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Emprendedores: Los agentes de cambio que necesita la industria.
De la misma forma en que se recurre a distintas esencias aromáticas para elaborar un buen perfume, o a distintos ingredientes y condimentos para conseguir un delicioso guisado, o a varios aditivos y sustancias colorantes para lograr un masterbatch de calidad, también es primordial combinar diferentes elementos para el manejo eficiente de una empresa de plásticos: conocimientos, experiencia, competitividad y actitud personal. Saber dosificarlos, es lo que marca la diferencia entre el crecimiento, el estancamiento o el fracaso de la misma. Igualmente, es importante distinguir al emprendedor del empresario, y no debe haber confusión, porque la diferencia es enorme. El emprendedor es flexible como el plástico, está por encima de todos y se le puede identificar porque sabe correr riesgos, invierte tiempo, dinero, espacio, ideas y trabajo. En contraste, a un empresario se le reconoce porque, normalmente, los riesgos que enfrenta son bastante medidos. Si no es emprendedor, sencillamente estará destinado a convertirse en uno más dentro de su actividad y por lo tanto, las probabilidades de fracaso son grandes, si entendemos la dinámica de la competencia actual. Un individuo emprendedor no es necesariamente un empresario, pero cuando sí lo es, sin lugar a dudas resulta un excelente líder, y consecuentemente, su empresa se mantendrá en la vanguardia.
Los emprendedores son, como se puede apreciar, los agentes de cambio que necesita nuestra industria.
Es el momento de cuestionar cómo se encuentra cada área de la empresa, distinguir claramente los problemas, indagar y cruzar los puentes que generen resultados cuantificables. Los emprendedores no temen enfrentar los obstáculos y pueden hacer crecer su entorno, encuentran las oportunidades, visualizan el futuro y tienen claro el plan de sucesión de su empresa. Hoy, después de 37 años de colaborar para nuestra Industria del Plástico, percibo con cierta angustia que varias de las empresas que participan en este sector no han logrado evolucionar, y son realmente muy pocas las que se pueden considerar como maduras o en pleno crecimiento. En mi opinión, esto se debe a la falta de compromiso de los directores o dueños, porque a veces hay más empresarios que emprendedores. De cualquier forma, si quiere que su negocio evolucione y sea competitivo, es imprescindible que se comporte a la altura de un verdadero emprendedor. ¿Cómo? Debe conocer cabalmente la información integral sobre su producto y su mercado; debe saber con detalle cada una de las áreas de su empresa, motivar a todo su personal para que hagan su trabajo con gusto y pasión, y seleccionar a aquéllos que resulten ser los que apliquen un mayor compromiso, ya sean familiares o no, porque entre ellos puede encontrarse a uno que propicie la consecución de su empresa, a un emprendedor.


