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¿Ventana o pasillo? Da igual
En la reciente celebración del Día del Plástico, Mónica Conde refirió en su presentación que, en un futuro próximo, los pasajeros iban a volar en aviones con cabinas transparentes…
¡Guau! ¿Se imaginan una tarde tormentosa en pleno vuelo a mitad del Atlántico viendo cómo van y vienen los rayos por encima y a un lado de nuestras cabezas? La noticia de que los aviones del mañana van a tener una cabina “inteligente”, compuesta por una membrana interactiva de plástico, o de algún polímero (todavía es un secreto el material que van a emplear para hacerlo), despertó la inquietud de muchos pasajeros que se la pasan mal a la hora de viajar, a pesar de que saben que el avión es, estadísticamente hablando, el medio más seguro para viajar.
Lo cierto es que cada vez que tienen que hacer un vuelo, estos pasajeros “apanicados” olvidan la estadística, sufren ataques de pánico y dejan en pie la pregunta: ¿Bastarán los tranquilizantes cuando el fuselaje deje a la vista las nubes y/o las estrellas o deberán tomarse más pastillas para hacer el viaje soportable? Pero no pensemos en sentido negativo, sino en la nueva opción que tendrán los viajeros de hacer no sólo inolvidable el lugar que van a visitar, sino la experiencia misma del vuelo, porque, además, incluirá otros atractivos, según dio a conocer recientemente Airbus, la empresa paneuropea aeronáutica y aeroespacial que ya tiene el proyecto del avión transparente en la mesa de diseño.
Dentro de pocos años los pasajeros no sólo serán capaces de ver más allá de las paredes de la aeronave (que cambiarán de acuerdo con las condiciones de luz), sino que podrán disfrutar los espacios holográficos que mostrarán juegos y entretenimiento durante la travesía.
Con el objetivo de satisfacer las necesidades individuales, que van desde lo simple, hasta un servicio de lujo total, Airbus reveló, además, que la aeronave del futuro tendrá, en vez de primera y segunda clases, zonas de relajación y tecnología, y que los asientos cambiarán su forma de manera inteligente, dependiendo de quién se siente sobre ellos.
En efecto, en la zona de tecnología habrá asientos con material inteligente que se adaptarán a la forma de la persona y un sistema de recepción de energía que utilizará el calor del cuerpo para darle potencia al avión, a las luces y a los diferentes dispositivos disponibles en la zona, como consolas de juego y computadores.
En la zona de relajación, por otra parte, habrá asientos sensibles, pero con sistema de masajes, acupuntura y todo tipo de tecnologías relacionadas con el confort, como unas vainas holográficas que ofrecerán al pasajero total privacidad.


