Para_ahorrar_SEGURIDAD

O aprendemos estas cosas por convencimiento, o lo haremos por padecimiento. Este es el camino que nos enseña la historia.

Para lograr el desarrollo sostenible de la Industria del Plástico, además de minimizar impactos negativos al medio ambiente, se requiere cumplir con condiciones laborales seguras que eviten accidentes o enfermedades a trabajadores.

En el actual entorno global, la prioridad de una empresa que pretenda mantenerse competitiva es lograr mayor producción, con el menor costo posible y agregar el mejor servicio post-venta a sus productos o servicios de calidad impecable. Sin embargo, los costos que las empresas registran en Salud y Seguridad, normalmente son los mínimos necesarios que, por ley, están obligadas a cumplir. En México, desgraciadamente, todavía son pocas las empresas que valoran sus implicaciones, como el bienestar de trabajadores, mayor productividad -que de entrada implica un proceso seguro-, menores costos por reclamaciones y demandas, y, entre otros, menores conflictos.

Hoy es común escuchar que compañías del ramo siguen estrategias de reducción de costos operacionales para aumentar competitividad, pero ¿realmente se llevan de manera inteligente y no indiscriminada con base en el conocimiento de cada negocio? La reducción de costos debe hacerse sólo en las áreas que realmente no aporten beneficios a la organización.

Cuando las materias primas representan un alto porcentaje de los costos de un producto, como es el caso de la Industria de la Transformación de Plásticos, primero deben buscarse alternativas que se traduzcan en menores costos o tecnologías que aceleren procesos, como la automatización. Pero como esto requiere de inversión en tiempo o dinero, casi siempre una de las primeras áreas que se somete a evaluación de costos es la Administrativa, y en el núcleo de ésta se llega a la de Recursos Humanos, en donde se despide personal, y en el rubro de Higiene y Seguridad en el trabajo, donde se cancelan acciones que representan un costo aparente, sin considerar las implicaciones que esto genera.

Higiene y Seguridad Industrial es vital. Ahí se juzgan los procedimientos para identificar, evaluar y controlar agentes nocivos y factores de riesgo, siempre presentes en el medio ambiente laboral y que, bajo ciertas circunstancias, podrían alterar la integridad física y/o psíquica del ser humano, con las consecuencias que esto conlleva.

Para evitar accidentes, es importante respetar normas previamente establecidas; no obstante, en la Industria de la Transformación de Plásticos, aunque se considera de bajo riesgo, se sabe apenas muy poco de cuáles son las normas de seguridad vigentes, por lo que muchos de los accidentes que ocurren se deben al descuido y desaliño que a veces imperan en las áreas de trabajo y en los escritorios de administradores que no velan por la seguridad de sus operadores.

El objetivo primordial en cualquier implementación de sistemas de seguridad, es alcanzar tasas de cero lesiones, mejora en productividad y desempeño en seguridad. De verdad, ¿estamos preparados para lograrlo? Haga un examen introspectivo, con toda honestidad.

Seguridad en la Industria del Plástico en México.

 

Para hablar de seguridad primero es necesario entender cuáles son los riesgos que hay en la Industria del Plástico. La Asociación Nacional de Protección contra el Fuego (NFPA, por sus siglas en inglés, National Fire Protection Association), es reconocida alrededor del mundo como la fuente principal con autoridad en conocimientos técnicos, datos y consejos para el consumidor sobre la problemática del fuego y la protección y prevención.

En el tema de plásticos, dicha fuente indica que es importante reconocer que la síntesis de un polímero resulta generalmente más riesgosa que su transformación, con excepción de algunos procesos que involucran a plásticos termofijos, donde se incluyen ciertas operaciones químicas con materiales inflamables o reactivos, por ejemplo, la Resina Poliéster y Poliuretano, y por lo tanto requieren de mayor control de riesgos.

Los peligros de la planta de síntesis, de acuerdo con la NFPA, son básicamente aquellos que se pueden advertir en una planta química, la cual, a su vez, trabaja en México bajo estándares internacionales. La mayoría de estas plantas alcanzan niveles de cero accidentes por grandes periodos. En la segunda etapa de la producción, los materiales poliméricos se procesan como compuestos al mezclarlos con colorantes, refuerzos, cargas y otros aditivos que modifican sus propiedades físicas, químicas o mecánicas.

La tercera etapa comprende procesos de transformación, como Inyección, Extrusión, Soplado…, más la conversión, que abarca generalmente operaciones mecánicas de doblado, maquinado y distintos métodos de decorado y acabado. En cualquiera de estas etapas hay que tomar en cuenta que los plásticos son compuestos orgánicos inflamables y que, bajo ciertas condiciones, pueden arder. También deben considerarse los riesgos asociados con el manejo de combustibles, polvos combustibles, solventes inflamables, fallas eléctricas, fluidos hidráulicos, almacenamiento y manejo de grandes cantidades de materias primas y productos terminados, y su empleo dentro del proceso.

 

En el pozo del niño ahogado

Aunque existe gran cantidad de bibliografía en temas de higiene, seguridad y riesgos en el trabajo, no hay mucho que especifique de manera puntual a la Industria del Plástico. Cuando se habla de riesgos toxicológicos, hay publicaciones que mencionan erróneamente que ciertos plásticos, como el PVC resulta cancerígeno cuando se transforma o que el contacto con los plásticos produce problemas de salud de distinta índole.

No existen estadísticas específicas de la Industria del Plástico respecto de siniestros que reflejen los índices alcanzados de seguridad, pero sí es evidente que no existe suficiente cultura de seguridad en la mayoría de las fábricas. “Las empresas que lo han entendido, generalmente es porque ya tuvieron un accidente grave o porque su mercado se los exigió a través de requerimientos de sistemas ISO”, así lo explicó Martín Razynskas Sosa, Especialista Certificado en Protección contra Incendios y asesor ejecutivo del Instituto Internacional de Administración de Riesgos (IIAR). Este es el caso típico del conocido refrán “después del niño ahogado, se tapa el pozo”.

El IIAR tiene como misión instrumentar sistemas de seguridad en las empresas de cualquier sector que permitan evitar lesiones a trabajadores, reducir accidentes y aumentar productividad. Cubren áreas de salud ocupacional, seguridad industrial, higiene y ergonomía. “En el aspecto de ergonomía analizamos todo lo que tiene que ver con la postura que pueda causar lesiones crónicas a operadores”. Un ejemplo, es el caso de moda de usar la faja para cargar, lo cual provoca falsa confianza en trabajadores que creen que apretándola su columna resiste más y así cargan más peso. “Eso no es cierto y sólo provoca daños severos”, comenta Martín Razynskas.

Otra de las actividades es el entrenamiento especializado para el control de situaciones de emergencia, como incendios en aeronaves y helicópteros, en instalaciones diseñadas para este fin en el estado de San Luis Potosí, donde cuentan con un avión que incendian varias veces al año para que bomberos del país y de otras partes del mundo aprendan las mejores técnicas de control siguiendo estándares internacionales. Además, su grupo de expertos participó en investigaciones formales para la PGR, como el de la guardería ABC en Sonora.

Asimismo, imparten un Diplomado en Seguridad Industrial, diversos seminarios sobre control de emergencias químicas y manejo de productos peligrosos, con especialidad en cloro, amoniaco, gas LP y gas industrial. Además, cuentan con una división para venta de sofisticados equipos de seguridad, y cada mes emiten una revista electrónica con una base de 12 mil suscriptores. Su página web cumple varias funciones para servir a la comunidad por medio de una surtida biblioteca electrónica.

¿Cómo está México en el tema de seguridad respecto de otros países?

El ingeniero Iván Soto Chávez, gerente especialista en Higiene y Seguridad del IIAR, asume la pregunta y señala que la mezcla es variada, es decir, existen empresas que alcanzaron un nivel de seguridad de primer mundo, muy sofisticado, y otras que están rezagadas, “como si aún viviéramos en la época de los años 50”, y se resisten a dar avances en este concepto. “Desafortunadamente –reconoce Soto Chávez-, muchas empresas todavía utilizan ciertos elementos primitivos que ya no sirven para minimizar riesgos, y existe en ellos una falsa percepción de seguridad cuando con lo único que cuentan es con algún tipo de extintor.”

Hoy, la seguridad se basa en múltiples elementos, donde lo primero es establecer una cultura de seguridad y después trabajar sobre el comportamiento de las personas.

 

Normalización en México

Gracias al empuje que motivó la implementación de sistemas internacionales ISO, en México se están logrando algunos avances importantes. “Para alcanzar calidad mundial, se necesita cumplir con requerimientos de seguridad bajo estándares internacionales y, por fortuna, esto obligó a muchas empresas a creer en la seguridad”, asegura Iván Soto.

Primero fue la Norma Internacional ISO 9001, referida a Sistemas de Gestión de la Calidad (SGC), luego la Norma Internacional ISO 14001 relacionada con Sistemas de Gestión Ambiental (SGA) y ahora la exigencia llega de la mano de la Norma ISO 18001 que tiene que ver con Sistemas de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST) o también llamados Sistemas de Gestión de la Seguridad y Salud Ocupacionales y que, en principio, busca evitar lesiones para los trabajadores y pérdidas para empresas de cualquier tipo.

El modelo ISO 9000 procura implementar programas de mejora continua, y a su vez requiere que se establezcan normas en el entorno. El problema en nuestro país es que a los mexicanos no nos gusta hacer normas, porque como se requiere hacer trabajo en equipo y las empresas suelen ser muy celosas en compartir información, pocas veces se logran avances. Esta situación es muy diferente a lo que ocurre en otros países, como es el caso de los europeos, o Brasil, que es uno de los que más normas específicas desarrolló por industria. “El conjunto de normas establece códigos que protegen a las industrias de forma particular, por lo que falta mucho por hacer en México”, asegura Iván Soto.

Las garantías mínimas de seguridad se recopilan en las normas, pero aunque existen algunas normas en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, STPS, que mencionan temas de seguridad industrial y que se revisan cada cierto tiempo, entre el año 2000 al 2006, hubo un vacío importante. Ahora, algunos grupos técnicos especializados retomaron la labor de revisión, para elevar poco a poco la seguridad dentro de cualquier empresa.

Martín Razynskas comenta que algunas empresas cumplen con normas básicas. Lo hacen sólo porque es un requisito que establece la ley, aunque reconoce que si hay unas cuantas empresas que hasta exceden exigencias nacionales. “Si se toma en cuenta que en México existen alrededor de 450 mil empresas pequeñas y medianas, sólo las más grandes suelen tener un responsable de seguridad, supervisor o área médica. Por desgracia, la gran mayoría no lo tiene.”

La implantación de programas de seguridad industrial en nuestro país no es tarea fácil, pero es importante buscar hacerlo considerando las directrices que nos proporcionan las normas ISO.

¿Cómo empezar?

De acuerdo con literatura especializada en la materia, un programa efectivo para implementar un sistema de seguridad incluye los siguientes puntos:

·         Identificar peligros en el lugar de trabajo.

·         Eliminar o minimizar el potencial de accidentes, enfermedades o muertes.

·         Limitar pérdidas financieras como resultado de accidentes y enfermedades.

·         Monitoreo permanente para asegurar que se alcanzan metas y requerimientos de seguridad e higiene laboral establecidas.

Cada lugar de trabajo es diferente, de manera que los programas de Higiene y Seguridad Ocupacional deben diseñarse acorde a las necesidades específicas de cada lugar de trabajo. Cualquier programa formal incluye siete elementos:

1.       Declaración de la política de Higiene y Seguridad Laboral con objetivos del programa y responsabilidades de salud y seguridad.

2.       Inspección regular de premisas, maquinaria, herramientas, equipos y prácticas de trabajo.

3.       Instrucciones apropiadas para los trabajadores.

4.       Reuniones periódicas de la gerencia para discutir salud y seguridad.

5.       Investigación de accidentes y otros incidentes con el objetivo de tomar acciones para prevenirlos.

6.       Registro de estadísticas.

7.       Instrucción y supervisión de operarios.

 

De acuerdo con la experiencia de nuestros expertos entrevistados del IIAR, lo más importante para implementar una cultura de seguridad empieza con orden y limpieza. “La falta de orden y limpieza produce accidentes”.

También explican que el concepto de cultura en seguridad es piramidal, y debe asumirse primero por la cabeza. “El dueño de la empresa es quien debe dar las condiciones para que la seguridad prevalezca. Si el jefe máximo no cree en ello, entonces no se logra seguridad”. Así lo dijo Edwards Deming, el padre del concepto de Calidad Total: “Los trabajadores y mandos medios sólo pueden resolver 15% de los problemas, 85% de los problemas tiene solución en la alta dirección”, y esto, por supuesto, aplica también a los sistemas de Higiene y Seguridad.

Economía de la seguridad

El mercado moderno exige adecuarse a tiempos modernos, sin embargo, muchas empresas que nacieron en los años 1960 o 1970 no se adaptaron a los cambios. Al respecto, Iván Soto refiere que todavía es común encontrar empresas en cuya puerta de entrada existe un gran espejo con un letrero que dice: “La seguridad eres tú”, y explica que esto es mentalidad de los años 60. “Ese tipo de seguridad ya no funciona porque la seguridad no empieza con el trabajador, empieza en la alta dirección, y si no lo entendemos jamás se logrará seguridad moderna”.

Para empezar, los expertos sugieren hacer un diagnóstico y revisar cuánto se le paga al Seguro Social por riesgos de trabajo. “Ese dinero que se gasta es potencial para ahorrarse, porque después de implementar una cultura de seguridad, al tener menos accidentes, se le paga menos al seguro y se pueden evitar catástrofes que, incluso, pueden provocar que las empresas desaparezcan”.

Alguien tiene que pagar todo accidente. Una empresa que invierte en seguridad automáticamente produce un ahorro. La suma de incidentes pequeños tiene costos financieros altísimos que muchas veces no se perciben porque la administración pone más atención en costos de operación pero, si dichos costos de accidentes no se cuidan vienen pérdidas que pueden llevar a la quiebra.

Las empresas de primer mundo evitan pérdidas y por ende reducen costos.

Inyectar cultura de seguridad

Hay un supuesto lógico que surgió en 1930 que señala que más del 80% de los accidentes son prácticas y condiciones inseguras provocadas por el mismo ser humano. Por lo tanto, el principal elemento de una empresa para evitar riesgos y accidentes son las personas. El principio de seguridad, en un inicio, debe ser coercitivo, es decir, si uno no cumple, se le despide, pero, en la medida en que el concepto se entiende y se aprende por medio de entrenamiento, la gente comienza a entrar al sistema llevando a cabo las acciones como un hábito común. Cultura más desempeño es igual a competencia, es decir, saber qué hacer, cómo hacerlo e implementarlo como cultura.

Los grandes estudiosos de prevención de accidentes hablan de evolucionar de una cultura dependiente a una independiente, en la que todos nos cuidemos para llegar al cero incidentes.

El mejoramiento de la gestión de la Seguridad e Higiene Ocupacional en las organizaciones es un elemento de gran importancia para lograr niveles de calidad y productividad que se requieren en momentos actuales. Este proceso precisa del diagnóstico sistemático para elaborar planes de acción que permitan eliminar problemas existentes en este campo.

La sugerencia para las empresas es que se acerquen a expertos para hacer tales estudios de riesgos. Los trabajadores deben valorar primero qué tipo de riesgos tienen para, de ahí, derivar las necesidades de toda la empresa. Si no se cuantifica el riesgo no se sabe cómo resolverlo.

“Si nuestro país fuera un país más seguro, estaríamos mejor económicamente”, asegura Martín Razinskas. Por su parte, Iván Soto, sugiere que las empresas consideren el rubro de seguridad al mismo nivel que el de producción. “Las empresas que creyeron en esto son líderes y las empresas mexicanas no tienen por que estar atrás de este concepto”.

DuPont, un caso de éxito seguro

Hay grupos empresariales que hoy en día tienen la seguridad como un valor donde los trabajadores se cuidan entre sí con tendencia a cero accidentes dentro de la compañía. Por ejemplo, firmas como DuPont son un ejemplo donde se entiende claramente el concepto de seguridad para el buen desempeño de todas sus operaciones.

Predicando con el ejemplo, DuPont ofrece el servicio de mejorar sistemas y operaciones de seguridad en empresas y en consecuencia de sus resultados financieros. Esta firma tiene el conocimiento, y su estrategia comprobada permite proporcionar soluciones a clientes ubicados en todas partes del mundo en dos áreas de experiencia distintas - seguridad en el lugar de trabajo y excelencia operativa-. “Nuestra filosofía se basa en sistemas de administración que imponen una sólida disciplina operativa en las áreas de seguridad en el lugar de trabajo y excelencia operativa. Estos son elementos fundamentales para el éxito sustentable de cualquier negocio”, describe en su página web www2.dupont.com/Safety_Consulting_Services/es_MX/.

Productos y elementos de seguridad

Con el aumento en el crimen, la seguridad en otro de sus ámbitos desempeña un papel vital. Un servicio de seguridad apropiado, junto con equipos modernos puede ofrecer cierto alivio a la gente que, en general, gasta más dinero para obtener mayor seguridad. Antes de invertir en cualquier producto de seguridad, se recomienda revisar que no sean obsoletos, y deben ser de marcas reconocidas. La tecnología moderna incluye, por ejemplo, equipos de seguridad sin cables combinada con el uso de microprocesadores. Los hay muy buenos y fáciles de usar, además que existe disponibilidad de sistemas en el mercado, desde simples candados y alarmas hasta cámaras remotas conectadas vía satélite para garantizar el rastreo, en caso de robos.

En el tema de implementos básicos para operar en instituciones, el ingeniero Germán Orrego, director de Frago Corporativo, que comercializa cuchillos y navajas, comenta: “No ha sido tarea fácil convencer a los empresarios de la importancia de sustituir cuchillos, navajas y herramientas caseras por cuchillos de seguridad para evitar accidentes por corte”, e hizo referencia a un análisis de los accidentes ocurridos en el trabajo en 96 grandes almacenes de México, el cual reveló que todos los años se producen 400 heridas causadas por útiles cortantes:60% de las lesiones se produjeron cuando el cuchillo se desvió del material a cortar; 30% al terminar el proceso de corte, ya que la hoja salió del material a cortar; 6% ocurrieron debido a hojas expuestas en el lugar donde se guardaba el cuchillo; 2% son el lamentable resultado de la manipulación indebida en operaciones de corte, principalmente cuando el usuario deja el pulgar sobre el desplazador durante el corte; 1% pasaron al abrirse cajas y 1% de todas las heridas son consecuencia del uso de “cutters” con mangos inadecuados que tienden a producir ampollas en las manos”.

Los cuchillos de seguridad previenen accidentes durante la operación de corte de cajas de cartón y zunchos, papel, cartulina, plástico, láminas, láminas en rollos, goma, linóleo, cuero, espumas plásticas y telas no tejidas, moqueta, cartón alquitranado para tejados, etc.

Hay varias firmas líderes que ofrecen implementos de seguridad de clase mundial. Entre ellas se puede mencionar a Honeywell, famosa por sus soluciones integradas de automatización y software para mejorar productividad y garantizar la seguridad en hogares y empresas. Otra de ellas es Yale, tal vez una de las más antiguas en este negocio que fabrica cerraduras de puertas.