Inventor con los tornillos bien apretados

Luego de participar activamente durante 50 años en la industria, dedicar su vida y talento al diseño de husillos, extrusoras y equipo para moldeadoras de soplado, Barr encontró el reconocimiento de sus pares en un momento muy emotivo que, quizá, lo llevó a recordar en un instante los momentos más luminosos de su vida.

En esa ocasión, se dio a conocer a los participantes que asistieron a su homenaje, que Barr nació en Columbus, Ohio, y que en 1954 se graduó en el Rensselaer Polytechnic Institute, donde recibió su título como ingeniero mecánico. Siguiendo la obligación que entonces tenían los jóvenes estadounidenses, Barr hizo su servicio militar en el ejército.

Su primer trabajo no tuvo nada que ver con los plásticos. Por un año se dedicó a probar motores de aviones jet en la Allison Division of General Motors Corp.: “Lo único que vale la pena recordar de entonces es que las carreras de autos de Indianápolis se llevaban a cabo enfrente, por lo que contábamos con boletos gratis”, comentó sonriente.

Su segunda chamba, en Maryland, fue igual de rara, ya que desarrolló un sensor de temperatura para altas alturas para la U.S. Army Chemical Corp.

Al terminar, se incorporó en 1958 como ingeniero de desarrollo en la firma John Waldron Corporation, en High Land Park, N.J., donde trabajó por dos años con equipo para envases de papel. En ese espacio inició su larga hilera de inventos, ya que ahí concibió su primera patente, una máquina para insertar anuncios en páginas de periódicos.

En 1960, Barr consiguió trabajo en la firma Hartig Plastic, la división de maquinaria de la empresa John Waldron, en el laboratorio de investigación, y se ocupó, de paso, del servicio al cliente. Esos años, según declaró a los medios, fueron decisivos para tecnologías de husillos, Barr ensayó con nuevos diseños, inclusive con un tornillo de su invención que permitía mejorar la homogeneidad del material fundido.

En 1966, Barr se convirtió en el director de investigación y desarrollo para la Waldron Hartig Division de Midland Ross Corporation, con responsabilidad para el servicio al cliente, investigación y desarrollo de procesamiento de plástico. Fue aquí donde patentó el tornillo "BARR", el cual separa sólidos en el material derretido para garantizar que no haya ningún polímero sin fundir en la extrusora.

Samuel Belcher, también del Salón de la fama, y uno de los expertos que propusieron la nominación de Barr, subrayó que “su extraordinario conocimiento de la maquinaria del plástico le permitió aprovechar el potencial de cada husillo y todo lo que debe de hacer”, lo que a su vez benefició a todos los que tienen algo que ver con el diseño de husillos para fabricantes de extrusoras.

En la actualidad, este concepto es usado ampliamente por todos los diseñadores de husillos. Además, se le atribuye a Barr la creación de maquinaria de soplado de Hartig, incluyendo los husillos reciprocantes.

En 1969, Barr se convirtió en el gerente de ventas de Waldron Hartig, responsable de máquinas de soplado y extrusoras. Bajo su mando, la empresa multiplicó sus ventas hasta 178% y estableció numerosos contactos en el área técnica.

Durante su estadía en Hartig, Barr ofreció 200 presentaciones acerca del diseño de husillos a la Sociedad de Ingenieros Plásticos (SPI). En 1972, organizó su propia compañía, y la llamó Barr Polymer Systems, Inc., especializada en máquinas sopladoras.

Por otro lado, supervisó el desarrollo de la cabeza del acumulador Hsu para sopladoras y la patente Hsu para el diseño del husillo Maxmelt.

La compañía Barr Polymer Systems se vendió en 1974 a la Uniloy Division de la Hoover Ball and Bearing Company, fabricante de husillos reciprocantes para la industria de botellas de plástico, especialmente las de leche.

Como director técnico en el área de investigación y desarrollo, y de servicio al cliente, Barr se ocupó de la incorporación de sus sistemas en la línea de productos de Uniloy.

Cuando poco más tarde la Cincinnati Milacron adquirió el negocio de Uniloy, las máquinas de Barr Systems/Uniloy se convirtieron en la parte principal del equipo de Milacron.

Posteriormente, en 1972, Barr y su socio Chan I. Chung fundaron Robert Barr, Inc., donde diseñaron y comercializaron el husillo BARR 2, patentado por Chung . Posteriormente hicieron lo mismo con el tornillo de tipo de barrera para todas las aplicaciones de extrusión, inyección y soplado.

Más adelante desarrollaron y patentaron numerosos productos, como el BARR 2000 y el tornillo VBET. Barr, aparte de todo lo anterior, cuenta con patentes de numerosos dispositivos, y combinaciones de los mismos para extrusión. Barr, al final de la ceremonia, no cabía en sí. Sus aportes a la industria del plástico, al fin reconocidos, son de una gran trascendencia.

 

Para indagar más:

http://www.robertbarr.com/

http://plasticsnews.com/headlines2.html?id=1246300811