En el ojo de la OXO controversia

Esta tecnología se da gracias a la introducción de una pequeña cantidad de aditivo (generalmente 3%) al proceso convencional de manufactura de productos plásticos. La adición de esta sustancia cambia el comportamiento del plástico y precipita su degradación, la cual comienza inmediatamente después de su fabricación y se acelerará en cuanto se exponga al calor, a la luz o al estrés. Este proceso es irreversible y continúa hasta que el material se reduce a dióxido de carbono y agua sin dejar en el suelo fragmentos de petro-polímeros.

Aún cuando sus beneficios son tangibles, la Asociación de la Industria Europea de Bioplásticos publicó un ataque dirigido a la industria de estos aditivos por la falta de normas y regulaciones. El Presidente del Consejo Científico Consultivo de la OPA, el profesor Gerald Scott, respondió con las siguientes argumentaciones: “Los oxo-degradables tienen la intención de degradar sin causar daño; todos los plásticos llegarán a quebrarse, fragmentarse y bioasimilarse; la única diferencia es el aceleramiento del proceso”.

La naturaleza tiene enzimas que se conocen como “oxigenases”[1], que degradan hidrocarburos, incluso oxidados. El problema con el plástico moderno es su durabilidad, para ello utilizan estabilizadores eficaces que le otorgan esta propiedad; los aditivos que se utilizan son compuestos de cobalto, hierro, níquel o manganeso que no son tóxicos, pues no contienen metales pesados.

Existen ciertas normas como EN13432, ISO 17088 y ASTM D6400 que son adecuadas para compostaje y no para productos biodegradables. El compostaje no es lo mismo que la biodegradación, ya que es un proceso artificial que opera en una escala de tiempo más corta que aquellos naturales.

El profesor Gerald Scott es miembro de la Unión Europea Normativa y asegura que la industria del compostaje cabildeó para prevenir la modificación de la norma EN13432 y evitar que se reglamentaran las pruebas para la oxo-degradación por intereses comerciales.

Los plásticos oxo-biodegradables se regulan según la norma ASTM D6954-04, una guía estándar para probar que éstos se degradan en el medio ambiente a través de una combinación de oxidación y biodegradación.

La guía puede utilizarse para comparar y posicionar el tipo y grado de degradación térmica oxidativa de un material a un rango de peso molecular que puede establecerse como biodegradable en un entorno elegido.

Posteriormente, la biodegradación de estos polímeros se puede dar en distintos ambientes, tales como suelo, compost y relleno sanitario; para compararlos y clasificarlos se utilizan métodos biométricos estándar y la evolución de dióxido de carbono.

Estas pruebas determinan si el plástico es degradable y no tóxico; no es preciso hacer referencia a una especificación estándar, a menos que uno quiera utilizar el material para un propósito en particular, como en compuestos.

La ASTM D6954-04 determina que el material necesita convertir 60% del carbono orgánico en dióxido de carbono; si éste no alcanza el porcentaje de mineralización, la prueba no podrá completarse ni el material certificarse; si se cumple, se determina entonces el tiempo que necesitarán los materiales para biodegradarse.

De hecho, es difícil mantener a los microorganismos trabajando durante años en celdas respirométricas cerradas, ya que éstos viven en comunidad con muchos otros organismos, sobre todo hongos y bacterias, en virtud de la aireación natural y flujo de agua de lluvia, cambio de masa y energía.

No hay ningún requisito en la norma ASTM D6954-04 para que el plástico se convierta en CO2 en 180 días, porque, si bien la escala de tiempo es crítica en un proceso de compostaje industrial, no lo es para la biodegradación en el medio ambiente, pues ésta depende de la cantidad de calor, luz, y estrés al que esté sometido el material.

Los plásticos oxo-biodegradables mezclan antioxidantes con resinas y deben consumirse antes del inicio de la degradación. A veces la gente no repara en esta secuencia y concluye que dichos aditivos no funcionan; por eso, antes de que comience la degradación debido a la presencia de antioxidantes, debe transcurrir un período de inducción.

El requisito de la EN13432 -y normas similares para la conversión del 90% de CO2 en 180 días-, no es útil incluso para el compostaje ya que contribuye al cambio climático en lugar de favorecer la fertilidad del suelo.

El compostaje de residuos orgánicos sí tiene sentido, pero el de plástico no, ya que es hasta 400% más caro, grueso, pesado y requiere de más camiones para su transporte. Si se entierra en vertederos, puede emitir metano 23 veces más potente que el CO2.

Si este proceso se lleva a cabo correctamente, los productos oxo-biodegradables se degradarán en presencia de oxígeno sin problemas; las condiciones en el laboratorio se diseñaron para simular el mundo real y aunque se acelere el proceso para hacerse en un plazo razonable, el pre-tratamiento no invalida los resultados extrapolados a condiciones reales.

No hay pruebas de que los plásticos degradables hayan propiciado la libertad de tirar basura pues se promovió su propiedad de reciclaje, además de que no necesitan puntos especiales de recolección.

La norma señala: "Una de las características de un producto o envase que, con respecto a las condiciones específicas, le permite descomponerse a cierto tamaño dentro de un tiempo dado"; los productos oxo-biodegradables poseen esta característica.



[1]Cualquier enzima que oxida un sustrato cuando transfiere el oxígeno de éste.