Desde Ambiente Plástico

Zona de confort ¡El riesgo de no atreverse!

Publicado en: Carta Editorial
Por: Mónica Conde
May 18, 2010 - 12:53:58 PM

Vivimos en una sociedad caracterizada por un vertiginoso desarrollo científico y tecnológico que hace que el escenario en el que se desenvuelven
nuestras vidas cambie cada vez más de prisa. Los continuos avances especialmente en bioingeniería, ingeniería genética, así como en las nuevas tecnologías de materiales y procesos, estimulan la renovación continua y acelerada del conocimiento. Todo esto impulsa cambios en la forma de hacer y utilizar los instrumentos que se utilizan.
El tema de este número está dedicado a los plásticos para uso médico. No fue fácil llevarlo a cabo. Primero, fue necesario compendiar y seleccionar la información más adecuada para nuestro mercado, y después tratar de simplificarla en la forma como ahora se presenta, debido a que los expertos médicos emplean con frecuencia un lenguaje especializado, técnico y muy complejo. Todo el equipo de colaboradores de Ambiente Plástico nos hemos esforzado por presentar de la manera más sencilla posible la información para que nuestros lectores puedan encontrar oportunidades de negocio en este creciente sector.
Uno de los retos más grandes, no es la volatilidad de los precios de las materias primas. El verdadero desafío es cumplir con todas las normas y con la regulación local e internacional que tienen que ver principalmente con la salud del ser humano. Sin embargo, es un sector que todavía se puede considerar como un “nicho de mercado”, porque además de que presenta un crecimiento continuo, la oferta existente todavía no ha logrado satisfacer las necesidades que prevalecen.
En el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, expuesto por el presidente Felipe Calderón, se menciona que, al igual que en el mundo, en México se han registrado importantes adelantos en materia de salud. Ejemplo de ello es la aplicación universal de vacunas, la disminución en los índices de desnutrición, la reducción de enfermedades infecciosas y el aumento en la cobertura de los servicios públicos.
Sin embargo, aún existen importantes desafíos que se deben superar con la transición demográfica y la desigualdad económica. Las muertes por enfermedades no transmisibles, los padecimientos
asociados a una larga vida, como la diabetes y la hipertensión, así como las lesiones por accidentes o por violencia, representan hoy el 85% de todas las muertes que se registran en México. Estos padecimientos son complejos y de tratamiento costoso y requieren de gran cantidad de consumibles elaborados con plásticos. El otro 15% corresponde a las muertes por enfermedades asociadas con la pobreza, como las infecciosas, la desnutrición y las que tienen que ver con la reproducción, mismas que hace 50 años eran las más frecuentes en el conjunto de la población y que ahora afectan sobre todo a quienes viven en situaciones precarias.
Por otra parte, en la medida en que la población de adultos mayores crece, los problemas de salud asociados a este grupo son el componente que más atención demanda y por lo tanto también necesitan productos hechos con plásticos. México cuenta con 4,203 hospitales, de los cuales 1,121 son públicos y 3,082, privados. El sector público cuenta con un promedio de 0.74 camas por cada 1,000 habitantes, inferior al valor sugerido por la Organización Mundial de la Salud, que es de una cama por cada mil habitantes. Las instituciones de seguridad social tienen una tasa de 0.87 camas, contra 0.63 de las instituciones que atienden a la población sin seguridad social.
Claramente, en nuestro país aún existe un significativo déficit en materia de salud y por lo mismo las oportunidades
para hacer negocio en este sector con todo lo que se necesita para crecer son muy grandes. Lo único que hay que hacer es perder el miedo de invertir en lo que no hemos invertido, es decir, buscar diversificar a nuestras empresas y salir de nuestra zona de confort para crecer.
Es natural que, cuando invertimos en algún nuevo negocio sintamos temor a lo desconocido e incluso al no saber qué tenemos que dejar y qué tenemos que ganar, podemos adquirir un sentimiento de pérdida. En la Industria del Plástico no hay zona de confort que valga cuando percibimos que todo a nuestro alrededor cambia a una velocidad acelerada y la vida nos desafía con situaciones inesperadas.
Ha llegado la hora de “arriesgarse” y atreverse a probar algo nuevo; ¿qué hay que perder en ello? Lo importante
será buscar la asesoría correcta, investigar los detalles del mercado al que se desea entrar y tomar la decisión. Quedarse estancado es el verdadero riesgo de cualquier empresa.

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