Matemáticamente se define como “un número compuesto y abundante”. Además, este número presenta una particularidad muy curiosa que justifica plenamente la preferencia que le daban los narradores de varias de las leyendas más famosas de la literatura antigua. Por ejemplo, no es casual que en la leyenda de Alí Babá fueran 40 los ladrones. Cuando roban, sustraen (restan) y al juntar entre todos sus objetos robados suman (adicionan).
Resulta que el número 40 es el mayor número que, descompuesto en cuatro partes desiguales, permite formar con esas partes,
por medio de sumas y restas, todos los números enteros, desde el uno hasta el 40. Esas cuatro partes, que se presentan en progresión geométrica (siendo
la razón igual a 3), son: 1, 3, 9, 27.
Si al lector lo invade la curiosidad por esta aseveración podrá apreciar que la serie del uno al 40 se puede formar con estos cuatro elementos, y eso, entre otras peculiaridades, es lo que guardan estas relaciones.
Hay que recordar, además, que 40 son los naipes de las barajas españolas; 40 es el máximo valor en el juego del tute y, en la actualidad, se considera que 40 años es la edad del comienzo de la madurez del hombre. No debemos olvidar que el número 40 también aparece en las tradiciones más notables tanto de judíos como de cristianos. Algunos especialistas lo definen como un tiempo de prueba y, por eso, en las Escrituras,el Diluvio dura 40 días con sus 40 noches; también que Israel pasó 400 (40x10) años en Egipto y 40 años en el desierto en busca de la tierra prometida. Antes de recibir los Mandamientos, Moisés permaneció en el monte Sinaí 40 días, y Jesús, antes de convertirse en predicador, ayunó 40 días; además, estuvo sepultado 40 horas y subió a los cielos 40 días después de su resurrección. El profeta Elías también permaneció 40 días sin comer, recorriendo los caminos que lo llevaron al monte Horreb.
La escalera de Job hacia el cielo tenía 40 peldaños y, según San Agustín, este número simboliza la peregrinación por el camino de la verdad para alcanzar el cielo. Con este largo despliegue de los alcances del número 40 y su rico potencial podemos convencernos de que, efectivamente, no se trata de un número común, y sí, que su significado está íntimamente relacionado con el cambio. Por eso deseamos que nuestros lectores perciban con agrado que en esta revista no nos quedamos con los brazos cruzados en una zona de confort, sino que estamos decididos a votar por el cambio, para beneficio de nuestros lectores, aunque sin desviarnos de lo que hace 40 números nos impulsó a lanzar al mercado Ambiente Plástico; es decir, la idea de conjuntar esfuerzos, compartir información y adelantar en lo posible lo que ya está teniendo lugar en los laboratorios, exposiciones, ferias y plantasde todo el mundo, para
llevar a los lectores, a la creciente comunidad de este ramo industrial, integrada por transformadores, proveedores de materias primas, de maquinaria, equipo y servicios, lo último , lo útil y lo más importante.
El objetivo de este ejemplar dedicado a los pigmentos y compuestos, y que hemos querido llamar “Plásticos a Colores”, es presentar de la manera más simple posible todo lo complejo que puede resultar la coloración de un artículo de plástico. Además, como ya es costumbre, en el artículo de portada se incluyen datos estadísticos que permitirán a nuestros lectores dimensionar el tamaño y el potencial del mercado y las oportunidades que existen en nuestro país en materia de coloración, su tecnología, producción y disponibilidad.
La historia de estas maravillosas sustancias que imparten color es apasionante, y por ello, en la sección de Plastihistorias, se reseñan los acontecimientos más importantes de más de dos siglos de uso registrado, desde el uso de materias primas naturales hasta que, gracias al desarrollo de la Química, se tuvo la capacidad de fabricar una amplia gama de pigmentos sintéticos que no sólo dan color, sino que también pueden producir distintos efectos especiales.
Y para deleite de quienes buscan oportunidades en horizontes tan distantes como el futuro, nos llena de orgullo incluir en las páginas de este número tan singular a una personalidad como la de Don Julio Millán Bojalil, un plastiquero que sabe acercarse a los linderos del mañana.
Desde Ambiente Plástico
¡Número 40! Un símbolo de cambio
Publicado en:
Carta Editorial
Por: Mónica Conde
Jul 20, 2010 - 1:06:19 PM
Jul 20, 2010 - 1:06:19 PM
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