El nobel a nuevos materiales

El nobel a nuevos materiales   
El Nobel de Física se otorgó este año a dos científicos que inno¬varon con un material insólito y el de Química, que se dio a tres investigadores sobre la síntesis orgánica; en ambos casos se premió a tecnologías emergentes donde el plástico juega pape¬les importantes.
E l Nobel de Física se otorgó este año a dos científicos que innovaron con un material insólito y el de Química, que se dio a tres investigadores sobre la síntesis orgánica; en ambos casos se premió a tecnologías emergentes donde el plástico juega papeles importantes.
Como todos los años, la Real Academia de las Ciencias de Suecia levantó tanta tensión que muchos científicos cruzaron los dedos para ganar el Premio Nobel. Pero hay tantos avances últimamente y todos tan meritorios que las prime¬ras semanas de octubre la comunidad de inves-tigadores respiraba de manera agitada. Para no ir más lejos, cuando se supo quienes habían sido los galardonados, la ma¬yoría suspiró de alivio.
El Nobel de Física se otorgó sin reclamos a dos rusos, al profesor Andre Geim y al doctor Konstantin Novoselov, por sus trabajos pioneros en el desarrollo del grafeno, “un material bidimensional útil para el desarrollo de dispositivos electrónicos flexibles y más eficientes”; ¿en dónde?, en el campo de la fotónica,  por ejemplo, y con otras aplicaciones similares en computadoras y pantallas táctiles así como en celdas fotovoltaicas.  Los expertos creen que los dispositivos de grafeno van a ser mucho más rápi¬dos que los de silicio. Como se sabe, el silicio se em¬plea en la mayor parte de los aparatos electrónicos. Se dio a conocer que “el grafeno es una estructura laminar plana, de un áto¬mo de grosor-de 0,142 nm (nanómetros)-, compuesta por átomos de carbono densamente acomodados en una red en forma de panal de abeja”. Gracias a sus propiedades singulares se le ha podido utilizar en una gama muy amplia de aplicaciones prácticas.
Hace seis años, los rusos lograron aislar por primera vez las finas lá¬minas de grafeno del gra¬fito (el mismo que se usa para los lápices). El nuevo material posee una alta conductividad térmica y eléctrica, y combina una alta elasticidad y ligereza con una dureza extrema; se habla de que es uno de los materiales más resis¬tentes de todo el globo. Por otro lado, el grafeno puede reaccionar química¬mente con otros elementos y compuestos químicos, lo que lo convierte en un material con un potencial extraordinario.
Tanto el profesor Geim, de 51 años, como el doctor Novoselov, de 36, trabajan en la Universidad de Manchester, Inglaterra, y como es fácil adivinar, hoy no se cambian por nadie, ya que el próximo 10 de diciembre se aprestan a recibir el pre¬mio de la Academia Sueca por sus experimentos con este nuevo material, que tendrá enorme importancia en el contexto de la Física cuántica.
Y ahora, el Nobel de Química, para la síntesis orgánica El Comité Nobel calificó como de "arte grandioso en un tubo de ensayo" al Premio Nobel de Química de este año, y anunció que fue compartido por tres científicos -dos japoneses y un estadounidense, quie¬nes han trabajado de forma independiente, y que logra¬ron cada uno por su cuen¬ta crear un nuevo modo de sintetizar compuestos químicos orgánicos, que ni más ni menos forman la base de la vida.
Los tres fueron distin¬guidos por desarrollar mé¬todos más eficientes para unir átomos de carbono y así construir moléculas más complejas; el método que diseñaron ha podido aplicarse a la producción de nuevos materiales, a la electrónica y de manera destacada de fármacos.
Ei-ichi Negishi nació en 1935, en Changchun (actualmente, China), y se doctoró en 1963 por la Universidad de Pensil¬vania, para ejercer luego en la Purdue University, en Estados Unidos; Akira Suzuki nació en 1930, en Japón, y se doctoró en 1959 por la Universidad de Hokkaido, de la que ahora es profesor, y Richard Heck, que nació en 1931, en Springfield, en Estados Unidos, y se doctoró en 1954 por la Universidad de Los Ángeles, California; hoy es profesor emérito de la Universidad de Delaware, en Nueva York.
Los descubrimientos de los tres son muy im¬portantes para la huma¬nidad, y de hecho ya se ha utilizado esta técnica para sintetizar la diazonamida A, tomada de un pequeño invertebrado marino que es efectiva contra las cé¬lulas cancerosas de colon. En los años 60, Heck fue el primero en intentar unir átomos de carbono. Más tarde, Negishi y Suzuki le dieron el impulso decisivo.
El Comité del Nobel señaló que "la técnica es precisa y eficiente, y ha hecho posible la creación de compuestos químicos tan complejos como los que se encuentran en la propia naturaleza": Como se sabe, la química orgá¬nica estudia la forma de crear compuestos basados en carbono, como los plás¬ticos y los medicamentos. Para lograrlo, los químicos deben unir los átomos de carbono e integrar mo¬léculas funcionales. Sin embargo, el carbono es un elemento muy estable que no reacciona a la primera. Los intentos para forzarlo a unirse buscaban hacerlo más reactivo a través de sustancias, hasta que, fi¬nalmente, la unión cruzada catalizada mediante el pa¬ladio resolvió el problema y dio a los químicos una nueva herramienta más eficiente.
Heck, Negishi, y Suzu¬ki crearon las condiciones para que los átomos de carbono se encontraran con átomos del paladio, rico en electrones, lo que provocó una reacción quí¬mica (es decir, una catá¬lisis). Actualmente, este método se emplea para fabricar medicamentos que ayudan a combatir el cáncer o la producción moléculas para la industria electrónica.