Quicklinks
- Sólo para usuarios registrados
Un edificio embotellado
Se trata del único edificio de exhibiciones del mundo y se llama "Ecoark" –el cual tendrá un costo de 4.22 millones de dólares-, con anfiteatro, museo y cortina de agua (que aprovecha de la lluvia y del sistema de aire acondicionado). Fue levantado con botellas de plástico recicladas y es capaz de resistir temblores y tifones, muy frecuentes en la zona.
La estructura de tres pisos fue edificada en Taiwán para demostrar a los visitantes de la Feria el enorme potencial del uso de materiales reciclables, ya que tendrá 130m de largo por 40m de ancho y 26m de alto. Un detalle que despertará el asombro entre propios y extraños va a ser el de las paredes translúcidas -que dan paso a una cascada de luz-, lo que significará un notable ahorro de energía. Otro aspecto que llamará la atención es la fácil construcción con bloques de plástico. Y algo más complejo, el armazón de acero, que se aprecia muy resistente.
Arthur Huang, director de la constructora "Miniwiz Sustainaible Energy Developments, Ltd", aseveró a la prensa que “nadie en el planeta ha construido un centro de exhibiciones con botellas de plástico”. Hay que señalar al respecto que Taiwán es uno de los países donde el reciclaje es obligatorio, por lo que prohíbe el papel, el plástico y otros materiales reciclables en la basura normal, eso lo ubica en el registro del mayor índice de reciclaje de botellas de plástico del globo.
Tanto Miniwitz como "Far Eastern" se han propuesto donar el edificio a Taipei para que sea utilizado en la exposición Flora 2010.
Proyecto Plastiki
Una botella en medio del océano
¿Se acuerdan de los náufragos que metían un mensaje en la botella para que pudieran rescatarlos? Era una petición de ¡auxilio!, ¡socorro!; era un aviso urgente para que todos los barcos que pasaran cerca vinieran a buscarlos. Con ese símbolo en la cabeza, el aventurero y ecologista David de Rothschild (un aristócrata), fundador de Adventure Ecology, mandó no una, sino 12.500 botellas de plástico reciclado al mar, en la forma de un catamarán que le costó tres años de su vida para armar.
Contento, seguramente, partió hace unas semanas, el 20 de marzo, con la idea de cruzar desde San Francisco hasta Sydney, y desde ahí mandar un mensaje, como el de los náufragos, ¿se acuerdan?, para proponerle al mundo que hay otras salidas para los desechos plásticos que van a parar a los océanos del mundo. Hacer embarcaciones es una buena manera de convertirlos en un recurso bastante útil.
Inmarsat y su socio Stratos patrocinaron el proyecto Plastiki, el catamarán citado arriba, que por cierto, mide 20 metros. El casco del Plastki está construído con fibras de plástico, y debe mantener a flote al aventurero durante la expedición de tres meses a cruzar el Océano Pacífico. La ruta del Plastiki cubrirá aproximadamente 10,000 millas en unos 100 días, y navegar a través de algunos de los ecosistemas más remotos y frágiles de ese océano.
El Plastiki, según el programa “navegará compartiendo el testimonio de los efectos del calentamiento global y de los residuos en los ecosistemas y habitantes de nuestro planeta”. Mediante una terminal Thrane & Thrane Sailor 500 FleetBroadband, se comjunicará en todo momento por satélite (Satcom), y enviará el vídeo desde el barco a la página web del proyecto y a los medios de comunicación del mundo, incluidas las actualizaciones semanales de radiodifusión en la CNN y un documental de la National Geographic para finales de 2010.
De Rothschild, o más bien David, no va solo (¿cómo podría?) lo acompañan cinco tripulantes que se ocuparán (a través de blogs, Twitter, MySpace y Facebook) de atender las entrevistas y de mantenerse en contacto con los fanáticos de la aventura.
El Plastiki ha aprovechado para la reutilización de 12,500 botellas de plástico en su diseño los avances más innovadores en plásticos, tales como auto-reforzado PET (srPET), un material 100% reciclado hecho con fibras de plástico y que le da forma al catamarán.
El medioambientalista dijo que "el 90% de los desechos del océano es plástico, por lo que es apropiado que la expedición se centre en él ya que estamos ayudando a impulsar un cambio hacia el desarrollo de materiales inteligentes que son totalmente sobre-reciclables. El legado del Plastiki será su capacidad para cambiar el pensamiento y la percepción pública de los plásticos como un enemigo a la manera en la cual el plástico puede llegar a ser parte de la solución".


