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En un mundo globalizado…
Bien dice el dicho que “de la vista nace el amor”. Y aunque la apariencia no lo es todo, ciertamente sí es un buen comienzo. Eso no sólo es válido cuando se habla del atractivo físico o de construir relaciones personales, sino también cuando entramos en contacto con el intrincado mundo que nos rodea.
Se dice que el "empaque" forma parte fundamental del producto, porque además de contener, protegerlo y/o preservarlo, permite que éste llegue en óptimas condiciones al consumidor final, y es una poderosa herramienta de promoción y venta. Pero el propio término “empaque” contiene un enjambre de significados.. Incusive hay quien afirma que “el empaque es el producto”.
Alimentos, medicamentos, cosméticos y un sinfín de mercaderías guiñan descaradamente a todos los consumidores…, ¡ofreciéndose al mejor postor! Pero no nos escandalicemos. El mundo moderno no se entiende sin este desfile continuo que nos llena de imágenes, de deseos e ilusiones… El producto es una promesa que se cumple al comprarlo…, y claro, luego de usarlo.
Pero en la primera satisfacción, en poseer, ya está depositada la pasión por comprar. Y eso lo saben los mercadólogos que se ocupan de vestir al producto de una manera provocadora. Pasan horas en la mesa de diseño con el fin de encontrar una textura suave -de plástico, ¡claro!-, con colores armoniosos y tipografías que ayuden al comprador a asegurarse que lo que están comprando corresponde a lo que desean y necesitan.
La historia de la civilización y la de los empaques corren paralelas, desde que la humanidad decidió empacar para sus largas jornadas, por ejemplo, su trago de agua en un coco, en una esterilla, en un cuenco de madera, en una vasija de cerámica, o en una botella de PET.
Con el paso de los años, y por ensayo y error, la ya mencionada civilización pudo recordar cada logro y definir que “envasado” es el procedimiento por el cual una mercadería se guarda en un contenedor para su transporte y venta; también aprendió que “empaque” es una voz que incluye las actividades de diseñar y construir el recipiente o la envoltura para un producto (para protejerlo y, de paso, promover el artículo dentro del canal de distribución).
Y asimismo estableció, por último, que el término “embalaje” abarcaba a todos los materiales, procedimientos y métodos para acondicionar, presentar, manipular, almacenar, conservar y transportar la mercancía, con la condición de ser resistente, y proteger y conservar el producto.
Espero que el lector entienda la sutil diferencia entre los tres términos.
En fin, luego de otro salto evolutivo, la civilización exigió que el envase (o embalaje) fuera impermeable e higiénico, y que ayudara a impulsar las ventas. Una prueba de ello es la creación de fantásticos inventos como el Tetra Brick, donde el plástico juega un papel muy importante, como puede verse en un artículo al respecto en este número casi monográfico acerca del empaque.
Por otro lado, el lector de Ambiente Plástico se empapará aquí de la historia de los envases, de los alcances que guarda en nuestro país y de las áreas de oportunidad que podrán abrirse para los que tiene puestas las pilas en un futuro próximo (esta es una de las áres que más crece dentro de nuestra industria).
Además, conocerá los últimos avances y los nuevos proyectos sobre los cuales trabajan grandes empresas internacionales para que este proceso sea amigable con la sustentabilidad y con el medio ambiente.
Como anuncia la portada, este número especial subraya los métodos de marketing para crear un envasado atractivo que seduzca al consumidor, pero a la vez habla del material con que va a ser fabricado; que sea lo suficientemente innovador respecto de sus propiedades y que marque una pauta a seguir.
Por lo pronto, antes de emprender la lectura, comencemos este nuevo año 2012 con el pie derecho al adaptar la definición de “envase” a nuestras vidas, y les sugiero que lo contenido en nuestras mentes y corazones como nuevos propósitos por cumplir, lo preservemos y protejamos con la envoltura más resistente y duradera que exista, para que obtengamos los resultados esperados, tanto personal como profesionalmente, y lo más pronto posible.


