La buena imagen de una empresa de imágenes

Hace tres años, Onex Corporation de Toronto, Canadá, uno de los conglomerados más potentes del mundo (en 2008 apareció en el lugar 386 de la lista de las 500 empresas globales más grandes del planeta) adquirió la división Health Group de Eastman Kodak Company.
Esta empresa se había quedado rezagada y las nuevas tecnologías estaban revolucionando el campo de la imagenología médica, con la utilización de las tomografías computarizadas, las resonancias magnéticas y otras técnicas que permiten el estudio y análisis en tres dimensiones del cuerpo humano. La imagenología se convierte en una de las aplicaciones más importantes del procesamiento y visualización de imágenes en realidad virtual.
La transacción, de varios miles de millones de dólares, se cerró en mayo de 2007. Después, casi de inmediato, la empresa se vitaminó y empezó a operar como una entidad independiente, es decir, como la firma Carestream Health Inc., que todos conocen, pero en el seno de una poblada familia de empresas de Onex, que incluye, entre otras, a Celestica, Hawker Beechcraft y Skilled Healthcare Group.
En la actualidad, sin negar su linaje (al contrario Carestream Health conserva con orgullo sus oficinas centrales en Rochester, Nueva York, y su gente sigue acudiendo a los pisos de más de 100 años), cuenta con una nómina de aproximadamente 7mil 300 empleados los cuales atienden a una legión de clientes en más de 150 países.
Esto explica además, porqué esta flamante empresa etiquetada como “recién llegada” se mantiene ahora en el pico de la vanguardia de los numerosos avances tecnológicos en proyección de imagen. Carestream Health combina pues, su rica tradición en la asistencia sanitaria con el brío y la creatividad que conlleva tener una "nueva" identidad.
Esta dualidad es posible gracias a su caudalosa herencia, que suma más de 1,000 patentes de imágenes médicas y dentales, y que añade ahora los desarrollos de software y otros avances en la tecnología de la información para diagnósticos y pronósticos médicos de la empresa canadiense.
Por cierto, hay quien señala que si bien la ciencia y los adelantos están a la orden del día en las salas de cirugía y en los laboratorios, en los consultorios de los médicos se está llegando tarde a la tecnología de la información, “aunque es cierto que cada vez hay más médicos que utilizan una computadora”. Sin embargo, “ese universo es apenas un 20% aproximadamente de todos los médicos y claro, esa cifra varía de país a país. Hace falta mucha cultura tecnológica en el área médica”, afirma Gustavo Acosta en su interesante blog donde analiza un tema crucial: “el expediente clínico electrónico” (http://info.emedix.com.mx/blog/blog.html). Todo un tema.
Hoy, Carestream Health sigue intentando hacer más ladrillos de historia con las soluciones digitales que se encuentran en la industria y que lo han señalado como el proveedor de importantes mejoras en la calidad de imagen y la productividad del flujo de trabajo.
Precisamente, en esta área recibió hace un par de años un reconocimiento mayúsculo: El premio Shingo, por excelencia operacional, que es “un prestigioso honor concedido sólo a selectas organizaciones líderes de fabricación cada año”. De hecho, Business Week le llama el Premio Nobel de la Fabricación y el más alto reconocimiento por la aplicación de procesos Lean Manufacturing.
Lo importante aquí es que una de las plantas de manufactura de Carestream Health que ganó uno de los dos premios Shingo, la fue la de Guadalajara por Excelencia Operacional. Si desea más detalles, visite la página: http://pw.carestreamhealth.com/es/global/es/health/news/csinfo.jhtml-pq-path=11115.htm.
El lado médico de la fotografía
El papel fundamental en la proyección de imágenes médicas y dentales se remonta a noviembre de 1895, fecha de nacimiento de la tecnología de diagnóstico por imágenes con el descubrimiento de los rayos X por Wilhelm Röntgen. Menos de un año después, la compañía de George Eastman lanzó la primera captura de un medio con fines de papel para fotografía diseñados expresamente para la radiografía. Y así comenzó hace más de un siglo de historia de excelencia, una tradición que continúa hasta hoy.
El análisis de las estructuras internas del cuerpo con los rayos-X, se basaba exclusivamente, hasta hace unos cuantos años, a partir de la lectura de imágenes en 2D por parte de los especialistas. Hoy se encuentra en permanente evolución hacia el desarrollo de tecnologías que permitan también realizar reconstrucciones tridimensionales teniendo las mismas bases de los equipos convencionales de Ultrasonido (ecografía), Tomografìa Axial Computarizada (CT), resonancia magnética (RM) y Tomografía por emisión de positrones (PET) que con la ayuda de gran cantidad de software y hardware capaz de tomar estas imágenes para convertirlas en representaciones 3D bastante cercanas a la realidad que ya pueden ser trabajadas como imágenes digitalizadas en la red.
¡CLIC!
Quién fue George Eastman
El típico industrial norteamericano, eso fue George Eastman, quien tuvo que ver con el desarrollo del plástico, y por lo mismo, cabe perfectamente en estas páginas de Ambiente Plástico. En 1877, Eastman comenzó su carrera al descubrir una fórmula en la que al aplicar una emulsión de gelatina al cristal para hacer placas fotográficas secas se obtenía de ellas una mayor sensibilidad y versatilidad que con las anteriores placas húmedas. Con esta ventaja creó la Eastman Dry Plate Company, para comercializar sus innovaciones. Se alió además con un fabricante de cámaras fotográficas, William Walker, con quien ideó un método económico de captar las imágenes.
En 1884, Eastman patentó una película transparente y flexible montada sobre un soporte de papel, la cual se enrollaba en un aparato que venía montado en una cajita a la que puso el nombre de Kodak. La vendió al público al asequible precio de 25 dólares. Estas cámaras fotográficas se enviaban a recargarse a la empresa fabricante.
Más adelante, Eastman llevó a su compañía al químico Henry Reichenbach, con quien desarrolló el soporte ideal para sus emulsiones; una nueva película transparente llamada celuloide y de ese modo en 1899 ya sólo se necesitaba mandar el carrete empleado a la fábrica. Hasta se hizo popular el estribillo publicitario: "You press the button, we do the rest" (“Usted apriete el botón; nosotros hacemos el resto”).
Con el tiempo, la empresa Eastman Kodak Company se hizo de las firmas rivales de su país y penetró en el mercado europeo. Como señala uno de sus cronistas, la empresa fue la primera que implantó los servicios sanitarios y que repartió los beneficios con sus empleados. Además de inventor (en 1900 inventó la cámara Kodak Brownie, en 1923, la cámara de cine de 16 mm., y en 1932, la de 8 mm.), a Eastman se le puede calificar de técnico, organizador, líder y filántropo. Donó más de $100 millones de dólares a instituciones médicas, artísticas, educativas y científicas.
Como lo describen en la biografía que publican de Eastman en el sitio de Kodak en Internet: “La fotografía que él encontró como un arte difícil y especializado, la convirtió de modo que cualquiera pudiera tomar fotografías con una cámara sostenida en la mano y simplemente oprimiendo un botón. A todos nos convirtió en fotógrafos. Es más, ensanchó enormemente el alcance de la fotografía al grado de rivalizar con la invención del tipo movible de Gutemberg, como el medio más fácil de comunicación para la enseñanza y difusión de conocimientos. Convirtió la fotografía en hábil sirviente de la medicina, la ciencia y la industria, la educación y también del arte y el entretenimiento.
”En las investigaciones médicas, la cámara se ha convertido en ‘compañera inseparable del microscopio’. El cinematógrafo de lapsos de tiempo, con tramos de película tomados a intervalos de minutos u horas, aceleran en la pantalla el lento fenómeno de la división de células; el desarrollo de las células del cáncer, para su observación y análisis. El sensible electrocardiógrafo ofrece un registro fotográfico del funcionamiento del corazón, con el cual se pueden conocer sus condiciones.
“En la medicina, los Rayos X han ido mucho más allá del simple examen de una pierna rota. Ahora se usan para el descubrimiento, en sus etapas primeras, de la tuberculosis, para diagnosticar el estado del corazón, para el estudio del funcionamiento de los órganos internos humanos. En la ciencia y en la industria, la cámara es el ojo registrador para observación y medida. Con la magia de la fotografía, el científico puede explorar y medir la luz de la superficie del sol, puede calcular la cantidad de ozono en la atmósfera terrestre, puede determinar velocidades del viento o la hora y el sitio de un terremoto distante y puede decir con precisión al apostador cuál de los caballos fue el que ganó la carrera”.