La crisis económica y política ha creado una ola de suspicacia que sólo el plástico y el cristal pueden contener; y es que la sociedad en su conjunto clama hoy por una mayor transparencia, y para eso, los materiales citados ofrecen espléndidos ejemplos.
No sólo a los políticos y a la democracia se les pide más transparencia: Las urnas, con paredes de plástico, dejan ver las boletas que se depositan, y los políticos, que por un cúmulo de razones se les mira con desconfianza, hacen su declaración de bienes al comienzo y al final de su gestión.
Como afirman los teóricos en óptica, “la transparencia ofrece ángulos insospechados en aquello que envuelve” y, gracias a la evolución del plástico, está ganando terreno. Hay que recordar que “un material presenta transparencia cuando deja pasar fácilmente la luz, mientras que un material es traslúcido cuando deja pasar la luz, sí, pero de manera que las formas se hacen irreconocibles. Por último, es opaco cuando no deja pasar la luz.
Claro, algunas cosas de la vida no son diáfanas aún, como las finanzas de algunos partidos políticos y las cuentas de ciertos sindicatos, pero la moda de la nitidez llegó para quedarse. Por ejemplo, ¿quién no recuerda la tina transparente de una famosa artista de vodevil que se bañaba con champaña, desnuda, a la vista de un público que perdía la compostura ante el espectáculo, transparentando su lascivia?
Y hablando de anatomías; ¿quién no se acuerda, cuando niño, de los modelos del cuerpo humano que vendía Revell Lodela, totalmente transparentes para poder ver la capa de la piel, los músculos, los huesos y las conexiones del sistema circulatorio y el nervioso.
Quizás en unos años más, para ayudar al médico en sus diagnósticos, bastará tragar una sustancia que nos haga transparentes, y llegar al consultorio como una especie de rana a la que se le ven clarito articulaciones, venitas y arterias sin necesidad de rayos x. El afán de transparencia parece ser, a estas alturas de la civilización, la avenida más ancha para acercarnosal futuro.
Mundo sin escondites
Últimamente, si uno quiere ver lo que ocurre abajo, en el piso del mar, ya no hace falta vestirse de hombre rana. Gracias a la transparencia, como la que ofrece un kayak de plástico transparente ya es posible, a golpe de remo, disfrutar la riqueza de la vida náutica.
En otra perspectiva, con el elegante piano de concierto de Schimmel, el K213, de duro cristal, los aficionados a la música pueden apreciar cómo fluyen las notas por la acción de su increíble maquinaria. También existe, y con la misma calidad, un piano de acrílico que revela, a los más atentos, los secretos íntimos de una melodía.
Pero si más que eso, a usted lo atrapan más las llamadas de los celulares, sepa que hace poco apareció un nuevo Nokia que deja ver no sólo quién llama, sino qué ocurre dentro del aparato, ya que todas sus piezas son transparentes. Además, hace visible lo invisible, ya que posee detectores del ambiente que nos rodea; por lo que, temperatura, altitud y presión…, quedan en evidencia. El proyecto Morph Concept fue diseñado para recargar baterías con la luz del sol, y permite, además, que los teléfonos transparentes se auto preserven y limpien automáticamente.
Una cocina sin secretos
Si insistimos en la transparencia, ya es tiempo en que todo puede serlo al interior de una casa. De entrada, ya no será necesario abrir el refrigerador para darse cuenta si hay o no comida. La empresa japonesa Anchorwomen acaba de sacar una línea de electrodomésticos que revelan hasta lo que se está echando a perder ahí dentro; y no ofrece sólo congeladores, sino equipo de aire acondicionado y lavadoras totalmente transparentes (en vez de perder el tiempo viendo la tele se puede ver cómo da vueltas la ropa interior de la familia).
Como se sabe, ya hay materiales que dominan el tema de la transparencia, como el PMMA, o Polimetilme tacrilato, un plástico de ingeniería que se obtiene de la polimerización del metacrilato de metilo y que compite ahora con plásticos como el PC, o Policarbonato, o con el PS, o Poliestireno.
Este acrílico se emplea para crear desde lavadoras hasta la cubierta de computadoras o instrumentos musicales, y destaca entre los plásticos transparentes por su resistencia a la intemperie y al rayado. En el ámbito médico lo emplean para la fabricación de prótesis óseas y dentales.
Vértigo de altura
Sin ir tan lejos, en la industria de la construcción la transparencia está a la orden del día. Algunos ingenieros y arquitectos han experimentado ya con varios materiales. E el Gran Cañón del Colorado, a una altura de 1200 metros por encima del Rio Colorado, hay un mirador en forma de herradura que sobresale de uno de los acantilados.
Fue construido en una reserva de los indios Hualapi, y el paisaje que muestra es impresionante. Hasta los más valientes toleran con inquietud el vértigo de mirar el precipicio al caminar sobre suelo transparente a esa altura. Pero el paisaje vale la pena.
Esta experiencia es similar a la que viven los visitantes de la Torre Sears de Chicago -el tercer edificio más alto del mundo, con cerca de 450 m de altura y 110 pisos-, está rodeada de imponentes rascacielos, y abrió al público un balcón 100% transparente que sobresale más de un metro.
Los visitantes lo llaman ‘The Ledge’, y es un cubo de 3m por 3m en el piso 103 fabricado con un cristal de 4 cm de grosor que permite soportar un gran peso a 412 metros de altura; la vista de horizonte hacia el lado oeste de la Torre es impactante.
Los materiales empleados son tan resistentes que hasta han llevado a probar su eficacia en la industria automovilística. Desde hace un par de años se sabe que hay un auto totalmente transparente. Una marca suiza ha creado el “eXasis”, hecho de Makrolon, un tipo de plástico de alta tecnología a prueba de golpes.
Los prototipos, con plásticos creados por Bayer Material Science, son realmente innovadores en muchos aspectos: el auto viene equipado con un motor bicilíndrico de 750 cc y 150 caballos que utiliza bioetanol, con el que llega de 0 a 100 km/h en 4.8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 210 km/h.
No cabe duda, el mundo se torna más transparente, más cercano y ¿más honrado?
Baños a la vista
De hecho, hasta la intimidad puede ser invadida y perder sus refugios, como ocurre en los baños públicos de Lausana, Suiza, cuyo diseño se basa en paredes de cristal líquido. Si los usuarios quieren privacidad, pueden pulsar “ver” y las paredes se convertirán en cristal opaco bajo tensión eléctrica. Para que nadie se quede dormido dentro, cada 45 minutos, si no hay movimiento, el baño vuelve a ser transparente. En caso de emergencia, esto es crucial, ya que puede hallarse alguien lastimado o inconsciente en su interior.
En un artículo de Almúdena Serpis, de la Agencia Efe, se entrevista a Olivier Rambert, fundador de Oloom, la agencia de diseño especialista en baños públicos, que es un fanático no sólo de la transparencia, sino de la limpieza: “Puedes ver si el servicio está limpio o no sin tener que entrar en él, y como todo el mundo podrá verlo tras ser usado, cada persona que lo utilice se asegurará de dejarlo impecable”, puntualizó.
Por si lo no cree, visite la página http://arkiidea.blogspot.com/2009/05/diseno-de-banos-publicos.html, que cuenta con dos videos para entender cómo operan estos baños. Después de esa invasión casi cualquier cosa puede volverse transparente.