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Orden, disciplina, compromiso…
Como directores y dueños hay que enfrentar lo que sigue y estar atentos y preparados para el repunte económico que iniciará, sin lugar a dudas, el segundo cuatrimestre del 2010. Mientras tanto, lo más recomendable es administrar el ingreso, procurar el flujo de efectivo, no endeudarnos en divisas extranjeras, optimizar los recursos de nuestra empresa, estar más cerca del persona, apoyar al que no puede ,enseñar al que no sabe y darle las gracias al que no quiere.
Únicamente el personal identificado con la empresa será el que permanezca en ella y el que ayudará a mover los engranes de la misma para activar el motor que nos impulse a continuar nuestra labor y crecer.
Durante muchos años el empresario y las áreas de recursos humanos siguieron las teorías tayloristas, donde el medir tiempos y movimientos era la parte más importante de nuestros procedimientos. El perfeccionar cada uno de éstos nos llevaría al éxito; además de las pláticas motivacionales hacia el personal que eran la base para generar mayor compromiso entre los ejecutivos.
Ante la crisis y para enfrentar la contracción económica, que se acentúa y se prolongará por casi medio año más, los directores y dueños también tenemos la obligación de cambiar nuestro estilo de dirección paternalista y, sin convertir a la empresa en una tirana de sus colaboradores, buscar un modelo al más puro “Estilo Alemán”.
Un sentido del deber que involucre el compromiso y desempeño de cada uno de los miembros de nuestra organización, y que sus responsabilidades sean medibles y romper con el viejo modelo donde “el que más se exhibe es el que mejor remunerado está” y “el que menos habla es el más ignorado”.
Señores directores y empresarios, volteen a ver a todos sus empleados y encuentren a aquellos que con toda discreción y profesionalismo han realizado su labor, capacítenlos para que su desempeño sea mejor y midan sus logros, ordénense y cumplan con una administración donde la voluntad de alcanzar los objetivos trazados, el sentido del deber y la lógica prevalezcan; y no las emociones y el protagonismo que de momento nos llevan a la euforia, pero que nos ciegan ante la medición de resultados.
¡Orden, disciplina, compromiso y medición del desempeño!... son la clave para enfrentar otro medio año de retos donde seguramente habrá resultados y crecimiento de nuestra empresa y de la Industria del Plástico.


