Para mejorar el presente hay que construir el futuro. Julio Millán Bojalil.

Todo cuanto haga falta para conocer detalles de la vida y obra de este empresario eminente se puede encontrar en internet con dos simples clics: entrevistas, artículos, referencias, programas, videos, libros, biografías y, por supuesto, la página de Consultores Internacionales S.C., una firma vanguardista que fundó hace 40 años.
Sin embargo, nada es mejor que tener la oportunidad de acercarse a este “plastiquero de corazón” que, en el momento de nuestro encuentro, se muestra apacible, sonriente y atento a lo que preguntamos sobre su vida, su vocación, su carrera, sus logros como profesionista y su pasión como empresario por los plásticos. Alérgico a la política La situación que llevó a Millán a elegir economía como vocación fue que siempre tuvo una propensión hacia lo nuevo y diferente. “En los años cincuenta –recuerda- surgió en la UNAM la carrera de economía y yo tenía interés hacia las áreas sociales; de hecho yo quería ser licenciado, pero no abogado, así que mi opción fue la economía”. Una vez matriculado, se dio cuenta que las matemáticas eran una parte medular de esta
profesión lo que la hacía similar a las carreras de ingeniería y, aunque al final le gustaron, compensó su interés por las ciencias sociales cursando de manera simultánea la carrera de Ciencias Políticas y Sociales. Una vez concluida su carrera, Millán comparó su suerte con la de sus contemporáneos: “Yo fui el único bicho extraño que quería ejercer su profesión; todos mis amigos se hicieron políticos”.
Esta circunstancia lo orilló a desarrollar el concepto de consultoría. Por ese entonces, lo que existían eran los despachos: “Así que formé el concepto de consultoría cuando el nombre de Consultores no existía, o era raro, aunque hoy todo mundo es consultor, hasta de belleza”.

Plastiquero de toda la vida

Pero vamos por partes. En primer lugar, Millán enfatiza: “yo soy plastiquero de toda mi vida y me da gusto que se sepa a través de este medio”. Su incursión en la Industria del Plástico comenzó en Centroamérica: “Mi vocación siempre fue ser profesionista independiente”, resalta, y refiere que ya como economista había integrado un primer estudio integral de la Industria del Plástico en Centroamérica para un Consorcio de Plásticos dedicado a la fabricación de películas, artículos para el hogar y tubería. “El resultado me llevó a entender la importancia del plástico” –apunta- y
luego de esta reflexión “decidí invertir como socio en el consorcio que me contrató”.
Millán se asoció con Grupos Centroamericanos en El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica, donde se iniciaron las primeras
fábricas de plástico que hubo en esa región. El éxito lo llevó a repetir la experiencia en México, donde incursionó en negocios de juguetes, artículos para el hogar y materiales para la construcción.
Siempre en colaboración con diferentes socios que creyeron en su liderazgo, levantó en México Industrias Plásticas Eslón, dedicada
a la producción de tubería de PVC, la cual, con el paso de los años, se vendió al grupo Cydsa, y se convirtió en Plásticos Rex. “La planta estaba ubicada en Poncitlán, Jalisco” –recuerda, y describe: “Nosotros éramos los socios mayoritarios, y estábamos asociados con la firma japonesa Sekisui Chemical, que había sido mi socia en El Salvador. Un buen día la empresa japonesa decidió vender su participación accionaria y nuestra corporación se quedó con el 100% del negocio.” La flexibilidad del plástico En los años ochenta, el grupo de accionistas de Industrias Plásticos Eslón decidió vender el negocio al Grupo Cydsa. “Ocupábamos el cuarto lugar del mercado, pero teníamos que
hacer algo porque dependíamos de las materias primas, y ellos, al contar con Policyd como productor de resina de PVC, tenían una ventaja competitiva, así que, cuando nos ofrecieron comprarla, decidimos venderles.” Para entonces, Millán mantenía sus negocios en la Industria del Plástico en Centroamérica y había invertido en otras empresas en México, como Industrias Plásticas, enfocada a la fabricación de juguetes, y con marcas como Jugarama y Piccolo. Más adelante adquirió Novaplast, dedicada a la fabricación de artículos para el hogar. A finales de los años 80, Millán se vio obligado a cerrar Industrias Plásticas debido a la competencia china. Más tarde decidió vender Novaplast a la firma americana Sun Coast. Actualmente, Millán continúa en el negocio de plásticos con la empresa Renopac, enfocada a al envasado en empaques especializados, elaborados con películas plásticas. “Cuando vendimos los negocios de plásticos fue por una razón: no soportamos el problema laboral. Los sindicatos nos mataron y siguen matándonos.”

El plástico en México

A la distancia, Millán observa que como consecuencia de la falta de inversión en tecnología, aunado al hecho de que no se producen bienes de capital, como los moldes y la maquinaria principal, el plástico en nuestro país evoluciona de modo muy lento: “No entiendo porqué no hacemos ni maquinaria ni moldes. Eso es lo que ha evitado que esta industria crezca como debería, sobre todo cuando somos un país con petróleo.” Para resolver este problema y producir
maquinaria y moldes, Millán sugiere integrar un consorcio tecnológico entre distintos empresarios, y se propone para encabezarlo. Insistió que se requiere de un programa expansivo, dinámico y tecnológico para la Industria del Plástico, porque, según anticipa, el futuro cercano es verdaderamente impresionante, sobre todo en la parte ecológica: “Un proyecto de esta índole, conviene que sea un proyecto nacional, porque, con todos
mis respetos, no somos, y me incluyo, empresarios de avanzada, aunque esta afirmación sé que no les va a gustar a los industriales”. Los plásticos son la materia de la que está hecho el futuro Millán dio unas pinceladas en el lienzo del futuro. En base a la situación que impera en el país, desarrolló una serie de enunciados para la Industria del Plástico. Dijo, por ejemplo, que los plásticos son innovadores, y que han sido parte de muchos progresos técnicos como la aviación, los viajes al espacio, la fabricación de vehículos y aeronaves, la ingeniería eléctrica y la tecnología de la comunicación.
“Nosotros seguimos en la producción primaria, aún no estamos inmersos en productos de alta sofisticación como la industria aeroespacial. Y la pregunta es¿por qué, si tenemos petróleo, no lo hacemos? El problema es que las cadenas productivas que se originan del petróleo están truncadas en México,lo cual es una vergüenza en un país petrolero”, opina. Estimó que para 2012 habrá un incremento en dispositivos de asistencia médica domiciliaria de un 9 %, “de manera que la necesidad de productos plásticos de avanzada va a ser enorme”, comentó. En cuanto al impacto ambiental de los plásticos aclaró sólo representan el 1.3 % de la media de emisiones de CO2, comparado con el 9% de la ropa, el 13% de la alimentación o el 18% del ocio. El ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero que permite el uso de los plásticos es comparable a todas las emisiones de CO2 de Bélgica, un ahorro que representa el 38% del objetivo de reducción que marcaba el protocolo de Kioto para Europa. Durante su uso y el proceso de recuperación, los plásticos ahorran entre cinco y nueve veces más CO2 que el que emiten durante su producción. Se espera, en 2020, que este ahorro sea entre nueve y quince veces.
El uso de los plásticos permite ahorros energéticos de 2,300 millones de giga julios, el equivalente a 50 millones de toneladas de crudo, o el contenido de 194 barcos petroleros. Millán resaltó que al inicio del presente siglo, un grupo estadounidense de periodistas y hombres de letras clasificó la invención de los plásticos entre los 50 acontecimientos más destacados del siglo XX, junto a los primeros pasos del hombre en la luna y el primer vuelo de los hermanos Wright.
“En el futuro –anticipó-, los materiales plásticos serán fundamentales en la generación de energías renovables y seguirán permitiendo el desarrollo de las nuevas tecnologías y la reducción de los recursos utilizados en ellas. Además, su uso será muy relevante en áreas como el aislamiento térmico o la protección de los alimentos con extraordinarios beneficios para los usuarios.” También recalcó que la nanotecnología está ofreciendo soluciones sorprendentes, ya que hace posible lo que se conoce ahora como textiles inteligentes (que igual pueden cambiar de color con la temperatura del cuerpo o pueden ser más resistentes al calor). Esta industria, la de los textiles, va en crecimiento; su consumo mundial ha pasado de 65 a 85 billones de euros y se espera que llegue a 100 billones. Algunas de las aplicaciones de los textiles inteligentes las encontramos en: la manufactura de materiales compuestos en los aviones que les permiten ser más ligeros, “y con esto aumentan su eficacia”. Otra de las aplicaciones prometedoras para este tipo de textiles es la salud. Por ejemplo, en 2006 se desarrolló una prenda capaz de controlar los signos vitales de los pacientes cardiacos. Por otro lado, se han desarrollado prendas con filtros
solares que, mientras los usuarios están corriendo, sus MP3
se están cargando. En otro sentido, señaló que una de las grandes tendencias en la utilización de los plásticos estará en la agricultura, “la llamada ‘plasticultura’, utiliza todas las propiedades
que ofrece el plástico para mejorar
la calidad de los cultivos”.

“Enanización” de
la industria

Al concluir la entrevista, Millán indicó que existen dos caminos que los empresarios que conforman la Industria del Plástico pueden seguir. El primero es que entiendan la importancia de la asociatividad, para lo cual, cada empresario deberá dedicar una hora más por semana para revisar problemas comunes: “Es imperativo fortalecer la asociatividad y entender que la unión hace la fuerza”. Reiteró que eso es básico y aseguró que
los grupos que se han sumado han tenido mejor capacidad de defensa: “sueltitos son más delgaditos”. El segundo camino es fortalecer sus empresas con una planeación prospectiva. “El objetivo central de esta disciplina es anticipar lo que puede suceder, diseñar nuestro mañana preferido, promover el mejor futuro posible y reducir la incertidumbre.” En opinión de Millán, hacer el mapa del futuro de las empresas medianas y pequeñas es lo que les va a ayudar a definir cuáles son sus fuerzas y debilidades para determinar, asimismo, cuáles serán los mecanismos de defensa
y de mejora. “Cuando una empresa hace su mapa del futuro, cambia completamente”. Es importante aclarar que la planeación prospectiva es diferente a la planeación estratégica. En Consultores Internacionales S.C. se han vuelto expertos en hacer la planeación prospectiva, y son muchos los casos de éxito que pueden referir en todos los sectores de la industria. “La consultoría no cuesta, porque es autopagable y además, la consultoría esfinanciable”, asegura Millán, quien sabe que  actualmente la mayoría de las PyMEs no están usando los recursos de investigación, análisis y capacitación que están disponibles a través de distintas instancias gubernamentales. Para reforzar y convencer a los empresarios, Millán ejemplifica el caso aludiendo que es común que las personas sólo acuden al médico estético para verse más bonitos y no a los médicos que nos hacen mantenernos sanos, fuertes y con mejor capacidad de respuesta. “La planeación prospectiva no es un asunto de estética, sino de vitalidad. Los buenos consultores son como los médicos chinos, el paciente paga mientras está sano y deja de pagar si se enferma.” Dentro del mapa del futuro se prevé la internacionalización de la industria; “internacionalizarse es parte del mapa del futuro”, dijo, y es parte, además, de la asistencia que están requiriendo muchas empresas”. Millán considera que la Industria del Plástico
en México se ha “enanizado”, porque cada vez hay menos empresarios que inviertan y sepan invertir en tecnología. Además, en este proceso de “enanización influyen los problemas laborales (los sindicatos), la disponibilidad local de materias primas y la falta de apoyos a la industria por parte del gobierno, ya que jamás se ha considerado a la Industria del Plástico como prioritaria en el desarrollo nacional, o como una industria no contaminante, generadora de empleos y que puede capitalizar el área tecnológica del país. Cabe preguntar, ante el alto número de empresas mexicanas de carácter familiar: ¿Qué se puede hacer para interesar a todos los  integrantes en el negocio familiar? Él cree que esto se debe a que existe una ruptura generacional
de transferencia del conocimiento. Hay dos conductores: valores y tecnología. Entre hijos y padres el conductor de tecnología es diferente debido a que los valores ya no son los mismos, por lo que sugiere que, como padres, debemos hacer atractivo el pasado, para que el hijo se interese por la empresa además de que se les debe vender bien la certidumbre del negocio. “Si yo compro en un negocio certidumbre, quito la incertidumbre y el hijo focaliza mejor el negocio, pero primero tengo que vender la solidez del pasado, y ese tránsito es muy importante; no se da automáticamente por sangre o apellido, debido a la ruptura generacional de transmisión del conocimiento”.


“Invertir en bienes de capital, conviene que sea un proyecto nacional, porque, con todos mis respetos, no somos, y me incluyo, empresarios de avanzada, aunque esta afirmación sé que no les va a gustar a los industriales”

“Como egresado de la UNAM fui elegido presidente del patronato, y uno de los máximos honores de un universitario es llegar a ser miembro del patronato”