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El nuevo horizonte de la calidad
Hemos dedicado este número al tema de la Calidad y su gestión integral porque es el telón de fondo por donde se mueve la industria, y está en todo, y más allá de la planta. En este número abordamos la complejidad del mismo desde distintos ángulos porque sabemos que muchas veces para alcanzar la calidad nos vemos en medio de un laberinto, que, si bien puede tener un alto grado de dificultad, siempre tiene una salida y donde las recompensas bien valen el esfuerzo y el capital que se invierte en ello.
Asimismo, y de manera consecuente, insistimos en la importancia de la certificación; pero antes de esto, en la importancia de la adopción y creación de normas y sistemas de evaluación de la conformidad.
Desde sus orígenes, a la sociedad humana organizada para el trabajo se le concibió en base a razones materiales y económicas; luego de la Revolución Industrial, se asumió como principio científico que la naturaleza del hombre era tanto como una máquina que buscaba únicamente satisfacer sus necesidades biológicas, pero se dejaron de los valores y otros factores de mayor trascendencia, como los espirituales y emocionales que, hoy sabemos, son esenciales en las personas. Entre los monjes benedictinos, el lema era laborare est orare, es decir, «Trabajar es rezar». Es algo reciente que, por fin, en distintos países avanzados se hayan percatado de que la calidad es generada no por las máquinas, independientemente de lo sofisticadas que sean, sino por los seres humanos, razón que ha derivado en nuevas teorías de Calidad Total que proclaman lograr primero la Calidad de Vida de los individuos, puesto que de ésta dependen los otros tipos de calidad. Japón fue el país que sirvió de cuna para las primeras teorías de Calidad Total; ahí surgieron y se desarrollaron, y ahora también esa nación es una de las primeras que se han hecho conscientes de que, para lograr un aumento en calidad y productividad, se deben crear, primero, las condiciones que mejoren el ambiente laboral de los trabajadores. Así, los resultados pueden ser sorprendentes: Cuando se organizan equipos de trabajo orientados hacia las metas y la confianza mutua entre los empleados aumenta, se despliega el entusiasmo, el compromiso, la seguridad, la creatividad y la mayor productividad.
Al respecto, en la sección de Expertos Opinan, Ángel Baguer, un experto en gestión empresarial, emprende este tema con gran amplitud.
Pero sin querer profundizar en temas filosóficos, resulta obvio que nadie puede dar lo que no tiene, por lo tanto, la pregunta es: ¿Tiene un profesional, como individuo, la calidad de vida personal para ofrecer estas habilidades a los demás?
La Calidad de Vida es un concepto que va mas allá de lo físico, pues implica valores y actitudes mentales; es un estado positivo que permite lograr estar en plenitud, es poder funcionar, al cien por cien, física, racional y emocionalmente; sentirse bien, vigorosos y entusiasmados.
Lograr Calidad de Vida tal vez no sea un tema fácil de abordar, pero debemos empezar a trabajar en este sentido, primero como personas y después en nuestro ámbito familiar y de manera extensiva en nuestro trabajo. Sólo así podremos transformar paulatinamente a una humanidad que naufraga en la apatía, en la carencia de valores y en círculos viciosos.
En fin, el tema da para tejer un largo lienzo de reflexiones y este es tan solo el ovillo de la madeja. Para terminar, quiero agradecer a todas las personas que nos brindaron unos minutos de su tiempo para contestar nuestra encuesta de evaluación de servicios. Sus sugerencias nos retroalimentaron y son muy importantes para lograr satisfacer con calidad y entusiasmo las necesidades de información de nuestra comunidad.


