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Relojes Swatch y Nicolás Hayek. Un toque de distinción con plásticos.
Uno de los objetos que le dio lustre y esplendor artístico al plástico fue el reloj de pulsera Swatch. Todo ese mérito recae en un visionario que, de paso, revivió a la desfallecida industria relojera suiza.
Estamos hablando de Mr Swatch, Nicolás Hayek, un empresario suizo de origen libanés que le dio cuerda de nuevo a una industria que ya tenía contado el tiempo para desaparecer.
A partir de la década de los 80, este relojero de 82 años, y que murió recientemente (el 29 de junio), desarrolló una idea creativa basada en los plásticos que puso de moda el reloj de pulsera y el coleccionismo. En esa década se le pidió a Hayek un informe para ayudar a liquidar la industria relojera suiza, considerada en bancarrota. Su respuesta inesperada fue la fusión de de dos grandes compañías relojeras Asuag y SSIH. De ese modo se creó la firma Swatch, donde se gestó una idea revolucionaria, un reloj barato -con sólo 51 piezas en comparación con las 100 necesarias para un reloj tradicional-, de 35 dólares, más o menos, con tecnología suiza pero con una llamativa pulsera de plástico a colores.
De ese modo pudieron competir, al inicio de la era digital, con la invasión de los relojes japoneses que, además de baratos también eran muy buenos.
Con su popularidad los Swatch le dieron otro enfoque a la tradición de la industria relojera suiza -considerada únicamente “de lujo”. Los relojes se convirtieron casi de inmediato en un éxito de ventas. Hayek se subió a la cresta de la ola y empezó a crear cientos de nuevos modelos, algunos firmados por artistas famosos.
Inclusive propició el desarrollo de un modelo de auto, el Smart. La prensa local calificó a Hayek, que era el propietario de la décima fortuna más impor tante de sui za, un fanático del futbol y un enamorado de la poesía y el humor, como el artista-empresario, y eso se lo ganó a pulso por todas las ideas que desarrolló alrededor de los relojes, como sus entrañables y artísticas ediciones conmemorativas del cine, la fotografía, el arte moderno y muchas más que le dieron al plástico un toque de distinción.


