Un nuevo jugador

En la defensa

  Un nuevo jugador  
El cuerpo humano se vale de un sistema de defensa en el que intervienen algunas células y moléculas capaces de detectar cuando un objeto extraño entra al cuerpo humano y después lo ataca para deshacerse de él La Universidad de California en Irvine desarrolló un nuevo factor de defensa: los primeros anticuerpos plásticos. Las cinco células más famosas en la línea de defensa del cuerpo humano son los linfocitos, leucocitos, macrófagos, neutrófilos y células T. Aparte de dos conjuntos de proteínas defensivas: los anticuerpos y las citoquinas. El nuevo factor de defensa mencionado imita en realidad a los anticuerpos.
Se trata de moléculas fabricadas en laboratorio con polímeros o largas cadenas de carbono prácticamente idénticas a las proteínas naturales que detectan y eliminan a las sustancias que ingresan al organismo y lo ponen en peligro. El estudio fue publicado en el Journal of the American Chemical Society.
En el experimento dirigido por Kenneth Shea y Yu Hosino, y que resultó todo un éxito, se inyectó a ratones una dosis de anticuerpos plásticos. Inmediatamente después se les aplicó el veneno de las abejas cuando pican, el péptido melitina o apitoxina, y lo encapsularon para que no llegara hasta las células sanas. En la sangre de los ratones los anticuerpos plásticos reaccionaron de inmediato y capturaron a la molécula más venenosa de la abeja.
Poco después, el veneno fue eliminado por la orina.
A grandes rasgos, el nuevo defensor se obtuvo, a escala molecular, con una técnica parecida al uso de un molde de gelatina: Los investigadores mezclaron muestras del veneno de abeja con moléculas de carbono (monómeros); después, mediante una reacción química, los monómeros comenzaron a encadenarse y formaron polímeros alrededor de las toxinas, “de modo que se cristalizaron con la silueta de las toxinas del veneno. Una vez formadas las cadenas de polímeros, se vaciaba el veneno y, como si fuera un molde en negativo, ya se contaba con una molécula que se pegaría a cualquier otra molécula de toxina venenosa”, según destacaron los investigadores.
La novedad que arroja este nuevo experimento es que las moléculas que obtuvieron consiguen detectar y atacar toxinas.
Se seleccionó el veneno de abeja para este experimento porque tiene moléculas complejas que poseen funciones de neurotoxinas, analgésicos y enzimas que destruyen la membrana de las células con las que tiene contacto.
Este resultado significa que dentro de poco se podrán diseñar anticuerpos para diferentes patógenos como virus, bacterias o ciertas proteínas que originan las reacciones alérgicas.