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La revolución que no tarda. Los materiales "emergentes".
El último medio siglo se ha definido como la Era de los Plásticos, pero también como la de los Semiconductores y la Microelectrónica. Pues bien, la superposición de ambas “Eras” será, con toda probabilidad, uno de los soportes básicos sobre los que se asiente la tecnología más avanzada del siglo XXI.
A lo largo de las recientes tres décadas, los polímeros que presentaban aspectos inéditos, como conductividad eléctrica o propiedades ópticas, bioquímicas o magnéticas, se fueron volviendo objeto de atención por parte de numerosos investigadores y científicos en todo el mundo. Ese inte¬rés se basaba en las aplicaciones potenciales que podrían y pueden tener estos nuevos materiales en áreas tan heterogéneas como la química, la biología, la física, la robótica y la ciencia de materiales. La convergencia de todas estas ciencias y disciplinas da origen a lo que hoy conocemos como “Tecnologías Emergentes”, tema al que dedicamos este número de Ambiente Plástico.
Un ejemplo es la nanoquímica, que está evolucionando de manera espectacular; sin duda, en un futuro próximo podrá proveer a los tecnólogos innumerables materiales funcionales e innovadores, los cuales encontrarán aplicación en muchas ramas, desde la nanoelectrónica y la fotónica, hasta el cómputo y almacenamiento de información y la construcción de nuevas generaciones de computadoras. La revolución que se avecina está comenzando con logros aparentemente sencillos, que cada vez nos sorprenden menos. De hecho, las nuevas generaciones los han adoptado como si siempre hubieran existido.
Cada año la lista de inventos crece, y algunas tecnologías acaban progresando hacia algo tangible, mientras que otras deben esperar aún más para madurar. De todas formas, los investigadores conducen sus estudios hacia lo que puede tener más impacto a nivel industrial y comercial, sobre todo en el corto y medio plazo.
Innovar o morir..., ese podría ser el lema del nuevo mundo industrial, de los negocios y de la sociedad. De hecho, el concepto de innovación ha terminado por robarle cámara al de globalización, que estuvo muy en boga en la década de los 90 y principios de este milenio. En su definición más simple, innovar es crear o modificar, a partir de ideas, un producto o un servicio, e introducirlo en el mercado, de modo que se ofrezca como algo completamente nuevo. Pero para hacerlo hay que invertir tiempo y recursos.
Un tema ligado a la innovación es el grado de inversión en investigación y desarrollo (I+D). Si bien se trata de un rubro donde México en general presenta bajos números - de apenas 0.5% del Producto Interno Bruto (PIB)-, en comparación a los países desarrollados, es imperativo que las empresas otorguen mayor importancia al tema.
Con este número de Ambiente Plástico queremos dar a nuestros lectores una panorámica de un futuro donde los plásticos no sólo progresarán de manera notable, sino que se volverán imprescindibles para fabricar desde un dispositivo de comunicación hasta órganos humanos sustitutos, logrando potenciar la calidad de vida de la humanidad.
Para proyectarnos hacia el futuro, las empresas debemos estar preparadas no sólo para lanzar al mercado nuevos productos, ligeramente modificados, sino desde la dinámica del trabajo con las diferentes áreas y mediante la creación de departamentos de Investigación y Desarrollo, y no solo de Imitación y Dependencia. Hay que invertir y establecer un sistema para generar innovaciones.
La idea de apostarle a la innovación debe desarrollarse en todos los sectores productivos, porque actualmente ya no se conciben los negocios que no sean ‘innovadores'.
Para emprender o hacer innovaciones, una parte importante, y quizás la más sencilla de todas, es establecer relaciones estratégicas con los clientes, a fin de escuchar sus necesidades y ver la manera de satisfacerlas. En la Industria del Plástico en México casi siempre los productos innovadores nacen de una exigencia de los clientes y no de una manera proactiva por ofrecer algo novedoso. Ojalá esto logre cambiar. Innovar es una buena idea para los propósitos del año que viene; después, haremos de la innovación un hábito.
El equipo de Ambiente Plástico y del Instituto Mexicano del Plástico Industrial enviamos a todos nuestros lectores nuestros mejores deseos para las fiestas decembrinas así como prosperidad en todo para el año 2011. Como siempre, reiteramos nuestro compromiso de mantener informada a la comunidad con lo más importante que acontece en la Industria del Plástico.


