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Acuerdos Sustentables
Las medidas que se adoptaron en esa reunión van a servir de base para llegar a compromisos más firmes, y que impliquen aún más a los países desarrollados en la tarea de disminuir las emisiones de gases con efecto invernadero y otorgar un mayor apoyo a las acciones que deben tomar los países en desarrollo.
Más allá de Kioto
Después del mal sabor de boca que dejó la falta de acuerdo en la anterior cumbre, celebrada en Copenhague, la Cumbre de Cancún ofreció, después de todo, mejores perspectivas: Los grupos de trabajo lograron la creación de un
‘Fondo Verde’ que administrará 100.000 millones de dólares a partir de 2020 para apoyar a países pobres en los desafíos del cambio climático. El fondo tendría una junta de 24 miembros, repartidos en partes iguales entre países desarrollados y en vías de desarrollo, y sería administrado de manera provisional en los primeros tres años por el Banco Mundial (BM). También, que se dará continuidad al protocolo de Kioto, firmado en 1997, que establecía obligaciones para restringir las emisiones contaminantes de los países industrializados. Asimismo, los gobiernos se comprometieron a impulsar medidas para reducir las emisiones de la deforestación y la degradación forestal en los países en desarrollo con el apoyo tecnológico y financiero. Otro punto destacable del acuerdo fue la ampliación de la vigencia del Protocolo de Kioto, un tema clave en las negociaciones climáticas. Este protocolo fue firmado en 1997, y fijó metas obligatorias de reducción de emisiones a 37 países industrializados. (Estados Unidos nunca se adhirió, mientras que Japón dijo de manera terminante en Cancún que no se sumaría a una segunda etapa).
Control de emisiones, para la próxima junta
En Cancún se fijó como objetivo reducir, antes de 2020, los gases de efecto invernadero entre 25 y 40% respecto de los niveles de 1990. Un buen avance si se compara con el “tratado de Kioto”, firmado en 1997, que sólo establecía una reducción del 5% de las emisiones. Así, el “acuerdo de Cancún” se ve ahora como un primer paso para que, más adelante, los países celebren compromisos mucho más firmes de reducción de emisiones y mecanismos de control. Quizás eso ocurra en la próxima reunión para el cambio climático organizada por la ONU en diciembre de 2011, ahora en Sudáfrica.


