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¿La recuperación a la vista?
Ahora que la futurología ha sido tan bien ponderada y abundan recursos e información disponible para realizar predicciones sobre diferentes aspectos relacionados con el comportamiento de los fenómenos naturales, o con la evolución de la economía y de las sociedades humanas, las crisis económicas son más llevaderas.
A diferencia de los viejos profetas iluminados, o de algunos precursores de la industria química que utilizaban los gases de mercurio del crisol alquímico para penetrar en el misterio de los sucesos futuros, los profetas de ahora son grandes agencias nacionales o internacionales públicas y privadas que cuentan con un fuerte respaldo económico y científico para reunir los insumos de información necesarios o para realizar grandes encuestas y “correr los números” hasta obtener proyecciones y escenarios consistentes, desde un punto de vista matemático y estadístico.
No obstante, y a pesar de los avances en la profesionalización e institucionalización de la práctica de la “futurología” a nivel global, ésta no ha logrado despertar una confianza absoluta o definitivamente mayoritaria en sus resultados y en los escenarios prospectados: la causa de ello no puede ser otra que la existencia de variables exógenas y de las diferencias en las estructuras económicas, culturales y/o contraculturales que operan y persisten en la llamada aldea global.
Un ejemplo de estas actitudes escépticas lo tenemos en los resultados de la 13ª Encuesta Global de CEO 2010 (EGC) realizada por la Red Global de PricewaterhouseCoopers y en la 1ª Encuesta Nacional de CEO México (ENCM), realizada bajo el mismo marco procesal y metodológico de la anterior, y en la cual he tenido la fortuna de participar como investigador y editor.
Tanto la EGC como la ENCM tuvieron entre sus objetivos principales medir los niveles de confianza de los CEO de importantes empresas en los pronósticos institucionales relacionados con el comportamiento de la recuperación de la actividad económica de sus empresas, industrias y economías nacionales después de la fuerte crisis y recesión experimentadas en el 2009.
A pesar de la fuerte consistencia estadística de los resultados de estas encuestas, los niveles de confianza de los CEO reflejan fuertes diferencias derivadas de las circunstancias y de las percepciones de los CEO en los niveles local, global y regional y, lógicamente, también en función de los horizontes temporal y sectorial.
Mañana sólo será otro día
Uno de los primeros hallazgos de la EGC y de la ENCM, es que los niveles de confianza de los CEO en relación con los pronósticos de corto plazo son muy inferiores a la confianza que inspiran los pronósticos en el mediano y largo plazos. Así, al preguntarles sobre su nivel de confianza en el cumplimiento de los pronósticos relativos a los ingresos de sus empresas en los próximos 12 meses (correspondientes al ejercicio anual 2010), sólo el 31% de los CEO a nivel global reconocieron un alto nivel de confianza en dichos pronósticos.
Las diferencias regionales en los niveles de confianza son muy notables: mientras que el 68% de los CEO que operan en China y el 50% de los brasileños se manifestaron verdaderamente confiados en el cumplimiento de los pronósticos de crecimiento de sus empresas, sólo el 36% de los CEO mexicanos, el 26% de los estadounidenses y el 20% de los europeos se manifestó en ese sentido.
No hay crisis que dure tres años
La confianza de los CEO en todo el mundo mejora sensiblemente cuando se trata de los pronósticos de mediano y largo plazo: así, al interrogarlos sobre sus niveles de confianza en cumplimiento de los pronósticos de crecimiento de los ingresos de sus empresas en los próximos tres años, el 50% de los CEO a nivel global respondió sentirse verdaderamente confiado, y las diferencias regionales de percepción se estrecharon entre el 70% de optimismo de los chinos y el 42% de los europeos, en tanto que los CEO mexicanos y norteamericanos se ubicaron ligeramente arriba de la media global con registros de 52% y 54%, en ese orden.
Mexicanos desconfiados
En términos generales, los niveles de confianza de los CEO tienden a ser más altos cuando se trata de evaluar los pronósticos de crecimiento de sus empresas que cuando se trata de los pronósticos en el crecimiento de sus industrias o de las economías nacionales en las que operan. Así, la brecha, o el spread de confianza entre los CEO del mundo, se abre considerablemente entre los más optimistas, los CEO de Brasil y China, -que se encuentran 100% confiados en alcanzar una plena recuperación de sus economías nacionales en el 2010-, y los CEO de México, que resultaron ser los más desconfiados y pesimistas del mundo, ya que sólo el 43% de ellos expresaron su confianza en que la recuperación de su economía nacional se alcance en el presente año.
Leopoldo Eggers es investigador, editor y director de las revistas Ranking Negocios y Gobierno Corporativo


