación de pañales de alto desempeño, ya que no sólo hacía que los pañales fueran más absorbentes y secos, sino más cómodos y delgados. La innovación había reducido el tamaño del pañal a casi el 50% respecto de los usados en la década anterior.
El pañal desechable se caracterizó por el uso de la celulosa fluff, una hoja de fibras de menor densidad que la celulosa normal, y que por sus características podía ser desfibrada en seco, en equipos llamados molinos de martillos.
En general, el pañal desechable consta de los siguientes elementos: una hoja de polietileno impermeable para contener los líquidos, un núcleo absorbente, integrado por celulosa fluff desfibrada y el polímero Super Absorbente (un “gel”), sujetado por dos hojas de papel tissue, una cubierta porosa de papel sintético, o “tela no tejida”, que permite filtrar los líquidos hacia el núcleo absorbente; los Elementos de fijación: las cintas adhesivas y la banda frontal, y los elementos de contención: los elásticos laterales y los elásticos de cintura.
En la década pasada, en los años 1990, se sumaron características que los hicieron todavía más confortables, como: barreras antiescurrimiento en las piernas, de tela no tejida SMS, gracias a una mayor resistencia al paso de líquidos y otra clase de cintas elásticas para mejorar el ajuste del pañal al bebé. También aparecieron los elásticos en la cintura, y se incorporaron lociones y cremas, como el Aloe Vera, acondicionadores de la piel, germicidas e indicadores de humedad.
Hoy la industria intenta crear un pañal más compacto, más delgado y cómodo para el bebé y, sobre todo, biodegradable.
De hecho, una empresa mexicana, Absormex, ya distribuye desde hace un año pañales desechables ecológicos, de los primeros en el mundo, que se degradan al contacto con el medio ambiente, la luz y el aire para evitar problemas de contaminación (según la empresa, el pañal tiene un aditivo químico que causa su descomposición y reacciona con la luz, el calor y la presión, lo que le convierte en materia orgánica a los 23 días de ser usado y evita convertirse en un residuo contaminante).
Al tema de la ecología se añade el de los P ahorros, por lo que se busca crear productos aún más económicos, para llevarlos a países que aún registran un bajo consumo de pañales desechables, como China, India y África. En Estados Unidos se venden más de 18,000 millones de piezas cada año, y en México, donde generan un enorme problema de contaminación, ya que son residuos que tardan varios años en descomponerse, la industria fabrica unos 3,456 millones de pañales.
Cabe recordar que cada niño necesita seis pañales en un lapso de 24 horas, y que una sola máquina puede producir alrededor de 17,000 pañales por hora.
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