El motor de la industria automotriz, aceitado por caudalosas inversiones y la promesa de un creciente mercado está moviendo las ruedas comunicantes de otras industrias, en particular la del plástico.
Por lo pronto, es importante recordar que en México el sector automotriz es el principal receptor de Inversión Extranjera Directa (IED).
El año pasado, como muestra, recibió $2,018 millones de dólares, lo que significa un incremento de más de 200% respecto al año anterior.
También, el crecimiento en la generación de empleos constituye un indicador importante del sector, ya que ha posicionado a la industria automotriz como la segunda más importante en este sentido.
Este número, dedicado a la conexión cada vez más estrecha entre el sector automotriz, y por supuesto, el de autopartes, con los distintos transformadores y productores de la industria del plástico, cumple con uno de sus propósitos: llevar información pertinente, con focos de oportunidad incluidos, y profundizar en el creciente papel que los materiales poliméricos y las nuevas resinas están teniendo en todas y cada una de las grandes industrias. También se puede leer, sobre el impresionante desarrollo de las nuevas tecnologías, como la de los composites.
La formación de alianzas estratégicas, el aprovechamiento de las ventajas comparativas y la creación de nichos de especialización mediante las ventajas competitivas, han evolucionado al sector automotriz. Hoy es una de las industrias que encabezan el vertiginoso proceso de globalización y la que mejor se adapta a los cambios internacionales.
Durante los dos últimos decenios, la reducción del peso de los vehículos ha sido el criterio principal que han seguido las armadoras para optar por los plásticos. Pero ahora han esgrimido otras razones para sustituir los materiales tradicionales. Al hacer más ligeros los autos pueden ahorrar más energía y, por consiguiente, luchar contra la contaminación y el efecto invernadero.
Una ventaja adicional que han reconocido los productores de autos es que el plástico ofrece una mayor libertad a los diseñadores. Los plásticos son la mejor manera de dar forma aerodinámica a los vehículos. Además, la seguridad pasiva del automóvil depende en gran parte de productos plásticos, como las recias fibras de los cinturones de seguridad y los sistemas de inflado instantáneo de los “airbags” (Bolsas de aire).
En esta publicación, el lector podrá asomarse en distintas notas a lo que será el automóvil del futuro, ya que el desarrollo del moldeo de plásticos de microprecisión está llevando a la ingeniería a nuevos horizontes.
La ciencia está contribuyendo a la creación de una revolucionaria transformación de las formas y concepciones tradicionales, como el automóvil de propulsión eléctrica o por combustión de hidrógeno.
Como se sabe, los cables de acero de alta resistencia están viéndose obligados a dar paso a fibras de Polietileno de muy elevado peso molecular, que son mucho más ligeras y no se corroen. Otro ejemplo de innovación es el de la fabricación de motores cerámicos de explosión con pistones de carbono reforzado con fibras de este mismo elemento.
Como tema de reflexión, cabe recordar que hubo momentos, en las décadas pasadas, en los que se llegó a pensar que ya se había llegado a un callejón sin salida en materia de innovaciones y que ya no habría más plásticos ni fibras nuevas.
Hoy, al contrario, parece que todo comienza. En el horizonte hay nuevos polímeros que han llevado a inéditos materiales avanzados, capaces de superar a los materiales tradicionales como el acero y el aluminio.
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