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El plástico gana el mundial.
El zumbido exaspera.
La televisión en sus transmisiones no sabía cómo quitársela de encima.
Pero se convirtió, en la voz de los estadios; las vuvuzelas pueden enloquecer a cualquiera y de seguro eso desconcentró a muchos jugadores al comienzo del mundial (luego se fueron acostumbrando o, de plano, perdieron el oído), pero pocos sospechaban que esos ruidos interminables que producían las porras eran también la voz del plástico imponiéndose de nuevo en el gusto de las masas (las vuvuzelas se fabrican en los Allrounders, de la firma Arburg, por la empresa Masincedane Sport Company). De hecho, el material que siempre está presente con novedades desafiantes en los grandes encuentros, ya sean olímpicos o futboleros, es el plástico.
Pero de regreso a este instrumento de viento, o de tortura sónica, (conocida en lengua zulú como lepatata en setsuana) es una especie de trompeta larga que el año pasado vendió, tan solo en Europa, 1.5 millones de artefactos, y espera ventas en el mundial de entre 2 y 3 millones de dólares. Aunque el origen de la palabra vuvuzela es desconocido, podría asociarse a la palabra vuvu, que en zulú significa “hacer ruido”, o de un término sudafricano más coloquial, “baño de sonido”. La vuvuzela proviene de un instrumento hecho con barro que utilizaban los zulúes en ceremonias religiosas, un poco para imitar el sonoro barritar de un elefante, aunque a veces, más que eso, evocar la furia de una colmena de abejas asesinas que hubiera sido agitada.
Al comienzo, cuando era un instrumento más local, la vuvuzela se fabricaba con estaño y hacia 1978, a partir del Mundial de Argentina, se popularizó en plástico.
Tal vez por ello se hizo indispensable para los hinchas, hooligans y exaltados de cualquier selección nacional.
Desde 2001, Masincedane Sport la empezó a comercializar en Sudáfrica y ahora hizo saber a todos que la vuvuzela tiene un inventor oficial: la iglesia Shembe, y un primer tropetista, el profeta Osaiah Shembe.
Plástico contra plástico
En vista del enorme ruido que generan, a la versión en plástico de la vuvuzela se le han hecho algunas modificaciones para bajarle un poco el volumen –alrededor de 20 decibeles menos-.
En cuanto al precio, se pueden encontrar en la calle trompetas que oscilan entre los 3 y los 10 dólares. Pero fue tal su éxito que no tardará en inundar con su escandaloso registro los estadios de las principales ciudades del mundo; así que trate de acostumbrarse o compre tapones de plástico flexible o de espuma para los oídos.
Por cierto, la decisión del presidente de la FIFA , Joseph Blatter, de no vetar el uso de las vuvuzelas en los partidos, hizo el agosto de los fabricantes de tapones para oídos. Se sabe que dos compañías estadunidenses están reportando un incremento inesperado en la fabricación y envío de estos productos a Sudáfrica, donde millares de participantes a los partidos y en las calles ya no toleran el estruendo.
Las ventas de la empresa Ear Plugs Online subieron un 121%, lo cual representa más de 10,000 unidades vendidas, mientras que Sheppard Medical, su competidora, reporta un aumento del 20% en su producción, es decir, 400,000 tapones para oídos, y ambas aseguran que venderán por lo menos un millón antes de que acabe la justa competitiva.
Pelotas resbalosas
También el plástico está involucrado en otra polémica, en la de la Jabulani (que en lengua zulú significa celebración), nada menos que la pelota más redonda de la historia, que ha sido calificada por muchos jugadores y directores técnicos de equipos nacionales como "complicada", por decir lo menos.
Para muchos, sin embargo, este balón es “perfecto” (basta ver lo perfecto que es al estudiar el video: http://www.mundialsudafrica-online.com/tag/ material-con-que-esta-echo-jabulani/, que muestra cómo se fabrica este impresionante balón). La Jabulani fue construida con ocho paneles tridimensionales unidos por calor que por primera vez fueron moldeados esféricamente para lograr más precisión. La microtextura de la piel de la pelota le da un aspecto externo único. En cuanto al color, cuenta con 11 tonos que se han usado para representar los 11 idiomas del país, las 11 comunidades y los 11 jugadores que componen cada equipo.
De hecho, la firma Adidas tardó más de cuatro años en diseñar, desarrollar y probar cada una de las cualidades, y aseguró inclusive que la nueva tecnología utilizada en su fabricación confería a la pelota un vuelo estable que debía terminar con la pesadilla de los balones ondulantes.
En la práctica, sin embargo, el arquero inglés David James la calificó como “horrible”, y el intrépido delantero argentino Lionel Messi mostró su descontento con la Jabulani:"La pelota es muy complicada para los arqueros y para nosotros", advirtió.
Los científicos llegaron a la conclusión de que la nueva pelota creada para la Copa mundial de Sudáfrica FIFA 2010 sería más impredecible que su predecesora.
Pronosticaron que iba a provocar un juego más fuerte y rápido de lo normal: “La textura de la Jabulani posee pequeños ribetes y surcos que la distinguen radicalmente de la pelota del mundial de Alemania 2006, la Teamgeist, de diseño ultra liso”, aseveró el Profesor Derek Leinweber, de la Universidad de Adelaide (Australia), experto analista de la aerodinámica de las pelotas (sus cálculos de la de cricket, golf, y la Teamgeist son legendarios).
Según el experto, “la Teamgeist fue algo fuera de lo normal. Era muy suave, mucho más lisa que una pelota normal y tenía la tendencia a doblar más de lo convencional; podía caer súbitamente al final de su trayectoria. En cambio, el relieve aerodinámico en la Jabulani basta para crear más turbulencia alrededor de la pelota y mantener su vuelo durante más tiempo. El resultado es una pelota más fuerte y rápida en el juego.” En su opinión, más que nadie dentro de la cancha, el portero es quién puede sufrir más los efectos de la Jabulani. En los remates, el balón puede alcanzar movimientos impredecibles y su trayectoria presentar cambios bruscos y caídas repentinas con un poder y energía que la Teamgeist no tenía.
Por otro lado, la altura de los estadios mundialistas (la mayoría por encima de los 1,000 m.) hace más probable que tengan lugar movimientos indeseables.
Uniformes verdes
En contraste a las polémicas anteriores, la marca Nike anotó con la “nota verde”, que por supuesto no podía faltar. Esta firma lider en tecnología deportiva produjo los uniformes de 10 selecciones, entre ellas las de Brasil, Inglaterra y Holanda, empleando una fibra reciclada proveniente de las botellas de plástico PET.
Se necesitan ocho botellas de plástico para producir un uniforme completo. Además de las versiones para los equipos nacionales, las camisetas de venta al público también se confeccionaron con material reciclado.
La fabricación consiste en recolectar los envases en sus instalaciones de reciclado y reparación de residuos, ubicadas en Japón y Taiwán. Las botellas son lavadas y se les retiran las etiquetas y el pegamento, y después se cortan en láminas que se funden para crear un hilo delgado que sirve para urdir el tejido de la ropa deportiva.
Kike Kaos Nike reveló haber reciclado alrededor de 13 millones de botellas plásticas. Como se ve, se trata de un ejemplo más de cómo el reciclaje del plástico PET (Polieftilén Terelaftato) se convierte poco a poco en una industria por sí misma y no sólo como una forma de minimizar el impacto en el ambiente


