Unión de dos rivales

El PET se ha vuelto uno de los polímeros favoritos para los fabricantes de envasado de bebidas y alimentos líquidos, y al parecer permanecerá entre los preferidos de la industria del plástico, ya que, además de que permite obtener envases competitivos y rentables debido a su fácil moldeo y a su peso ligero, posibilita una considerable reducción en el consumo de energía (por lo mismo, una baja huella de carbono). Su creciente uso ha dado lugar al desarrollo de modernas soluciones de barrera de alta eficacia para su empleo en nuevos mercados que antes eran dominio exclusivo del vidrio.
Una de las soluciones más destacables, la cual ya cuenta con la certificación para uso alimentario del FDA, organismo estadounidense para el control de alimentos y medicamentos, consiste en recubrir el interior de la botella de PET con una finísima capa de SiOx (vidrio de óxido de silicio), mediante un procedimiento de plasma. Así es, aunque estos dos materiales iban a estar por siempre enfrentados en constante competencia, ahora el PET se apoya del vidrio para abrirse camino en la industria y consolidar su posicionamiento.
Esta capa de SiOx es una barrera que garantiza que los plásticos también puedan mantener la calidad, sabor y aspecto de productos especialmente sensibles, como la cerveza, el vino, el aceite y la catsup, además de prolongar su vida útil, ya que le otorga al envase características especiales, como: impermeabilidad, transparencia, durabilidad (es igual de resistente que el PET, no se rompe), separación (no se produce contacto entre el plástico y el producto), y reciclaje (aporta el potencial del reciclaje botella a botella 100%).