Los dueños de la paleta. Salón de la fama.

En el Olimpo del Plástico, es decir, en el Salón de la Fama de The Society of the Plastics Industry, Inc, o SPI, habitan los grandes creadores de esta industria, inclusive los que han hecho grandes aportaciones al ámbito cada vez más especializado de las mezclas, los pigmentos y los colorantes, como Robert Swain y William B. Bradbury, de quienes ofrecemos una breve semblanza. Para los más interesados en conocer la vida, obra y milagros de los grandes del plástico (más de 100 nombres) puede ser una experiencia inspiradora visitar el espacio virtual donde los honran.
Búsquelos en la siguiente dirección http://www.plasticshalloffame.com/.
El señor de los colores William B. Bradbury, pionero del color, “alquimista de los compuestos” y de las técnicas de igualación de matices y tonos que se aplican en la industria del plástico aún hoy en día, William B. Bradbury es reconocido, además, por el desarrollo y diseño de empaques de colorantes secos, y de los colores universales masterbatches.
De sus patentes sobresalen el Freez-dri colorant, PoMaS polyester marine antifoulant, el Micronizer color meter, y otros dispositivos eficaces para las mezclas.
Su aprendizaje temprano lo inició en 1942 en las instalaciones de Union Carbide y poco después PLastihistorias PLasti vidas en Gering Plastics. En 1950 Bradbury fundó PMS Consolidated que con el tiempo fue comprada por la mega corporación M.A.
Hanna la cual, al fusionarse con Geon Corp. en el año 2000 dió origen a Polyone. La red nacional de laboratorios de colorantes plásticos y las instalaciones y plantas de producción fueron asimismo una innovación que puede adjudicársele a Bradbury.
En la actualidad, Polyone es una de las compañías fabricantes más grandes de colorantes y dispersores de la industria del plástico.
Bradbury perteneció a la Society of Plastics Engineers, SPE, desde 1957. De hecho, creó la beca William B. Bradbury Fellowship, que cada año proporciona el Plastics Institute of America a los jóvenes graduados más brillantes con incentivos y asistencia financiera para sus trabajos de investigación en esta industria.
Bradbury murió en 1983, pero fue reconocido por sus pares y ahora forma parte, desde 2003, del Salón de la Fama, o Hall of Fame, un panteón resguardado por la SPE, donde figuran los plastiqueros que le dieron un fuerte empujón a esta industria con aportaciones de todo género.
Siguiendo al arcoíris Robert Swain, cuando fue nombrado para pasar al podio como uno de los elegidos del Salón de la Fama del Plástico (en 2009) Swain, un hombre rubicundo, se sonrojó, y el arrebol de sus mejillas pasó del rojo al violeta cuando el jurado lo señaló como uno de los grandes de los plásticos, porque él es el experto indiscutible en materia de pigmentos, “el campeón de los colores”.
Con 59 años a cuestas dentro de la industria del plástico, a Robert Swain se le reconoce por haber desarrollado el material brillante utilizado en los volantes de la Ford Motor Company y el primer agitador de polipropileno de las lavadoras Maytag.
Sin embargo, el también fundador de Chroma Corp., una empresa especializada en pigmentos personalizados para productos plásticos, dijo que su mayor reto no han sido sus innovaciones en la ingeniería, sino la administración de su propio negocio.
Swain obtuvo el título de ingeniero químico en Lafayette College en 1951 y trabajó para la División de baquelita de la Union Carbide.
A raíz de una fusión con Vinylite, obtuvo la Vinyl Fellowship en el Mellon Institute, en Pittsburgh. Trabajó como un representante técnico de Union Carbide y posteriormente en Enjay (Exxon) donde se ocupó de la gestión de ventas, aunque halló tiempo para intervenir en las nuevas aplicaciones de polipropileno.
Posteriormente, más compenetrado aún en la investigación, continuó formulando compuestos de polipropileno que, con el tiempo, se convirtieron en estándares de la industria, sobre todo en la electrónica y los artículos y aparatos para el hogar.
A mediados de los años 60, a partir de la popularidad que ganaba entre los transformadores la inyección con tornillo reciprocante para las máquinas de moldeo, Swain se percató de la creciente necesidad de los productos masterbatch. Para hacer frente a esta demanda, en 1967 estableció su propia compañía, Chroma Corporation, con tres empleados y un capital exiguo.
Swain se metió de lleno al negocio de los pigmentos.
Esencialmente, lo atendía como un “boticario”, pero para el mundo de color; preparando recetas y experimentando hasta dar con el color que le llevaban las empresas para hacerlo coicidir con el del producto.
Sus aciertos llevaron a Chroma a ocupar una posición de vanguardia y a ser pionera en los métodos para añadir color y crear pigmentos mezclados con plásticos. Chroma se convirtió en la casa de los colores personalizados para la industria farmacéutica.
 
El primer desafío de gran complejidad para Chroma fue personalizar un color para un nuevo champú de bebé de Johnson & Johnson. “Recuerdo cuando llegué a casa esa noche y vi un anuncio en la televisión sobre el nuevo producto que introdujo J & J. En ese instante me embargó un sentimiento de logro. El comprador ni siquiera tenía que saber mi nombre, pero ése amarillo fue mi color”.
Sin embargo, no todo fue siempre miel sobre hojuelas. El aguante de Swain con la mala suerte fue probado en 1984, cuando se incendió su planta en McHenry, Illinois.
Sólo quedó un amasijo de colores de lo que fue el laboratorio y la oficina.
Un competidor (Bradbury) mostró un gesto inaudito de generosidad y le dio refugio a Swain para que pudiera hacer frente a sus compromisos.
Como la planta de Bradbury sólo operaba cinco días a la semana, Chroma trabajó en un tercer turno y los fines de semana. Cuatro días después del incendio, Swain pudo reanudar sus entregas. “El negocio continuó creciendo, incluso sin una fábrica porque la gente fue muy generosa”, recordó Swain. “Fue un momento difícil que mostró el fuerte lazo de amistad y camaradería que se puede desarrollar ante la adversidad”. Mientras tanto reconstruyó y amplió la planta de McHenry y tres años más tarde, Chroma regresó muy fortalecido a su propia planta.
Swain ha hecho considerables contribuciones a la industria a través de seminarios sobre el con trol de color en la planta.
Se hicieron tan populares estas pláticas centradas en los fundamentos de la tecnología del color que a veces acudían más de 500 personas, por lo que estableció en la planta un aula/biblioteca y un Centro de Aprendizaje.
En los años 90, Swain se convirtió en un activista de la industria de plásticos y enfrentó a lo que él llama “la ciencia basura”, en el caso del uso de metales pesados en los pigmentos.
Swain, sin titubeos denunció las propuestas del Gobierno de reducir drásticamente la exposición al cadmio – lo que finalmente obligó a la industria de los plásticos a cambiar los pigmentos de metales pesados a los colores orgánicos-.
A principios de 1990, Swain advirtió al respecto que los orgánicos son más caros y que con ellos los tiempos de ciclo para los procesadores se reducirían drásticamente, ya que los orgánicos mantienen el calor por más tiempo.
El CONEG - o Consejo de Gobernadores del Noreste (de Estados Unidos) - empujó el cese de los metales pesados. “Pero la legislación se basa literalmente en la pseudociencia”, alegó Swain.
“Fue una maniobra política de los gobernadores para darles ‘algo’ a los votantes y demostrarles que habían logrado ‘algo’. Pero PLastihistorias PLasti vidas hicieron uso de la ‘ciencia basura’ para los debates actuales sobre Bisfenol A y el Cloro”.
Lo cierto es que el BPA “se transforma en una química completamente diferente cuando se convierte en parte del policarbonato”, argumentó Swain. Eso es un hecho fundamental de la química, dijo: Cuando hay una reacción química, los productos químicos pueden perder su “identidad” y convertirse en un producto distinto.
Sin embargo, admite que es difícil discutir la química y la ciencia cuando los medios de comunicación y los grupos ecologistas se convencen de una historia amañada. “Una vez que los abraza-árboles han comenzado con una campaña basados en la ciencia de la chatarra, es casi imposible deshacerla”, lamentó Swain.
Entre otras actividades, Swain es ahora un director gerente de la Plastics Pioneers Association y está tratando de establecer un programa de mentores entre los PPA y los estudiantes de pregrado en colegios y universidades de toda la unión americana. Swain también tiene otros intereses.
Como es un marinero experimentado, desde los años 70 mantiene una escuela de vela en su comunidad para enseñar a los niños del barrio a navegar en un lago local.